miércoles, 4 de mayo de 2016

Blanco anima "a la mejor selección de España" de karate

  • El equipo nacional afronta la próxima semana el Campeonato de Europa
Alejandro Blanco ha transmitido su apoyo a la selección española de karate
El presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, aseguró que "España tiene la mejor selección" para participar la semana que viene en el Campeonato de Europa de Karate de Montpellier, durante el acto de despedida del equipo antes de viajar a la localidad francesa.

"Históricamente el karate ha estado en los primeros puestos del mundo y España tiene la mejor selección. Vosotros sois muy buenos y con vuestros resultados lográis dar a conocer el karate a nivel mundial y eso es de aplaudir", señaló el presidente del COE.

Blanco deseó suerte a la delegación española y a un deporte como el karate, cuya inclusión en el programa de los Juegos de Tokio 2020 ha defendido como miembro de la Comisión del Programa Olímpico del COI.

El presidente de la Real Federación Española de Karate y Disciplinas Asociadas (RFEK y DA), Antonio Moreno, expresó su convencimiento en que el equipo volverá a mostrar en Montpellier, del 5 al 8 de mayo, su magnífico nivel, a la vez que confió en que se confirme la inclusión del deporte en el programa olímpico y sea un revulsivo.

En nombre de los deportistas el doble campeón del mundo Damián Quintero dijo llevar "una maleta llena de ilusiones" al Europeo. "El gran objetivo es el Campeonato del Mundo a finales de año y lograr los éxitos que permitan que España esté en lo más alto", añadió.

Junto a él, Laura Palacio, habló de su "ilusión por representar a España en kumite" en la competición continental", tras ganar el bronce en el Mundial de hace dos años en Bremen en +68 kilos.

El Campeonato de Europa de Montpellier es la última cita internacional importante que afrontará la selección española antes de que se decida la inclusión o no del karate en el programa de deportes de Tokio 2020.

El karate es uno de los deportes propuestos para entrar en el mismo por el Comité Organizador de Tokio, junto al béisbol y el sóftbol, el surf, el skateboard y la escalada. La decisión final la tomará el COI en la Sesión que celebrará antes de los Juegos de Río.

fuente: EFE

martes, 3 de mayo de 2016

Curso de Karate Shotokan por José Herrera C.N. 7° DAN


lunes, 2 de mayo de 2016

El espíritu del aikido


Sinopsis de El espíritu del aikido

Indudablemente hay ya muchos libros sobre aikido, si bien la mayoría de ellos están dirigidos a explicar los aspectos técnicos de las artes marciales. El espíritu del aikido, no obstante, es un libro esencial, es un libro básico, de culto se podría comentar (del mismo modo que Budo, escrito por Morihei Ueshiba, padre de Kisshomaru y creador del aikido). Esta obra posee sobre todo la cualidad de comunicar el ánima y el encanto particular del aikido, como principio y como práctica, expresándolo como la manera más excelente de arte estético-espiritual que jamás haya producido la cultura tradicional nipona, y conduciéndonos hacia la esencia de la larga tradición de estas artes en Extremo Oriente. Poniendo de manifiesto la realidad esencial del aikido, sustentada en los espontáneos y ondulantes movimientos de la naturaleza, donde se acumula el inigualable poder del ki, El espíritu del aikido nos enseña que la meta de este arte es la formación del humano ideal, unificando el cuerpo y la mente para lograr una vida dinámica y en equilibrio. Es también una obra diáfana, escrito con la intención de que toda persona interesada tenga acceso a la información precisa para formarse una clara idea alrededor de «la vía de la armonía con el ki». Incluye gran cantidad de textos inéditos del creador, así como una breve historia del aikido y su internacionalización, y presenta 3 secciones de fotografías que recogen instantes de la historia del aikido y muestran detalladamente ciertas de sus técnicas más representativas.

sábado, 30 de abril de 2016

Karate, mucho más que un deporte


Salvador Herraiz Embid, séptimo Dan, nos deja en este artículo su visión sobre el karate. Este legendario arte marcial, que nació en Japón, es practicado en más de 200 países. 
El Karate es japonés, lo será siempre, y así debe ser a pesar de haberse convertido en una actividad internacional practicada en casi 200 países. La vestimenta, el vocabulario utilizado y los saludos rituales no son más que las características más básicas de su procedencia nipona. 
Pero mucho más profundamente el Karate tiene toda una filosofía basada en el tradicional Dojo kun o Código Ético, por muchos karatekas conocido pero no por todos llevado a cabo en la vida cotidiana, dentro y fuera del tatami.
El DOJO KUN nos enseña a contener la conducta impetuosa y violenta, a ser respetuoso, tolerante y compasivo, a cultivar el espíritu de perseverancia, a ser fiel, leal, sincero y humilde, y a pensar en el perfeccionamiento del carácter como objetivo. Por ello debemos decir que el Karate no se desarrolla en un gimnasio sino en un dojo, un lugar casi sagrado donde no se busca una mera práctica o entrenamiento sino que se busca seguir ese Camino de perfeccionamiento personal.

Igualmente el Karate no lo enseña en realidad un entrenador, sino un Sensei, alguien que no solo muestra, dirige y corrige unos movimientos, sino que paralelamente a su técnica, a su aptitud, con P, muestra una actitud, con C, es decir, unas formas de comportamiento y unos valores basados en ese Dojo kun mencionado,… Dojo kun con bases en la ancestral cultura japonesa.

En la actualidad el tema del olimpismo en el Karate ha cobrado relevancia, al haber muchos a favor y muchos en contra. Parece mentira que no lo sea ya, habida cuenta de que lo son “deportes” poco relevantes y que el Karate es practicado por decenas de millones de personas en más de 200 países. Motivaciones políticas y luchas de poder a varios niveles lo han impedido hasta ahora.

Es un tema delicado pues el olimpismo significaría una lluvia de posibilidades que ayudaría en ciertos aspectos, pero a la vez podría hacer peligrar el espíritu tradicional, un espíritu que necesita para su supervivencia de lo que denominamos la austeridad del samurái. El Karate llegará a ser olímpico pero habrá que trabajar duro para minimizar algunos daños colaterales.

Creo que sería bueno que siempre la TRADICIÓN controle el aspecto deportivo como única manera de asegurar una EVOLUCIÓN correcta y que no se convierta en una negativa TRASGRESIÓN al arte del Budo por la merma de los valores que siempre ha representado. El Karate es mucho más que un deporte.

La competición es beneficiosa en ciertos aspectos, aunque el hecho de querer ser mejor que el otro y celebrar la victoria va en realidad en contra de un espíritu del Karate que nos enseña la humildad, el respeto, y querer simplemente mejorar uno mismo. Como digo es delicado.

Un poderoso patrocinador japonés del Karate desde los años 60, ya alertaba entonces. Él decía: “El Karate es una disciplina gobernada estrictamente por códigos de cortesía, benevolencia, y honor. Por ello el ganador no debería alardear de su hazaña ni el perdedor desanimarse. El combate es luchar con respeto y con el espíritu tan limpio como el cielo”.

El maestro Ohtsuka solía decir a su vez, y con esto termino, que… “el Karate debe tener como fin no solo el fortalecimiento del cuerpo sino también la formación del alma y del espíritu. El objetivo del Karate, es formar a la persona y hacerla capaz de contribuir a hacer una sociedad mejor.”

viernes, 29 de abril de 2016

Curso Karate Kyokushin - Shihan José Babiloni


Curso Nacional de Aikido en Alicante: José María Martínez Zufía (6ºDan Aikikai), 30 de abril y 1 de mayo de 2016

Este fin de semana en Alicante a D. José María Martínez Zufía, Vicepresidente de nuestra Asociación AETAIKI – Aikikai de España, sexto dan que dirige Aikikai Zaragoza, presidente de la Comisión de Grados de la asociación… y un excelente maestro que os animamos a conocer.

Os recordamos que será en el Centro de Tecnificación de Alicante y que hay gradas y acceso libre para acompañantes y quien desee presenciar el curso.
  • Lugar:
Centro de Tecnificación de Alicante (cercano al Estadio Rico Pérez)
C/ Foguerer Romeu Zarandieta, 20
  • Horario:
Sábado 30 de Abril:
De 9:30 a 10h. Inscripciones
De 10 a 12h. Clase Técnica
De 16 a 18h. Clase Técnica
Domingo 1 de Mayo:
De 10 a 12h. Clase Técnica
  • Matrícula:
Miembros AETAIKI: 40€
Otras personas aseguradas: 50€
Una clase: 20€
  • Más información:
Delegado Alicante: Fidel Pérez Sebastián
Tel. 665 210 270 | alicante@aikikai.es
sanvicente.wordpress.com | facebook.com/sanvicente

Se ruega puntualidad en las clases
Si por algún motivo fuera necesario modificar el horario del curso, se comunicará durante el mismo.
No está permitido el uso de cámaras salvo a la organización.

jueves, 28 de abril de 2016

La nerjeña Ana Cabra Magaña, campeona de España de karate


La karateka de la Asociación de Karate de la Axarquía, la nerjeña Ana Cabra Magaña, vence en la modalidad de kumite de menos de 50 kilogramos juvenil del Campeonato de España, disputado este pasado fin de semana en Murcia.
Alrededor de 1.000 karatekas, de edades comprendidas entre los 7 y los 13 años, participaron este fin de semana en el Campeonato de España, tras haber sido seleccionados por sus respectivas federaciones autonómicas, de acuerdo a los resultados obtenidos en sus correspondientes campeonatos regionales.

miércoles, 27 de abril de 2016

Éxito utrerano en el campeonato de España infantil de Karate

Este fin de semana ha tenido lugar en Murcia el Campeonato de España Infantil de Karate. En este campeonato ha destacado la participación del equipo de karatekas del gimnasio ON Sport&Wellness de Utrera entrenados por David Gómez Carreño, que han realizado un extraordinario torneo en la categoría bejamín y alevín.

En esta competición los jovencísimos hermanos Alejandra y David Gómez conseguían con tan sólo seis años proclamarse campeones de España Benjamín en Categoría kata. Es la primera vez en la historia del deporte que dos hermanos simultáneamente consiguen pódium.

En categoría Kata alevín femenino Rocío Rojas Mateos, que competía con otras treinta seis karatekas de toda España, se alzaba con el cuarto puesto en esta categoría.

martes, 26 de abril de 2016

Aniversario de la muerte de Sosai M. Oyama


SOSAI MAS OYAMA
FUNDADOR DE KYOKUSHIN KARATE
Esta es la historia de uno de los mas grandes artistas marciales que haya vivido.
Fue una leyenda en su propio tiempo.
(1923-1994)

El Sosai (Gran Maestro) Masutatsu Oyama nació en Corea en 1923, llegando a ser el fundador del estilo del karate más famoso de Japón y el más extendido por todo el mundo. Desde la temprana edad de 9 años, Mas Oyama aprendió kenpo en Manchuria y poco después entrenó durante varios años judo y boxeo. Todo esto le condujo a la práctica del karate de Okinawa, lo cual serviría finalmente como trampolín para la creación de su propio estilo, el Kyokushin, que significa "la máxima verdad". Cuando Mas Oyama cumplió los 20 años, ya había recibido su cuarto dan de karate de Okinawa y tras su continuo estudio y práctica de judo también llegó a alcanzar el cuarto dan en este arte marcial.

Mas Oyama pensó que mediante un entrenamiento rígido y estricto podría hacer que sus manos fuesen tan duras como un martillo. Así que comenzó a practicar cómo podría romper tablas (origen del actual "tameshiwari"), ladrillos y piedras con las manos. Quizás su mayor contribución al karate japonés fue la introducción y popularización del karate de lucha de contacto total (el "full-contact").

Cuando ganó el mayor torneo o campeonato de Japón patrocinado por el karate Shotokan de Okinawa, se le penalizó repetidas veces por pelear demasiado duro, resultando en frecuentes lesiones de sus oponentes. Quizás fue esta experiencia, más que otras, la que le indujo e influyó a crear el karate Kyokushin.
  
Después de todo, Mas Oyama creía que el karate es un arte de lucha... un arte marcial. Creía que si no se llegaba al máximo, practicando hasta poder "romper" el cuerpo del oponente (aplicación que sólo se llevaría a cabo en el caso de defenderse a vida o muerte), no se podría alcanzar el verdadero potencial espiritual del karate.
Mas Oyama, frustrado porque había personas que se oponían a que su fuerza y técnica crecieran y mejoraran constantemente, a la edad de 23 años se retiró a las montañas con la ambición de entrenar durante más horas que las que dormiría y allí permaneció tres años. Golpeaba los árboles que rodeaban su cabaña con las manos tan fuertemente que algunos se secaron. Levantaba el doble del peso de su cuerpo 500 veces al día, meditaba bajo las heladas cascadas de agua, al tiempo que luchaba contra el frío y el aislamiento. Cuando bajó de las montañas, se dice que golpeó con el puño un poste de teléfonos y dejó sus huellas marcadas en la madera para siempre.
A los 27 años, convencido de que en Japón no tenía contrincante, nadie que pudiera alcanzar su poder y su destreza, Mas Oyama comenzó sus famosas batallas con toros para probar su fuerza y dar a conocer al mundo el verdadero poder del karate.

Una de las veces, filmado por una cámara, luchó contra un toro en una playa durante 45 minutos; ninguno de ellos se daba por vencido. Cuando el toro se cansó, Mas Oyama logró "cortarle" uno de los cuernos con el canto de la mano en forma de "shuto".

Mas Oyama abrió su primer dojo en Ikebukuro, Tokio, cuando tenía 30 años, al que llamó "Oyama Dojo." Aquí fue donde combinó todo lo que había aprendido de diversos estilos a lo largo de los años, lo combinó con lo conseguido por sí mismo durante las miles de horas de entrenamiento y de lucha de contacto total, para finalmente crear un nuevo estilo de karate al que llamó Kyokushin. En 1964, se inauguró un nuevo dojo en Ikebukuro, que sería la sede mundial de la International Karate Organization, Kyokushinkaikan, que superaba los 12 millones de practicantes en 133 países cuando falleció.

Mas Oyama siendo no fumador, falleció de cáncer de pulmón en Abril de 1994, dejándonos como herencia el karate más fuerte del mundo KYOKUSHIN KARATE

D.E.P.
OSU

Un día en la vida del Fundador Morihei Ueshiba

El aniversario luctuoso del fundador del Aikido, Morihei Ueshiba (O’Sensei) está cerca. En el Hombu Dojo, en Tokio, el 26 de Abril de 1969, el fundador pasó a mejor vida.

La semana anterior, de haber regresado a mi pueblo natal en Akita, al norte de Japón, vi por última vez al fundador. Tenía 18 años. El anuncio de su fallecimiento, lo recibí en Akita e inmediatamente viajé a Tokio, para mí en ese tiempo, aún un viaje sencillo, sin regreso, estaba fuera de mis posibilidades. Mi familia estaba muy feliz, de que finalmente había regresado a casa, así que realmente no podía pedirles dinero para irme de nuevo, finalmente, con la valiente necedad que solamente los jóvenes poseen, me fui en el tren nocturno a Tokio, sin billete alguno.

En ese entonces en Japón, la mayoría de los viajes de larga distancia se hacían principalmente por tren. Los vagones que no necesitaban reservas estaban siempre atascados con personas, cajas, maletas y estuches.

Era muy fácil eludir a la persona que revisaba los billetes con tal caos, cuando se aproximaba a recolectarlos. Conforme se iba uno alejando de la estación, si uno buscaba cuidadosamente en el suelo, bajo los asientos, habitualmente se podía encontrar un billete que alguien había perdido. Recuerdo que la tecnología y la seguridad de hace treinta años, no estaba nada cerca de lo que es hoy. Fue de esta manera que regrese a Tokio para el primer servicio funerario en recuerdo del Fundador.

Por años he escuchado de dojos que conmemoran este aniversario con un Seminario. Para mi este es un día de oración silenciosa y de reflexión. Ya que nos acercamos al 33° aniversario luctuoso del fundador, me gustaría compartir algunas de mis memorias personales acerca de la vida del fundador, antes de su muerte. Mi hermana ha recuperado los cuadernos que guardé durante esos años, así que he detallado información acerca de sus rutinas diarias. Hasta registré lo que el Fundador comía en un día normal, lo cual compartiré al final de este artículo.

En 1968, a la edad de 85, el Fundador dormía en un área nueva de las salas de estar del dojo de Iwama. Su esposa Hatsu dormía en el cuarto contiguo. A un lado del cuarto principal había un cuarto diminuto donde dormía la sirvienta Kikuno. El cuarto que sirvió como mi dormitorio al otro lado del dojo ya no existe, fue demolido después de las remodelaciones que se hicieron. Excepto por cuatro de nosotros, nadie más vivió en esos cuartos en aquel momento. A diferencia del dojo de Iwama hoy en día, había muy pocos gasshukus (campamentos de aikido) que llenaran el dojo con bullicios de alumnos que vienen de lejos.

Saito Shihan y su familia vivieron en una casa diferente, en la puerta de al lado. En ese tiempo, la familia de Saito Shihan no era dueña de ningún restaurante o de otro negocio. Solo administraba un servicio familiar de lavandería. En esos días, lo convencional era instalar la fontanería fuera de la casa, y los baños estaban a un lado de las casas, fuera de éstas. Colocado afuera de los baños, había un makiwara (un poste acolchando usado por karatekas para su entrenamiento).

Durante un seminario de Saito Shihan celebrado en Denver nos dijo que cuando era pequeño solía practicar karate. Le pregunte porque el makiwara era colocado fuera de esos baños. Nos dijo que como parte de su régimen de entrenamiento personal, se tenía que pegar al makiwara diez veces cada vez que fueran a utilizar las instalaciones y diez veces cuando se terminaran de usar.

En 1968, entre la estación de tren de Iwama y el dojo el camino estaba lleno de árboles de castaño y bambú. En Abril los castaños florecían, liberando al aire un fuerte olor a castañas. Los bambúes, arriba de cuatro pulgadas de diámetro podían brotar donde quiera, algunas veces en medio de sucias calles atestadas. También los árboles de durazno eran nativos del área, cuyas flores se añadian a la decoración primaveral. Hoy en día casas y tiendas han reemplazado muchos de los árboles de castañas así como los bambúes.

Cuando el fundador estaba en Iwama, daba la mayoría de las clases de la tarde. La práctica de la tarde comenzaba a las 7:00 pm. la cual él dirigía después de haber cenado alrededor de las 5:00 pm. El Fundador usualmente no se bañaba por las tardes. Normalmente era lo primero que hacia por las mañanas. Debido a su edad, la dieta del fundador era simple. Siempre comía con su esposa Hatsu. La pareja parecía disfrutar el compartir la comida, el Fundador era en ocasiones juguetón. Con sus palillos tomaba un trozo de comida y lo ponía en el plato de su esposa. “omahan tabe yashi” (aquí, come esto) solía bromear en su propio dialecto Kishu. Ella tomaba el trozo y se lo regresaba exclamando, “No, tú come esto”. Eran bromas agradables entre los dos. Aunque la dieta del Fundador era simple, ocasionalmente también disfrutaba de la comida “moderna” como el arroz con curry. El Fundador solía comentar que el curry era rico en fibra y que era saludable para el intestino.

El Fundador y su esposa comían en el cuarto localizado exactamente detrás del altar del dojo. El cuarto tenía piso de madera. Una mesa pequeña, de cerca de tres pies de largo por dos pies de ancho, con patas plegadizas de diez pulgadas de alto, era colocada para cada comida. Los cuatro comíamos juntos. Los cuartos eran cerrados, y se me dificultaba el comer de forma relajada, estando tan cerca del Fundador. Kikuno y yo siempre nos sentábamos formalmente con nuestra espalda derecha, mostrando nuestras mejores modales.

En una esquina del pequeño cuarto estaba un pequeño lavabo de cerca de dos pies de largo por un pie de ancho. El lavabo tenía una sola llave por la que fluía solo agua fría; el agua caliente de la estancia era calentada a mano antes de ser servida. El Fundador usaba también este lavabo para lavarse la cara y los dientes. El alojamiento era simple en Iwama, el único lavabo de agua fría servía para el lavado de trastes y para la limpieza personal. A lado del lavabo estaba un quemador de gas propano donde se preparaba la comida.

Ahora el alojamiento de la tercera generación Doshu, el nieto de Morihei Ueshiba, está lejos del simple y rústico alojamiento en el que el Fundador vivió. En aquellos días, por supuesto no había televisión ni radio. El Fundador normalmente se retiraba a dormir a los 9:00 pm. todas las noches. En Abril, a veces las noches eran frías y el Fundador se rehusaba a utilizar una cobija eléctrica. El reclamaba que la electricidad en las cobijas le producía comezón. (Reflexionando ahora, quizás esto era un síntoma de la condición de su hígado). En lugar de usar la cobija eléctrica, Kikuno la sirvienta solía acostarse en la colchoneta del Fundador antes que él para calentarla. Mientras Kikuno calentaba la colchoneta, era mi trabajo masajear los pies del Fundador o sentarme en seiza cerca de su cabeza y leerle en voz alta del texto de Omoto Kyu; Rei Kai Monogatori.

El Fundador se levantaba cada mañana antes de las 6:00 am. Si es que no tomaba su baño completo, se lavaba la cara en el lavabo, el cual se había llenado con agua hirviendo la cual era templada con agua fría de la llave. Su cepillo de dientes estaba hecho de cerdas de cochino y usaba sal o una pasta de dientes en polvo blanco. Una de mis tareas era ayudar al Fundador cuando se lavaba su cara. Con una toalla limpia la cual colocaba en el lado derecho de mi cinturón, me ponía de rodillas detrás del Fundador en el lavabo para sostener las mangas de su kimono. Esto era para asegurarme que las mangas del kimono no se mojaran. Me tenía que poner de rodillas detrás de él porque yo era más alto que él. Si estuviera parado detrás de él, podría golpearse su cara con mi pecho después de lavarse.

Si el Fundador iba a tomar su baño completo la mañana siguiente, mi día comenzaba diferente.

En los días de baño, debía levantarme a las 5:00 am. para encender el fuego y calentar el agua para el baño. El cuarto de baño consistía en una plataforma de madera con una larga bañera de acero la cual era llenada con agua fría. El fuego era encendido desde afuera del cuarto de baño el cual estaba directamente bajo la bañera. Cuando el agua se había calentado, el fondo de la bañera podía llegar a ser muy caliente para estar ahí. La bañera tenía una rejilla de madera flotante que era usada para estar de pie, ¡O se podían usar geta (zapatos de madera) dentro del baño! En Japón estas bañeras de metal era llamadas goemonburo. Originalmente esta palabra se refiere a un famoso ladrón llamado Goemon Ishikawa quien fue hervido en vida en un recipiente de metal como castigo a sus crímenes. Aun en 1960’s, goemonburo eran muy comunes en la mayoría de los hogares. Hoy en día existen muy pocas. En un baño recién preparado, el agua podía llegar a sentirse “cortante” y hasta un poco dolorosa. Para suavizar el agua la sirvienta Kikuno entraba a la bañera primero para “masajear el agua”. Esto es llamado yumomi, en Japonés.

Después que el Fundador entraba a la bañera, era trabajo de Kikuno o mío frotar su cuerpo. El Fundador alguna vez fue un hombre musculoso, así que a su edad, su piel colgaba un poco. Sin usar jabón, ligeramente tomaba sus músculos hacia abajo y frotaba su piel hacia arriba con una toalla de mano. Como yo atendía el fuego, no me era permitido sentarme y hacer nada. Mientras el fuego ardía, tenía que barrer los senderos frente al dojo y el altar con una larga escoba de bambú. Normalmente a mediados y finales de Marzo, las flores de cerezo cubrían del sendero al altar. Cuando las flores de cerezo caían, no barría el sendero para no interrumpir la belleza natural de las flores esparcidas. En otras épocas del año, dejaba marcas con mi escoba al barrer en un dibujo ordenado.

Para cuando el fundador pasaba por ese sendero recién barrido, sus huellas tenían que ser las únicas que se vieran. De vez en cuando, los niños correteaban a través del sendero recién barrido mientras jugaban antes de ir a la escuela. Esto me enfurecía, ya que lo hacía ver como si yo no atendiera mis obligaciones adecuadamente. Simbólicamente era importante barrer cada mañana para limpiar la mala suerte o los malos espíritus antes de que el Fundador empezara su ceremonia matutina de oraciones. El kimono y la hakama formal del Fundador estaban disponibles para cuando él terminara su baño. Era también mi obligación ayudarlo a vestirse para la ceremonia que seguía.

Estuviera el tiempo lluvioso o soleado, el Fundador asistía a su ceremonia todas las mañanas. Si estaba lloviendo, Kikuno y yo por su puesto no llevábamos paraguas. Tomábamos una pequeña charola llamada sambo cargada con pequeños platos; uno contenía sal, otros contenía arroz y el último contenía agua, el Fundador nos encabezaba enérgicamente desde el sendero hasta el Santuario Aiki. Sus pasos eran seguros y vigorosos y su balance perfecto como si él mismo llevara un sambo ante él. Puede uno decir que su hakama se partía tajantemente con su caminar, es difícil de creer que en esos tiempos él tuviera 85 años. Siempre he pensado que es curioso que cuando acompañaba al Fundador a Hombu Dojo en Tokyo él caminaba débil y lentamente. Ahora que lo reflexiono, pienso que solo fingía. Escribí un artículo sobre esto hace veinte años para la revista Cinturón Negro, pero esta es otra historia para otro día.

Cuando el Fundador se acercaba al Santuario Aiki, pasaba por debajo de la puerta del santuario o tori. Como sirvientes, a Kikuno y a mi no nos era permitido pasar directamente por debajo de la puerta, así que teníamos que rodear la puerta por la derecha rápidamente para abrir la puerta del santuario. Teníamos que abrir la puerta del santuario por el lado derecho del honden (construcción principal), entrar y apresurarnos silenciosamente a abrir la puerta corrediza del santuario para el Fundador. Una vez que él había entrado al honden, teníamos que cerrar silenciosamente la puerta detrás de él. En la pared opuesta, detrás del Santuario había otra puerta corrediza la cual abríamos para mostrar la vista del okuden, el cual era una pequeña estructura donde se alojaba el santuario principal. Antes de ir a nuestros lugares cerca de la entrada del santuario, teníamos que prender las velas. El Fundador normalmente dedicaba 25 minutos para orar en su ceremonia matutina. Una vez al mes había una ceremonia especial llamada Tsukinami Sai. Esta ceremonia duraba cerca de una hora, el santuario era adornado con ofrendas de frutas, verduras, comida seca y pescado. No se utilizaban otros productos animales en esta especial ofrenda.

Regularmente durante la ceremonia, Kikuno y yo nos sentábamos en seiza tanto como podíamos con nuestras cabezas inclinadas profundamente pero sin descansarla en el suelo. Esta posición era dolorosa para las rodillas y difícil de mantenerla. A mi edad no entendía que significaban las oraciones que el Fundador recitaba, así que permanecer atento era un gran esfuerzo. Solo cuando el Fundador usaba un jo, en la ofrenda del Jo no mai o movimientos del jo mi atención se enfocaba. El jo que él usaba era del largo de un jo normal, pero era afilado en una de sus puntas. Se parecía en lo largo de una lanza que ha sido cortada diagonalmente por una espada. Si él no usaba un jo, usaba en algunas ocasiones un shaku, el cual es un instrumento de madera plano con forma de remo usado en ceremonias Shinto. El Fundador realizaba movimientos con el shaku como si fuera un tsurugi (espada de los dioses de acuerdo a la enseñanza Shinto).

Después de que el Fundador terminara su oración matutina en el santuario, regresábamos al jardín principal del dojo donde se detenía a orar en la hokora (santuario pequeño) dedicado al dios Ushitora no Konjin. Este dios era el dios personal del Fundador, el cual siempre llevaba consigo. Cuando sus viajes lo llevaban a Hokkaido, se llevaba a este dios con él, dedicándole un nuevo santuario llamado Kami Shirataki Jinja, el cual fundo en la villa de Shiratake. Aunque esto suene a que el Fundador llevaba algo tangible, no era así; era el espíritu del dios lo que él llevaba.

Para concluir su ceremonia matutina, el Fundador se paraba derecho sosteniendo su shaku, y mirando directamente hacia el sol. No importaba si era un día despejado, o sí estaba nublado, el levantaba su cabeza hacia el sol, mirándolo fijamente. El ofrecía oraciones a Amaterasu O Kami, el dios Shinto del sol. Yo encontraba esto muy sorprendente y algunas veces trataba de copiar sus acciones. Nunca pude mirar directamente al sol por largo tiempo, era muy brillante para mis ojos. He crecido creyendo que la poderosa mirada que el Fundador poseía, venía de la realización diaria de este ritual. Después de esto, era tiempo de preparar el desayuno.

Ahora en el dojo de Iwama un estacionamiento y la cocina de los uchideshi están donde alguna vez estuvo el huerto del Fundador. Este huerto era utilizado para el consumo doméstico, este era atendido cuidadosamente. Después de terminar su ceremonia matutina el Fundador vestido con su kimono y hakama formal, y se dirigía hacia al huerto. En abril había pequeños nira, nanohana, daikon y kabu listos para ser desbrozados. El Fundador examinaba las plantas cuidadosamente y me decía cuales tomar para las guarniciones de ese día. No recogíamos la cosecha, ya que era abril y aún estaban muy pequeñas. Los brotes sin embargo debían de cortarse o ser plantados de nuevo para que las restantes crecieran fuertes. Recuerdo que el fundador me enseño que después de desbrozar algunas nira, uno se debía de parar en la planta remanente y luego regarla con el agua con que se había lavado el arroz. Esto aseguraba una sana replantación.

El desayuno consistía principalmente en congee (potaje blando de arroz) con mochi (pastel “pegajoso” de arroz). El Fundador le gustaba mucho el mochi y en algunas ocasiones se lo comía por el puro gusto de hacerlo, pero este tenía la tendencia quedarse pegado a su dentadura, por esta razón en la mayoría de las ocasiones el mochi era cocinado con el congee para ablandarlo. Las guarniciones consistían en vegetales frescos cortados del huerto y preparados muy simplemente. El Fundador no se quitaba su kimono y hakama formal antes de tomar su desayuno. Para él, tomar sus alimentos era parte de su ceremonia matutina.

Después del desayuno, era tiempo de asignar los quehaceres y mandados matutinos que Kikuno y yo teníamos que realizar mientras el Fundador descansaba. A unas cuadras del dojo, el Fundador poseía un huerto de arroz. El atender este huerto era una de mis obligaciones diarias. Nunca sabía cuando el Fundador nos llamaría a Kikuno y a mi para la práctica de Aikido, yo siembre vestía la chaqueta del keiko-gi con mis pantalones de trabajo, por si acaso.

Si era un buen día, a veces el Fundador podía sentarse con la ventana abierta y leer su periódico en el cálido sol de la mañana. O en días muy especiales, debíamos abrir las puertas deslizantes del dojo y el Fundador se recostaba en la estera del dojo sin su hakama, y tomaba una siesta en el sol. El segundo Doshu, Kisshomaru Ueshiba dijo en su biografía, que él nunca había visto al Fundador cuando no estaba sentado formalmente en seiza. En Iwama, el Fundador que yo conocí tomaba siestas en el sol como cualquier persona mayor.

Aun cuando él estaba durmiendo, manteníamos nuestros ojos y oídos abiertos, siempre sabíamos donde estaba y que es lo que estaba haciendo. Si nos llamaba, dejábamos cualquier cosa que estuviéramos haciendo y corríamos a ayudarlo. ¡Kikuno solía decir que yo dormía con un ojo abierto! vivíamos atentos las 24 horas del día.

Si el Fundador se sentía bien, nos llamaba para practicar Aikido. Vestido con su kimono, el disfrutaba especialmente practicar suwariwaza-shomen uchi ikkyo, y de pie ai hanmi katatetori iriminage omote. Nos enseñaba, turnándonos como uke.

Habiendo desayunado cerca de las 9:00 am., el Fundador no almorzaba. Kikuno y yo sin embargo estabamos hambrientos, especialmente después de haber practicado, y nos comíamos las sobras del desayuno. Hacíamos porciones extras en el desayuno para asegurarnos que tuviésemos suficientes sobras para el almuerzo.

En la tarde, el Fundador se ocupaba en diferentes actividades. En la primavera, recuerdo que el Fundador y su esposa Hatsu sembraban cacahuates en el jardín. Hatsu estaba casi encorvada por la edad, pero aun era una experta con el azadón. Ella formaba las filas para sembrar empuñando diestramente el azadón. Mi trabajo era agregar abono fresco a las filas para hacerlas más fértiles para la siembra. El Fundador nos seguía, introduciendo expertamente los cacahuates en los montículos con un golpe ligero de su dedo gordo y dedo índice. Cuando pienso acerca de eso, su habilidad en la siembra de cacahuates vino por muchos años de siembra en Hokkaido y de los años que coordino el huerto sembrando y cosechando con el Omoto Kyo.

Normalmente, una vez al mes, el Fundador visitaba Hombu dojo en Tokio. Si se trataba de una visita larga, se quedaba cuatro o cinco días. En las mañanas cuando se iba a Tokio, terminaba su ceremonia matutina más temprano. En la primavera, empacabamos los daikon, nanohana, nira y shungiku recien cortados para llevarlos en el viaje. Después de terminar de desayunar, tomábamos un taxi a la estación, Aun si íbamos tarde, siempre llagábamos por lo menos media hora antes de la que el tren debía llegar. En ocasiones llegábamos una hora antes de partir. Iwama era una pequeña ciudad con una pequeña estación. Solo el tren local hacia parada en Iwama. Para tomar el tren expreso a Tokio teníamos que cambiar de tren en la estación principal de la línea. Yo cargaba el maletín de doctor de piel, que le habían dando durante el viaje a Hawaii, en una mano. En mi espalda llevaba el bulto de vegetales frescos atado en una tela furoshiki. Siempre caminaba delante del Fundador para protegerlo de caminos peligrosos. Algunas veces, cuando nos cambiamos al tren expreso, tenía problemas para encontrar un asiento para el Fundador. En esas ocasiones escogía a un estudiante con uniforme que ya había encontrado lugar y “lo convencía” de dejárselo al Fundador. ¡Era muy bueno para “convencer” en esos días!. De cualquier forma, hay muchas historias de viajes con el Fundador, pero estas también serán para otro día.

En ese tiempo, no había uchideshi viviendo en Hombu dojo. Quiero dejar esto claro. La única persona viviendo en Hombu dojo era el Sr. Mitsuo Tsunada, quien se encargo del mantenimiento y de la vigilancia cuando el Fundador llegaba. El no practicaba Aikido.

Recientemente, he visto anuncios de instructores quienes aclaman haber sido uchideshi de Hombu bajo la tutela del Fundador en ese tiempo. Esto no es verdad. Por lo menos tres años antes de que el Fundador muriera nadie estuvo viviendo en Hombu dojo. De cualquier forma, el Fundador no vivió en Hombu. Los únicos uchideshi de Hombu fueron estudiantes del segundo Doshu, Kisshomaru Ueshiba, y eran estudiantes y personal asalariado.

Han pasado treinta y tres años desde que el Fundador paso a mejor vida, y ahora tengo cincuenta y dos años. Mi percepción en ese entonces y ahora ha cambiado obviamente con el tiempo. Ahora veo un panorama más amplio de mis experiencias que cuando era joven. Tuve la gran fortuna de ser parte de la vida del Fundador de diferentes formas y no solo a través del Aikido. Por esta razón, mi memoria y visión del Fundador es diferente a la mayoría. Vi al Fundador cuando fue a Hombu dojo en Tokio. Allí él era el “presidente de la compañía” o CEO (Oficial ejecutivo en jefe, por sus siglas en inglés Chief Executive Officer) y actuaba como tal en esas ocasiones. En Iwama, fui testigo de la vida privada de un hombre llamado Morihei Ueshiba, un caballero de edad amable quien tomaba siestas en el sol, y sembraba cacahuates con facilidad. Creo que el verdadero Fundador, fue el que conocí en Iwama.

El Fundador ha sido una persona muy especial en mi vida, y muy influyente en la dirección que mi vida ha tomado. He estado viviendo en los Estados Unidos más de 28 años. En todos estos años, he cuidado de mi propio dojo y nunca he celebrado “Un Seminario en Memoria del Fundador” o cualquier otro evento comercial para conmemorar su muerte. Para mi este es un tiempo de reflexión.

Hace un par de semanas recibí un volante de otro dojo anunciando un “Seminario Conmemorativo al Fundador”. El volante tenía una foto tamaño pasaporte del Fundador la cual podías despegar y guardar en tu cartera como un souvenir. Esto en cierta forma me recordó las muestras de perfumes que uno rasca y despega de las revistas de moda. Reconocí la fotografía. Esta había sido tomada en Mayo de 1968. Yo estaba con él como su otomo cuando la fotografía fue tomada. Había sido tomada cuando el Fundador llego a Hombu dojo y estaba siendo recibido por sus alumnos. Iba vestido formalmente como de costumbre con su kimono. El Sr. Tsunoda tomó la fotografía. Aún tengo una de las originales.

La única fotografía del Fundador que tengo en mi dojo, es una que esta colgada en el altar del dojo. La única razón de que tenga una fotografía del Fundador es para mostrar a los alumnos como era el Fundador. Nunca he usado su imagen para razones comerciales. Conocí su personalidad, y sería contra mi orgullo hacer eso. Aquellos que usan su fotografía no lo conocieron.

Como Aikidokas necesitamos pensar acerca del origen de este arte que practicamos. Necesitamos regresar al entendimiento simple del Aikido y el Aikido renacerá si tu quieres, para no olvidar nuestro camino.

Tan pronto como este artículo este traducido y completo, saldré para Japón a visitar el Santuario Aiki de Iwama para la ceremonia conmemorativa anual del Fundador, Tai Sai. Con gran aprecio, iré y le daré mis respetos al Fundador. Inclinaré mi cabeza para orar. Esto es una peregrinación a mi pasado… y a mi futuro.
  • Menú del Fundador en Primavera
Mochigayu (Arroz congee con pastel de arroz)
Cuatro partes de agua por una de arroz, dejar el arroz remojar durante la noche. Cocinar a fuego alto hasta que hierva, bajar el fuego, tapar y cocinar lentamente por 30 minutos. Cortar mochi (pastel de arroz) en pequeñas porciones (del tamaño de un bocado) y agregar al congee mientras se cocina. Agregue un poco de sal para sazonar.

Nanohana (Hojas de colza), Horenso (Espinacas), Shungiku (Hojas de crisantemo de principios de primavera), Ohitashi (Vegetales hervidos y congelados)
Escoger un vegetal de primavera a su gusto de hojas frescas. Poner dos partes de agua para hervir y agregar una pizca de sal. Agregar las hojas del vegetal y hervir por treinta segundos hasta que las hojas cambien de color. Enjuáguelos inmediatamente en agua fría y exprima gentilmente el exceso de agua. Mezcle todo con el katsuobushi (bonito seco), y unas cuantas gotas de salsa de soya. Muévalo con palillos chinos. Quite el exceso de salsa de soya y servirlos fríos.

Nanohana o Horenso no Goma Ae (Hojas de espinaca o colza mezcladas con miso de sésamo)
Preparar los vegetales como se describió anteriormente. En un mortero moler juntos el sésamo negro y la pasta de miso y mirin (sake cocinado) hasta que este pegajoso. Mueva la mezcla y los vegetales con palillos chinos y servirlos fríos.

Nira no Shoga Ohitashi (Poro japonés con jengibre hervido y frío)
Los poros japoneses son completamente diferentes a los poros Americanos, pero están disponibles en muchos de los supermercados japoneses. Preparar los vegetales como anteriormente se describió. En un mortero moler el jengibre y mezclar con algunas gotas de salsa de soya. Mezclar la nira con palillos chinos. Quitar el exceso de salsa de soya y servir frío.

Niratama (Poro japonés con huevo)
En un sartén agregar una pequeña cantidad de agua, katsuobushi, hongo shiitake o niboshi (sardinas secas). Hervir el agua y agregar la nira. Cuando la nira se reduzca, agregue una pizca de sal y lentamente agregue un huevo batido. Cuando el huevo este cocinado el platillo esta listo. Como una opción se puede añadir Tofu.

Shungiku Tofu Ae (Hojas de crisantemo con tofu)
Lavar las hojas de crisantemo profundamente. Hervir cuatro partes de agua por 30 segundos hasta que las hojas cambien de color a un verde fuerte. Enjuagar en agua fría y quitar el exceso de agua. Cortar dos pulgadas de largo. Envolver un trozo de tofu en una tela de algodón y quitar el exceso de agua. En un mortero agregar el tofo, miso, azúcar y cacahuetes (los cacahuetes son opcionales). Moler para hacer una pasta. Mezcle la pasta de tufo y shungiku con los palillos chinos y sirva frío.

La sopa de miso es normalmente servida con cada comida.
Nira, hojas de zanahoria enana, hojas de daikon, espinacas, tofu, age (tofu frito) wakame (algas jovenes) y totoro (algas rasuradas) son solo algunos de los ingredientes que pueden ser agregados para este platillo de primavera.

Condimentos para los alimentos
Pequeñas tazas para sake de vinagre negro de arroz y sake como salsa para las guarniciones. Chilimen Jako (angulas pequeñas secas, que son fuente de calcio). Vegetales en conserva

Platillos para Ocasiones Especiales
Asazuki (Arroz azucarado)
Remojar el arroz y moler en un mortero hasta que se haga lechoso. En un sartén cocer a fuego lento moviendo constantemente hasta que tenga un consistencia pegajosa. Agregar vinagre de arroz y azúcar al gusto. Tape con mikan (Tangerina japonesa) en rebanadas por añadir color y gusto.

Kamaboko Imo (salmón al vapor y pastel de pescado con papas)
Cocer las papas con la cascara. Envolver las papas en una tela y enrolle hasta que la cascara se abra. Quite la cascara y tírela.
Marine el salmón con cantidades iguales de sal y azúcar por unas horas. Corte el salmón con un cuchillo de cocina y muélalo ligeramente en un mortero. Mézclelo con las papas.
Ralle Yamaimo (ñame japonés) en un mortero y mézclelo con la papa y el salmón. Agregar una pequeña cantidad de harina.
Amase y forme pequeñas bolas. Cocer al vapor hasta que este cocinado.
(Este fue un platillo con el que el Fundador sobrevivió en los primeros días como pionero en Hokkaido).

Este menú no se come todo en una sentada. Cada comida tiene solo uno o dos platillos cuando mucho. La porción de los platillos para la comida del Fundador era muy pequeña, solo unas cuantas cucharadas. Una comida completa sería igual a un plato de sopa si la medimos.

Este menú no es hecho con la receta exacta. En esos días no se utilizaban tazas o cucharas como medida, por lo que es difícil describir cantidades exactas. Estoy haciendo algunas de estas recetas en mi restaurante. Para hacerlos en casa, todos los ingredientes están disponibles en supermercados Orientales.

por Gaku Homma

lunes, 25 de abril de 2016

Torremolinos triunfa en el XXXVIII Campeonato de España de Karate Infantil



Las categorías Alevín, Infantil y Juvenil de Karate de Torremolinos han cosechado un gran éxito el pasado fin de semana en el XXXVIII Campeonato de España de karate Infantil, celebrado en Palacio de los Deportes de Murcia, con la participación de las 19 selecciones autonómicas de España y con más de mil competidores. Antonio Lozano, se ha proclamado campeón de España y medalla de oro de la categoría Infantil de katas. Mateo Cabello se alzó con el Subcampeonato de España Alevín. Por último, Salvador Balbuena regresa a casa con una muy merecida medalla de bronce.

Con estos resultados, los torremolinenses han contribuido a que la selección andaluza se alzara con el primer puesto del campeonato nacional. Antonio Lozano, Alfie Bannister y Salvador Balbuena han sido seleccionados para el mes de julio en Madrid con el objetivo de representar a la selección española.
Respetar a todos y a las personas que no practican tu estilo y/o pertenecen o no a otra federación, es fundamental.
No se hace distinción de estilos, federaciones, organizaciones y asociaciones.
Nadie es tan perfecto para criticar a los demás.
David Vallejo (Budokan Sevilla Dojo) www.budokansevilla.com