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lunes, 13 de julio de 2026

La Revista “DOJO”

Dojo: Un Viaje a la Época Dorada de las Artes Marciales

Bienvenidos, amantes de las artes marciales, a un nuevo artículo en el blog de Budokan Sevilla por David Vallejo. Hoy vamos a realizar un viaje al pasado, a una época en la que el conocimiento y la pasión por las disciplinas marciales se transmitían a través de un medio que marcó a toda una generación: la mítica revista Dojo.

El Puente entre Oriente y Occidente: Historia y Legado

En los años 70, cuando internet era solo un sueño lejano y las redes sociales no existían, los practicantes de artes marciales en España necesitaban una conexión con el mundo. Esa conexión llegó en forma de revista. Nacida originalmente como Budo, esta publicación se consolidaría y evolucionaría para convertirse en Dojo, el principal puente informativo y cultural para los aficionados españoles .

Durante décadas, Dojo fue mucho más que una simple revista. Fue el santuario semanal o mensual al que acudíamos en busca de técnica, historia y actualidad. En sus páginas, repletas de reportajes técnicos, entrevistas exclusivas y noticias internacionales, descubrimos las biografías de las figuras más importantes de las disciplinas asiáticas y, cómo no, del emergente y espectacular Full Contact. Para todos aquellos que crecimos en la «generación del videoclub», Dojo era una guía indispensable y un objeto de culto que atesorábamos con mimo .

Pedro Conde: El Director Técnico que Nos Trajo el Cine Marcial

Pero si hay un nombre indisolublemente ligado al éxito y la influencia de esta revista, ese es el de Pedro Conde. Como periodista y director técnico, Conde fue el alma de la publicación y un pilar fundamental para entender la cultura marcial en nuestro país.

Su labor fue titánica. A través de sus artículos y su visión, Dojo se convirtió en la ventana a las últimas novedades del cine marcial. En una época en la que el género comenzaba a despuntar con fuerza en Hollywood, Pedro Conde nos traía las exclusivas que nadie más ofrecía. ¿El resultado? Entrevistas míticas a las leyendas que estaban definiendo el género:

· Jackie Chan, el maestro de la comedia y la acrobacia.
· Chuck Norris, el símbolo del karate americano y la contundencia.
· Steven Seagal, el introductor del Aikido en el gran público.
· Jean-Claude Van Damme, el «Músculo de Bruselas» que personificó al héroe del cine de acción de los 80 y 90 .

Gracias a Pedro Conde y a la revista Dojo, los aficionados españoles no solo veíamos las películas, sino que comprendíamos la técnica, la filosofía y el contexto de los artistas marciales que aparecían en la gran pantalla.

El Legado Continúa: «Dojo. Las artes marciales en el cine»

La huella de esta época dorada es tan profunda que sigue viva a día de hoy. La pasión que despertó la revista y el cine marcial de aquellos años ha inspirado nuevos proyectos que rinden homenaje a aquella generación. Un ejemplo perfecto es la colección de libros «Dojo. Las artes marciales en el cine», publicada por la Editorial Applehead Team .

Esta obra, del historiador cinematográfico David Da Silva, no solo recupera el nombre y el logotipo de la extinta revista como un emotivo tributo, sino que se adentra en la historia del cine de artes marciales a través de varios volúmenes que abarcan desde los orígenes en Japón y Hong Kong hasta la era moderna de las MMA . Es, en definitiva, la guía definitiva en español sobre la revolución de las películas de artes marciales en Hollywood, un digno sucesor de aquel espíritu que Pedro Conde y su equipo supieron inculcar en la revista Dojo .

Desde Budokan Sevilla, queremos rendir nuestro pequeño homenaje a esta publicación que fue, para muchos, la primera escuela de artes marciales fuera del tatami. ¡Os invitamos a recordarla y a seguir disfrutando de su legado!

¡OSU!

sábado, 27 de junio de 2026

La gran mentira del “No estoy preparado”



La gran mentira del “No estoy preparado”: Por qué tu primer día en el Dojo es el más importante

En Budokan Sevilla llevamos muchos años abriendo la puerta a personas que llegan con una mezcla de ilusión y miedo. Es una escena que se repite: alguien se queda mirando el tatami, observa una clase y, cuando le invitamos a probar, suelta la frase que todos los instructores conocemos bien: “Es que yo no soy lo suficientemente fuerte/rápido/disciplinado… quizás más adelante, cuando me ponga en forma”.

Hoy quiero hablarte directamente a ti, que estás leyendo esto y te has identificado con esa sensación. Quiero derribar ese mito. Porque la realidad de las artes marciales es justo la contraria: nadie viene siendo un guerrero forjado, sino que viene a forjarse.

El error del requisito previo

Vivimos en una sociedad que nos ha acostumbrado a la inmediatez. Nos da miedo ser principiantes, no destacar o, simplemente, no encajar. Desde fuera, al ver una exhibición de Karate, una clase avanzada de Brazilian Jiu-Jitsu o un combate de MMA, pensamos que la fuerza, la velocidad o esa calma tensa que se respira son requisitos de entrada.

No lo son. Son el resultado.

El verdadero secreto de las artes marciales (ya sea Taekwondo, Kung Fu, Jiu-Jitsu o el Karate tradicional que tanto nos define) es que son un vehículo. La disciplina no se exige en la puerta como un billete de entrada; se cultiva día a día, repetición a repetición. La fuerza no es un músculo que debas traer hinchado de casa; es una capacidad que tu cuerpo desarrolla al adaptarse a la técnica.

Nunca estás preparado para el primer paso, y eso es lo bonito

Voy a ser honesto: si esperas a sentirte preparado, no empezarás nunca. El primer paso siempre es el más difícil. Es la barrera del ego, del miedo al ridículo o de la comodidad del sofá.

Pero también es el paso más valiente y el que más vida te va a cambiar. Ese momento en el que te atas el cinturón blanco por primera vez y te sientes torpe es, en realidad, el momento de mayor honestidad de un artista marcial. Ahí no hay pretensiones, solo hay ganas.

¿Recuerdas cómo fue tu primer día de entrenamiento?
Yo sí. Recuerdo la sensación de no saber dónde mirar, de sentir que mis brazos y piernas no me pertenecían, y de acabar la clase con una mezcla de agotamiento y una paz mental que no había sentido nunca. Nadie esperaba que yo fuera un experto. Solo esperaban que escuchara y lo intentara. En ese intento, sin darme cuenta, empecé a construir la disciplina.

El Dojo como espacio de construcción, no de selección

En Budokan Sevilla concebimos el espacio de entrenamiento como un taller, no como un escaparate. No estamos aquí para seleccionar a los más aptos, sino para acompañar a los que deciden mejorar. Cuando alguien me dice «David, es que soy muy lento», siempre respondo lo mismo: «Perfecto, practicaremos velocidad». Si me dicen «soy débil», la respuesta es clara: «Entonces has venido al sitio correcto para dejar de serlo».

La magia de artes como el Jiu-Jitsu es que la técnica somete a la fuerza bruta; la magia del Karate es que la respiración forja el espíritu. Pero para descubrir esa magia, hay que cruzar la línea del “no puedo” al “voy a intentarlo”.

Una invitación sin condiciones

Si este artículo resuena contigo, si alguna vez has mirado un dojo con curiosidad pero tus piernas no se han atrevido a cruzar la puerta, esta es tu señal. No necesitas estar en forma, ser joven, tener experiencia previa o saber pelear. Solo necesitas tener la valentía de presentarte.

Ese primer sudor, ese primer saludo en la fila, esa primera vez que tu puño corta el aire… es el inicio de la mejor versión de ti. El primer paso es el más difícil, sí. Pero te prometo que el tatami te sostiene.

Te esperamos en el tatami.

David Vallejo
Budokan Sevilla

jueves, 28 de mayo de 2026

La Transcendencia del Dojo: Más allá de la competición y hacia la formación integral

El verdadero propósito de un dojo resuena con una profundidad que a menudo se pierde en la prisa por la gloria y el reconocimiento en las artes marciales. Esta distinción fundamental entre un dojo que solo produce campeones y uno que forma personas es crucial para comprender la verdadera esencia de estas disciplinas tradicionales.

En la sociedad actual, donde el éxito a menudo se mide en términos de logros externos y reconocimiento público, es fácil dejarse seducir por la idea de que la competición es el objetivo final. Sin embargo, como señala el texto, las medallas y trofeos son temporales y se desvanecen con el tiempo. Lo que permanece son los valores y el carácter forjados en el crisol del dojo.

La formación integral que ofrece un dojo tradicional va más allá del desarrollo físico y la adquisición de técnicas de autodefensa. Fomenta virtudes esenciales como la disciplina, el respeto, la humildad y el autocontrol, que son fundamentales para navegar los desafíos de la vida. Estas cualidades no dependen de una victoria puntual ni se desvanecen con una derrota; se convierten en parte del ADN de la persona, guiando sus acciones y decisiones en todos los aspectos de su existencia.

En contraste, los dojos centrados exclusivamente en la competición pueden, sin darse cuenta, sacrificar la esencia formativa de las artes marciales. La presión por los resultados puede llevar a un enfoque estrecho en técnicas de alto rendimiento y tácticas de puntuación, descuidando el desarrollo moral y espiritual del practicante. El adversario se convierte en un simple obstáculo a superar, en lugar de un compañero de entrenamiento que merece respeto.

El verdadero sensei, como se describe en el texto, comprende esta distinción y asume la responsabilidad de formar seres humanos más fuertes mental y espiritualmente. Su labor va más allá de corregir posturas o perfeccionar técnicas; busca cultivar integridad, resiliencia y un sentido de comunidad en sus alumnos. Entiende que su influencia se proyecta en cada decisión que toman en su vida cotidiana, desde cómo afrontan un examen hasta cómo educan a sus propios hijos.

Finalmente, el concepto de que el cinturón negro no es un punto de llegada, sino un punto de partida, subraya la idea de que la verdadera maestría en las artes marciales es un viaje continuo de mejora personal. Este viaje no se trata de vencer a los demás, sino de vencerse a uno mismo cada día, superando limitaciones y cultivando una mente clara y un corazón compasivo.

En resumen, el verdadero propósito de un dojo es proporcionar un espacio para el crecimiento personal y la transformación a través de la práctica de las artes marciales. Al priorizar la formación del carácter sobre la acumulación de trofeos, estos lugares sagrados se convierten en aulas de vida, donde se forjan individuos capaces de contribuir positivamente a la sociedad con integridad, respeto y humildad.

domingo, 5 de abril de 2026

Maestros de Artes Marciales: Profesional vs. Part-Time

El debate que muchos evitan

En el mundo de las artes marciales, solemos medir el respeto por el color del cinturón o los años de práctica. Sin embargo, hay una diferencia de la que pocos se atreven a hablar: el nivel de compromiso estructural.

Seamos claros: no todos juegan en la misma liga. Y no, no nos referimos a quién patea más alto o quién tiene más trofeos, sino a quién ha decidido hacer de la enseñanza su misión de vida y quién lo ve como un simple accesorio.

El Instructor Profesional: La excelencia no es un accidente

Cuando un instructor decide que las artes marciales son su profesión, el paradigma cambia por completo. Aquí no hay espacio para la improvisación; hay una responsabilidad ética y económica con el alumno.

El Templo: Un espacio de orden y respeto

Tener un local propio no es una cuestión de ego, es una cuestión de identidad y seguridad. Un dojo profesional ofrece:

Suelo técnico adecuado para evitar lesiones.

Material de entrenamiento de vanguardia.

Un ambiente libre de distracciones externas que permite la inmersión total.

Planificación vs. «Ver qué sale»

El profesional no llega al tatami preguntando «¿Qué hacemos hoy?». Existe una progresión pedagógica. Cada clase es un proceso en una estructura diseñada para que el alumno alcance su máximo potencial. La formación constante del instructor es su inversión principal: si él no evoluciona, sus alumnos se estancan.

El seguimiento: Forjando el carácter

Un maestro a tiempo completo conoce las debilidades y fortalezas de cada estudiante. Tiene el tiempo (y la energía) para corregir el detalle mínimo, para exigir cuando el alumno flaquea y para estar presente en su proceso de crecimiento personal.

El Instructor Part-Time: ¿Pasión o limitación?

Aquí es donde entra la polémica. Muchos grandes maestros empezaron dando clases en parques o garajes, pero el problema no es el origen, sino el estancamiento.

Horarios «si se puede»: La falta de consistencia es el mayor enemigo de la disciplina. Si el instructor depende de otro trabajo, la clase siempre será la segunda prioridad.

Espacios prestados: Entrenar en la esquina de un gimnasio comercial, entre música a todo volumen y gente en máquinas, diluye la mística y la concentración necesaria para el arte.

Enseñanza superficial: Sin tiempo para investigar o reciclarse, el instructor a menudo se limita a repetir lo que aprendió hace 20 años, sin entender la evolución del deporte o la ciencia del movimiento.

La pregunta incómoda: Si no apostáis todo por las artes marciales… ¿realmente podéis exigirle a un alumno que lo dé todo en el tatami?

El impacto en el alumno: ¿Qué estás buscando?

No se trata de decir que el instructor part-time es «malo» por definición, pero sí de entender que los resultados están ligados al entorno.

Comparativa de Clases en el Dojo Profesional

Compromiso

Clase Part-Time: Según disponibilidad/Compromiso Total y Absoluto

Estructura

Plan de carrera a largo plazo/Sesiones aisladas

Equipamiento

Específico y completo/Mínimo o compartido

Resultados

Transformación integral/Ejercicio recreativo

Conclusión: La diferencia está en la entrega 

Enseñar artes marciales no es solo transmitir técnicas de golpeo o derribo. Es formar personas, templar el carácter y sembrar disciplina. Y eso, lamentablemente, no se puede hacer a medias. El alumno que busca avanzar en serio, que quiere superar sus límites y entender la profundidad de un arte, necesita un entorno que respire profesionalismo. No se puede exigir excelencia en un ambiente de mediocridad estructural. Ahora sí… abrimos el debate:¿Crees que un instructor a tiempo parcial puede alcanzar el mismo nivel de formación que un profesional? ¿Es el dojo propio un requisito indispensable para la maestría?

viernes, 23 de enero de 2026

La distancia de los golpes a la cara: el detalle que marca la diferencia

 

David Vallejo & J.M. Morales

En las artes marciales, golpear fuerte no es suficiente. Golpear a la distancia correcta es lo que realmente separa la técnica eficaz del movimiento vacío. Cuando hablamos de golpes a la cara —ya sea en karate, boxeo, kickboxing o artes tradicionales— la distancia se convierte en un factor decisivo tanto para la efectividad como para la seguridad.

¿Qué entendemos por distancia?

La distancia no es solo el espacio físico entre dos personas, sino el punto exacto en el que el golpe desarrolla su máxima eficacia. Un golpe lanzado demasiado lejos pierde potencia; uno lanzado demasiado cerca se bloquea o se convierte en empuje. En japonés, este concepto se conoce como maai, la relación dinámica entre espacio, tiempo y oportunidad.
Golpear la cara: precisión antes que fuerza
La cara es un objetivo pequeño, móvil y altamente protegido por reflejos. Para alcanzarla correctamente, el golpe debe:
  • Llegar con el recorrido justo
  • Mantener la estructura corporal alineada
  • Conectar en el punto final del movimiento, no antes ni después
Un error común en practicantes novatos es “estirar” el brazo buscando llegar, rompiendo la postura y quedando expuestos a contraataques. La distancia correcta permite que el golpe fluya natural, sin tensión innecesaria.

El impacto del entrenamiento en la distancia

Trabajar la distancia no se logra solo golpeando el saco. Es necesario:
  • Practicar kihon con conciencia espacial
  • Ajustar la distancia en kumite o combate controlado
  • Entrenar con compañeros de diferentes estaturas y estilos
El cuerpo aprende a reconocer, casi de forma instintiva, cuándo un golpe puede llegar limpio a la cara. Esa sensibilidad solo se desarrolla con práctica constante y atención al detalle.

Seguridad y control

En el dojo, controlar la distancia es también una muestra de respeto. Un golpe bien medido puede detenerse a milímetros del rostro sin perder intención ni forma. Esto demuestra dominio técnico y madurez marcial, valores fundamentales del budo.

Conclusión

La distancia en los golpes a la cara no es un concepto abstracto: es una habilidad entrenable que define la calidad del practicante. Entenderla y dominarla mejora la eficacia, la seguridad y la comprensión profunda del arte marcial.

En Budokan Sevilla, recordar que la técnica empieza donde termina la distancia correcta es una lección que vale tanto dentro como fuera del tatami.


viernes, 16 de enero de 2026

Reencuentro con el Karate: Tu Historia en el Tatami

David Vallejo y José Navarro

Hay cosas que en la vida no se abandonan del todo, no se “dejan” en el sentido estricto de la palabra.

Simplemente se aparcan en un rincón del tiempo, se dejan en pausa, esperando.

Y el karate, sin duda, es una de ellas.

Un día, quizás, cerraste la puerta del dojo y te marchaste del tatami

Pero el tatami, silencioso y fiel, nunca se fue de ti.

Se quedó impregnado en tu manera de andar, en tu forma de estar, en tu modo de ver.

Todavía, sin pensarlo, alineas los pies en shizen tai, como si el suelo trazara líneas invisibles solo para ti.

Todavía observas un tsuki o un geri y, en una fracción de segundo, sabes si hubo intención, energía, verdad… o solo un gesto vacío.

Y cuando, en algún lugar, estalla un kiai claro y seco, algo se estremece dentro de ti, un eco que reconoce su origen, aunque fingas indiferencia.

El karategi ya no sale del armario con frecuencia,

pero sigue ahí, doblado con respeto, como un fragmento de tu historia.

Los cinturones, desde el blanco hasta aquel que marcó tu esfuerzo, ya no ciñen tu cintura…

pero siguen apretando en la memoria, anudando recuerdos, sudor, perseverancia.

Por eso, si alguna vez entrenaste karate y creíste haberlo dejado atrás, no lo pienses demasiado.

No debatas si estarás fuera de forma, si habrás olvidado los katas, si será igual.

Solo acércate.

Vuelve, aunque sea una vez.

Ven a recordar una clase, una sola.

Sin exigencias, sin metas, sin la presión del rendimiento.

Solo para respirar el mismo aire, escuchar las mismas órdenes, pisar el mismo suelo.

Para reconectar no con un deporte, sino contigo mismo.

Porque a veces no se trata de volver “a entrenar” como antes.

No es necesario recuperar la antigua intensidad, ni prepararse para un examen.

A veces, solo necesitas volver a sentir.

Sentir que aquello que un día fuiste, aún late dentro.

Que el dojo sigue siendo, de algún modo, tu casa.

#Karate #VolverAlDojo #LosRetiradosLoEntienden #UnaClaseYVerás #ElKarateNoSeVa #SoloSeAparca #MemoriaMuscular #DojoSiemprePresente

domingo, 11 de enero de 2026

Etiqueta en el Dojo

En japonés, la forma más común de reconocer cortésmente algo que te han dicho es wakarimasu: "Entiendo".

Sin embargo, esta es una palabra que nunca deberías usar en el dojo. Es muy probable que, si estás leyendo esto, tengas al menos cierta inclinación intelectual.

Para ti, el karate y las demás budo no son enteramente físicos. También quieres conocer su historia y filosofía. Quieres comprenderlos en un plano intelectual, además del físico.

No hay nada malo en esto. Debería fomentarse. No veo mucho futuro para quienes no tienen curiosidad por su arte o no quieren aprender más allá de lo que puedan oír decir a su maestro en el dojo.

Espera, podrías decir. Hay muchos jugadores de baloncesto profesionales que no saben nada sobre la tradición de su deporte. Hay fontaneros expertos que no podrían contarte nada sobre la historia de la fontanería. Cierto, pero el budo no es un deporte, y no es una profesión técnica. En su plenitud, es un arte.

Un artista que no comprende ni aprecia el pasado no es mucho artista.

El Problema de la Intelectualización

Existe, sin embargo, un problema grave que aflige a quienes tienen inclinaciones intelectuales, y surge cuando permiten que su curiosidad, su deseo de aprender académicamente, se desequilibre con su compromiso con el esfuerzo físico.

El karate, como todo budo, es en esencia una expresión física de la voluntad mental. Se realiza no a través del esfuerzo intelectual, sino a través de la acción. Olvidar esto, o minimizarlo, es sabotear cualquier esfuerzo por dominar el karate como arte.

La cuestión de intelectualizar frente a internalizar físicamente no es nueva ni exclusiva de nuestra época. Es un peligro reconocido desde hace mucho. En las disciplinas marciales asiáticas, tenemos un legado que nos han transmitido dos eruditos confucianos. Zhu Xi (1130–1200) describió la interacción entre el conocimiento y la acción.

Señaló que tener piernas no permite a una persona ver, ni tener ojos permite caminar. Asimismo, el conocimiento de algo es insuficiente para dominarlo.

Uno de los descendientes de Zhu Xi, Wang Yang-Ming (1472–1529), llevó esta idea más lejos. Postuló que saber y no poder actualizar ese saber en la acción es prueba de que en realidad no se sabe en absoluto. "Saber y no actuar es aún no saber", escribió Zhu.

La noción de Wang debería llevar a cierta reflexión, especialmente para los artistas marciales. Si yo sé lo que es correcto, lo que es moral, lo que es bueno, pero no actúo en consecuencia, entonces, según Wang, en realidad no lo comprendo en absoluto.

Si reducimos esto al ámbito del dojo, vemos que tener una comprensión intelectual de una patada frontal es una cosa. Ser capaz de ejecutar esa patada competentemente es, por supuesto, otra muy distinta.

"Guerreros de Palabra" vs. Estudiantes Sinceros

Si has estado en el budo durante bastante tiempo, conoces a algunos kuchi bushi, "guerreros de palabra", cuyas disertaciones y opiniones te harían pensar que son expertos de quinto dan al menos. Estos tipos son ciertamente ejemplos de aquellos que saben pero no pueden hacer.

Sin embargo, también hay aspirantes a budoka que no quieren impresionar a otros, que no están interesados en pontificar y compartir sus opiniones. Son simplemente personas que realmente quieren entender lo que están haciendo. Son sinceros. Y por eso plantean preguntas:

¿Por qué levantamos tanto la rodilla al patear?
¿Qué tan importante es el retroceso rápido (snap back)?
¿Cómo puedo hacer que una patada alta sea tan poderosa como una baja?

El problema no son las preguntas que plantean. El problema es que confunden la comprensión intelectual de los conceptos con la capacidad física para realizar esos conceptos. Desequilibran gravemente las cosas.

El estudiante que se apoya demasiado en su comprensión intelectual del karate es propenso a creer que lo ha conseguido. Sin embargo, a menos que pueda traducir esa comprensión en acción, no es así. La brecha entre saber y hacer tenderá a ampliarse a menos que aborde este problema, o a menos que un maestro esté allí para guiarlo hacia un estudio más equilibrado.

"¿Entiendes?"

"¿Entiendes?" es una pregunta que un maestro a menudo hará a un estudiante después de dar una explicación. Recuerdo haber respondido esto afirmativamente una vez. "Sí, entiendo", dije. Wakarimasu.

"Vale", dijo mi maestro. "Hazlo".

No pude. Mi mente lo sabía, pero mi cuerpo no. Después de intentarlo un par de veces, y fallando estrepitosamente, me sentí tan estúpido como nunca en el dojo. Y eso es decir mucho.

"Lo entiendes aquí arriba", me dijo mi sensei, golpeando con su dedo índice mi frente. "Aquí abajo…" — me dio un golpecito en el vientre y movió la cabeza.

Por eso, cuando surgen discusiones sobre el aprendizaje, a menudo se escucha la expresión karada de oboeru, "aprender con el cuerpo". Cuando has hecho algo —un kata o una técnica— unas cuantas veces, tendrás cierta comprensión de ello. Cuando hayas hecho pasar a tu cuerpo por ello unos cuantos miles de veces, tendrás una comprensión real.

No sé si tengo una comprensión real de algo en karate, en el sentido de la palabra que mi sensei indicaba. Todavía queda un largo camino por recorrer. Sin embargo, he aprendido que decir "Entiendo" cuando mi maestro pregunta es una mala idea.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Felices Fiestas


La Academia de Artes Marciales Budokan Sevilla, os desea una Feliz Navidad y un nuevo año 2020, cargado de nuevos proyectos, salud y prosperidad.

Mis mejores deseos, para todos mis alumnos, familiares y amigos.

David Vallejo
www.budokansevilla.com

lunes, 2 de septiembre de 2019

HORARIO EN BUDOKAN SEVILLA temporada 2019/20

  • Las clases con edades inferiores a los 14 años se rigen por el calendario escolar.
  • Durante los meses de julio y agosto el horario puede ser modificado. Por favor, contacten con nosotros y les informaremos de los diferentes cambios.

martes, 23 de julio de 2019

Los increíbles beneficios del kickboxing para mujeres

Las mujeres se están metiendo en el ring más que nunca. Descubre qué hace que el kickboxing sea un ejercicio tan increíble




1. Derretir grasa, rápido

Combinando técnicas de artes marciales y ejercicios cardiovasculares , el kickboxing es un ejercicio de alta energía que garantiza quemar calorías y grasa.

“Es un entrenamiento increíblemente eficiente. El kickboxing quema aproximadamente 750 calorías en una hora “, dice Sammie Kennedy, CEO y creadora de Femme Fitale, el programa de artes marciales mixtas (MMA) más reciente sólo para mujeres de Ontario. “Agregue ejercicios de comba y acondicionamiento, y podría quemar entre 750 y 900 calorías en una hora”.

El elemento de cardio-condicionamiento del kickboxing es una de las formas más efectivas de quemar grasa, especialmente la grasa abdominal persistente que se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes y algunos tipos de cáncer . Un estudio publicado en el American Journal of Physiology encontró que el ejercicio aeróbico es mejor para reducir la grasa abdominal que el entrenamiento de resistencia, al quemar un promedio de 67 por ciento más de calorías.

2. Tonifica todo tu cuerpo.

“El kickboxing tiene un gran componente de tonificación porque te obliga a comprometer todos los grupos musculares de tu cuerpo”.

“También trabajarás tu espalda y recortarás tu cintura porque cada movimiento requiere una gran cantidad de potencia central“

También mejorará en última instancia la coordinación, mientras que el movimiento constante en el kickboxing mejora la flexibilidad y los reflejos.

3. Aprende valiosos movimientos de defensa personal.

Mientras que la mayoría de las mujeres recurren al kickboxing para el trabajo físico, el aspecto de defensa personal es un beneficio para muchas personas, dice Kennedy. “Lo enseñamos con un énfasis en ‘esta es la razón por la que estás aprendiendo esto’, ‘para esto usarías'”. Es importante que las personas sepan por qué están haciendo ciertos movimientos y comprometiendo ciertas partes de su cuerpo ”.

Tener la capacidad de protegerse es un activo valioso y le permite saber que, si se encontraba en una situación peligrosa, tiene el conocimiento para ayudarle a salir de ella de manera segura.

4. Sacar el estrés y la agresión.




A veces, la mejor manera de liberar el estrés después de un duro día de trabajo no es una cerveza fría, sino una actividad física intensa. Kickboxing ofrece una forma saludable de eliminar algunas de las frustraciones del día de su sistema, lo que también lo ayudará a dormir mejor y mejorar la claridad mental.

“El kickboxing también aumenta la liberación de endorfinas, que pueden disminuir con el estrés “.

El ambiente grupal de kickboxing es aún más efectivo para liberar endorfinas. Si bien cualquier tipo de actividad vigorosa liberará estos productos químicos para sentirse bien, el ejercicio en grupo aumenta su impacto, según investigadores del Instituto de Antropología Cognitiva y Evolutiva en Oxford, Inglaterra.

5. Siéntete sexy y confiada

La intensidad del kickboxing significa que verás mejoras y resultados rápidamente. “Cuando te estás sometiendo a un programa que realmente te desafía y lo terminas, esto aumenta la confianza porque has logrado algo y eso es algo de lo que estar orgulloso”.

sábado, 9 de marzo de 2019

Interclub de Aikido sevillano en Budokan

Participantes en el interclub de Aikido en Budokan Sevilla
El pasado sábado 9 de marzo, el dojo de aikido Budokan Sevilla organizó un encuentro (interclubes) junto a los dojos Aikikai S. José de la Rinconada y Fudoshi Dos Hermanas. El encuentro fue dirigido por los técnicos Juan Luis González y Vicinio Sánchez.
Técnicos: David, Juan Luis, Vicinio y Salvador
En un ambiente agradable y familiar, y con muy buena participación, disfrutamos de una mañana de aikido excelente y dejamos claro en el tatami las muchas ganas de aprender siempre, asi que no tardaremos en volver a realizar otro interclub en un corto plazo.
Alumnos de aikido del dojo Budokan Sevilla junto al técnico Juan Luis González

jueves, 18 de octubre de 2018

Adiós, maestro... Toshiaki Higasio (1952-2018)

"La verdadera victoria consiste en superarse uno mismo, siendo cada día un poco mejor persona"

David Vallejo y Toshiaki Higasio
El 16 de Octubre y tras una larga lucha contra un cáncer de estómago, nos dejó Toshiaki Higasio, maestro. El maestro Higasio llegó a Sevilla por el año 1974 cuando apenas contaba veintidós años. Un grupo de karatekas sevillanos le reclamó al maestro Hiruma, residente en Madrid, un instructor para poder progresar en los conocimientos del karate, disciplina que había estado prohibida durante el franquismo.

Higasio Sensei estuvo en nuestra ciudad por seis meses y volvió a su Japón natal, pero algo de nuestro sur debió atraparle, pues volvería dos años más tarde para ya nunca abandonarnos.

A orillas del Guadalquivir enseñó karate, aikido, iaido, taichi y Bo, pero sobre todo transmitió los principios y la esencia del Budo (Conjunto de artes marciales tradicionales japonesas y principios éticos inspiradores de las mismas).

Fueron cientos los sevillanos que tuvieron el privilegio de recibir sus enseñanzas.

El maestro huyó de las artes marciales de competición. Él nos enseñó que no había mérito alguno en derrotar a nadie, ese no podía ser el fin de la práctica. La verdadera victoria consiste en superarse uno mismo, siendo cada día un poco mejor persona.

Sostenía que en las artes marciales no existe actitud de ofensa y afirmaba con tono sereno que en Japón el traje blanco, el que se usa en la práctica del karate y otras artes marciales, es el traje del muerto porque al comenzar la práctica tu orgullo debe morir.

David Vallejo y Toshiaki Higasio
Higasio Sensei también nos enseño a hacernos mayores. Pasados los cincuenta me dijo: "antes nunca decía que no podía ante un ejercicio físico por duro que fuese. Ahora cuando no puedo, lo admito".

Vivió la enfermedad como vivió su vida, con entereza, siendo un ejemplo para todos los que estuvimos cerca y sin permitirse una queja. Me cuenta su mujer, que en su última visita al hospital, ya muy enfermo, el oncólogo, impresionado por su actitud le despidió diciendo "Es usted un samurai".

Deja un legado impagable y una ciudad un poco más rica, al haberle regalado su sabiduría oriental.

Sus alumnos más antiguos transmitirán sus enseñanzas y su mujer Cati y sus hijos Akira y Kenji nos recordarán siempre la figura de un ser extraordinario, de una sencillez admirable y de una honestidad vital difícilmente igualable.

Maestro, siempre me dijiste que la naturaleza nos daba un envoltorio, que era nuestro cuerpo y que el Budo te preparaba para el combate definitivo, que era enfrentarse a la muerte. El combate lo ganaste con una dignidad envidiable y cuidaste tu cuerpo hasta el último día en que a pesar de estar agotado por la enfermedad, estirabas tus doloridos músculos antes de intentar dormir.

Somos muchos los que estaremos siempre en deuda contigo.

Descanse en paz.
A Toshiaki Higasio. Maestro

Javier Alonso Arrizabalaga & David Vallejo

domingo, 29 de julio de 2018

Bruce Lee contra Chuck Norris: el choque de dos artes marciales

bruce lee, chuck norris, coliseo de Roma, artes marciales
AS.COM

En 1972 el mundo asistió a una de las peleas más famosas del cine en la película ‘The way of dragon’, la lucha entre Kung-fu y Karate, dos viejos conocidos


Algunos dirán que fue la única vez en su vida que Chuck Norris mordió el polvo, pero lo cierto es que, al menos, en lo que al cine se refiere, esa afirmación no debe ir muy desencaminada. Pero en aquella ocasión, con el Coliseo romano de testigo, es cierto que el (Jet kune do) kung-fu de Bruce Lee se impuso al karate de Chuck Norris, campeón del mundo de la disciplina en aquel momento, en la que está considerada como una de las peleas más icónicas del cine.



Se da la circunstancia de que El regreso del dragón o El furor del dragón (The way of dragon) consituye la última película escrita y dirigida por el propio Bruce Lee, que al año siguiente de su estreno fallecía en Hong Kong, oficialmente debido a una hipersensibilidad alérgica al meprobanato, uno de los componentes químicos del Equagesic, un analgésico para el dolor de cabeza. Y decimos oficialmente porque el maestro ha sido protagonista de no pocas teorías conspiranoicas sobre su muerte.


En cualquier caso, aquella cinta de 1972 supuso no solo el choque de dos leyendas que lograron su estatus por motivos diferentes, sino también el de dos artes marciales orientales que muchas veces suelen confundirse pero que, para empezar, tienen un origen geográfico diferente. El kung-fu proviene de china, mientras el karate lo hace de Japón, aunque es innegable la influencia del primero sobre el segundo.

Kung-Fu

Sin ánimo de ponernos demasiado técnicos, diremos que la historia del kung-fu es mucho más rica en matices y sus preceptos filosóficos y valores provienen del Budismo y el Taoísmo. Es un arte marcial de autodefensa, que promulga una conducta ética para el crecimiento personal, en el que la meditación y la serenidad juegan un papel fundamental. Humildad, honestidad, solemnidad, justicia, valor, paciencia o voluntad son algunos de los conceptos que se asocian a su práctica. En el kung-fu conviven multitud de estilos que incluyen golpes, técnicas de lucha cuerpo a cuerpo y técnicas con armas tradicionales.

Karate

Por su parte, la influencia de las artes marciales chinas, en este caso, del kung-fu sobre el karate es innegable. No en vano, el karate tiene su origen en las islas Ryu ky, hoy pertenecientes a Japón, aunque cuando surgió, esta región vivía políticamente bajo la influencia de china en siglo XVI. Precisamente, tras las primeras invasiones japonesas a comienzos del XVII, los habitantes de islas ante la necesidad de defenderse perfeccionaron su propio arte marcial.

El karate, que no emplea armas, hace un mayor uso del principio físico del torque en la penetración y angulación de los golpes directos y defensas angulares, buscando una mayor potencia. También comparte principios filosóficos con el Budismo, está influenciado por el confucionismo y entre sus valores cabe destacar honor, coraje, amistad, lealtad, bondad, imparcialidad o la modestia, entre otros.

Dos leyendas (a su modo)

Cierto es que tanto Bruce Lee como Chuck Norris acabarían evolucionando hasta fundar Jeet Kune Do, en el caso del primero, y el Chun Kuk Do, en el segundo caso, pero ambas disciplinas beben de las aguas de las dos artes marciales por antonomasia. De Bruce Lee, leyenda de las artes marciales modernas, tristemente, nos queda su legado y la sensación de que solo se rascó la superficie de su potencial. Chuck Norris es otra historia. El incombustible héroe americano (78 años), ha forjado también su propia leyenda, aunque con tintes más humorísticos (Chuck Norris Facts), sustentada en hechos como el acontecido precisamente hace un año: sobrevivió a dos infartos separados por 47 minutos.

Álvaro Piqueras 

viernes, 29 de septiembre de 2017

sábado, 17 de junio de 2017

Los viernes de Budokan Sevilla en el parque


Un grupo de alumnos del dojo Budokan Sevilla participaron el pasado viernes, en los entrenamientos al aire libre que se desarrollan por estas calurosas fechas en el Parque del Alamillo.
El entrenamiento se realizó en las inmediaciones de la entrada principal del parque. A lo largo de algo más de una hora se llevaron a cabo combates de kick boxing.
El club Budokan Sevilla quiere agradecer la participación de sus alumnos en dicho evento. Y recuerda que los viernes trasladamos el tatami al aire libre.

¡¡Le invitamos a participar en el próximo!!

(Si está interesado en participar en el próximo entrenamiento y no es socio del club, deberá ponerse en contacto con el club)
David Vallejo
Respetar a todos y a las personas que no practican tu estilo y/o pertenecen o no a otra federación, es fundamental.
No se hace distinción de estilos, federaciones, organizaciones y asociaciones.
Nadie es tan perfecto para criticar a los demás.
David Vallejo (Budokan Sevilla Dojo) www.budokansevilla.com