jueves, 8 de octubre de 2026

Fundamentos en la metodología de las artes marciales

El fenómeno de expansión de diversas artes marciales y deportes de combate en todo el mundo es de tal intensidad que es difícil de explicar incluso a psicólogos, sociólogos, diferentes periodistas deportivos y otros profesionales. Debido a esta vasta expansión, el proceso de enseñar y educar a las personas mediante el ejercicio o el entrenamiento incluye a varios expertos diferentes. Desafortunadamente, entre muchos expertos, maestros de artes marciales o entrenadores de artes marciales, hay quienes no corresponden a tal perfil, es decir, quienes no conocen ni respetan los principios básicos de la metodología de enseñanza en artes marciales.

Los fundamentos de los métodos de enseñanza

Para someter el proceso de ejercicio a nuestra salud, es necesario que esté programado, en otras palabras, científicamente fundamentado. Si dejamos el ejercicio al azar y si fuera todo lo contrario (no programado y no guiado profesionalmente), este proceso podría ser potencialmente tan dañino como beneficioso. Lamentablemente, lo cierto es que, objetivamente hablando, toda actividad programada no tiene por qué ser favorable para nuestra salud. Esto a menudo se puede notar en el entrenamiento deportivo de diferentes artes marciales cuando el objetivo no es mejorar la salud, sino solo tener un resultado deportivo más exitoso.

La primera condición importante de una forma adecuada de entrenamiento radica en la definición precisa de la meta o el propósito del entrenamiento de una manera que sea alcanzable para el individuo. Por lo tanto, cada persona debe someterse a una prueba inicial claramente establecida para definir sus habilidades físicas. Dicha prueba es necesaria para que pueda seguir un proceso de capacitación programado y dirigido porque así es como podemos ver de qué manera el individuo se desvía de un criterio o norma general. Si no tenemos esta información, el entrenamiento en sí mismo se vuelve sin objetivo y, hasta cierto punto, peligroso.

Una vez que hemos establecido el punto de partida del individuo y calculado y medido la cantidad de su desviación de los criterios o normas favorables (que son inevitables para tener éxito en un determinado arte marcial o deporte), podemos proceder a programar el proceso de entrenamiento. Primero, necesitamos establecer claramente sus objetivos y propósito para poder definir la cantidad de trabajo, es decir, el número de capacitaciones por semana. Además, necesitamos determinar la cantidad de entrenamientos por día: ¿la persona necesita una o dos sesiones de entrenamiento, así como la duración de cada una?

Debemos calcular con precisión la intensidad del entrenamiento para cada individuo. Esto se relaciona con el esfuerzo que provocará los mejores procesos transformadores, es decir, los cambios en el cuerpo del individuo que se está entrenando y avanzando hacia una meta preestablecida. La determinación de la intensidad debe ser una rutina diaria para el instructor. Ejercitarse no es suficiente si no sabemos cuánto y cómo abordarlo. Muchas personas entrenan durante meses, incluso años, y todavía no ven los cambios que esperaban ni los resultados importantes, ya que no son conscientes ni informados de la intensidad del entrenamiento que deberían realizar.

Todo instructor – experto debe esforzarse por encontrar una carga óptima para cada individuo que entre a entrenar o quiera hacer ejercicio. El principio del gradualismo definitivamente será de ayuda. Ordena que cada persona, de acuerdo con sus capacidades actuales, aumente gradualmente en el nivel de intensidad del entrenamiento, así como el número de entrenamientos. De esa forma la intensidad siempre estará distribuida por igual y el instructor podrá seguir más fácilmente la información sobre el efecto del trabajo. También sabrá cómo hacer correcciones al ejercicio de acuerdo con la forma actual y las necesidades de cada individuo, todo con el fin de lograr el objetivo establecido. Es importante enfatizar que los sistemas biológicos normales no pueden soportar un volumen de trabajo continuamente grande.

El término ejercicio o entrenamiento abarca la actividad física planificada y programada y la preparación del individuo. Se divide en preparación física, técnico-táctica, teórica y psicológica (moral, movimiento de control volitivo, etc.). Básicamente, la preparación física de un individuo conlleva el proceso de desarrollo de sus habilidades psicomotoras y funcionales. Se divide además en capacidad física general, cuya tarea es desarrollar la forma de un individuo general y una capacidad física especial que se dirige al desarrollo de habilidades específicas para un determinado arte marcial o deporte. Independientemente del tipo de forma física, se tratará de acuerdo con el desarrollo de la psicomotricidad del individuo: el desarrollo de la fuerza, la velocidad, la precisión, la agilidad, la flexibilidad y el equilibrio.

La velocidad es la capacidad de realizar un movimiento en el menor tiempo posible, es decir, realizar una mayor frecuencia de los mismos o diferentes movimientos en un período de tiempo determinado. La velocidad es una habilidad psicomotora cuyo coeficiente de innato se resuelve en torno al 90%. Por esa razón, existe una opinión generalizada de que podemos hacer poca o ninguna diferencia en la mejora de esta habilidad. Podemos afectar el desarrollo de la velocidad en una persona más joven, es decir, en un niño de hasta 10 años. Más adelante, solo podremos mejorarla si trabajamos continuamente en la perfección de la técnica y la acercamos a la perfección automatizada. Esto sin duda ayuda a desarrollar la fuerza. Entre todos los diferentes tipos de fuerza, las artes marciales y los deportes se benefician más de los tipos de fuerza repetitivos y explosivos.

La precisión es una habilidad que es muy importante en las artes marciales y nos pide que analicemos la información, localicemos el objetivo, su distancia, movimiento y tiempo para alcanzarlo todo en cuestión de una centésima de segundo.

El desarrollo del equilibrio depende de la función del sistema vestibular por lo que es muy difícil influir en su mejora. En la práctica, esta habilidad se manifiesta en la habilidad de perder el equilibrio o la habilidad de recuperarlo lo antes posible.

La mejora de la agilidad se puede dividir en varios tipos existentes, por ejemplo, coordinación de manos, coordinación de piernas, coordinación del torso, coordinación rítmica, la velocidad en la que se completan tareas motoras complejas, la velocidad de aprendizaje de nuevos movimientos, reorganización de estereotipos y movilidad. Muchas artes marciales así como deportes establecen altas expectativas para esta habilidad por lo que, en el transcurso del entrenamiento, se aborda el trabajo en el desarrollo de la coordinación general y especial.

Pensamos en el desarrollo de la flexibilidad como la capacidad de realizar un movimiento con una gran amplitud. Cuanto mayor sea la flexibilidad, mayor será la amplitud de un determinado movimiento. Esta habilidad es uno de los elementos esenciales para el entrenamiento de artes marciales. Desarrollar la flexibilidad no es un gran problema, especialmente si se aborda desde una edad temprana.

Para un alto nivel de dominio de las artes marciales, así como los logros deportivos individuales, principalmente necesitamos hacer un seguimiento de su predisposición física y rasgos de carácter. Muchos jóvenes se entrenan en polideportivos y, pasado un tiempo cuando ven que no pueden dominar una técnica avanzada en poco tiempo, deciden abandonar el entrenamiento. Es necesario que una persona entrene durante unos tres años para que pueda adquirir el primer nivel de dominio o empezar a conseguir un determinado resultado deportivo. Todas las personas, especialmente si son jóvenes, los instructores de artes marciales o deportes deben enfatizar que su paciencia es primordial si desean lograr un objetivo determinado.

La preparación técnico-táctica incluye, como su nombre indica, el entrenamiento de actividades técnicas y tácticas de una determinada habilidad o deporte. También aborda otros diversos modos de ejercicio que influyen en su desarrollo. Este modo de preparación es uno de los más importantes, tanto en el entrenamiento de una determinada técnica de artes marciales como en la consecución de un buen resultado deportivo. Junto con la preparación técnico-táctica, la preparación psicológica también es fundamental.

El entrenamiento de la resistencia psicológica se relaciona con la forma indirecta y a largo plazo general y específica de entrenamiento y ejercicio. Afecta la motivación, la formación del carácter y la adaptación a situaciones estresantes, todo gracias a las actividades planificadas. La preparación teórica también forma parte del entrenamiento del deportista sano, aunque no ocupa un lugar tan importante como otros modos de preparación. La preparación teórica es más importante para los instructores para que puedan planificar el programa de entrenamiento de todos y cada uno de los aprendices o deportistas con mayor facilidad.

Cada entrenamiento o ejercicio, sin importar sus tareas o singularidad, tiene un par de partes que se suceden con el fin de cumplir con los principios de gradualismo de la carga de trabajo física, intelectual y emocional así como los principios de cambio de su volumen e intensidad. Esas son las partes introductoria, preparatoria, principal y final.

La parte introductoria de la capacitación comienza después de formar una fila, saludar e informar sobre las tareas básicas que deben realizarse al final de la capacitación. Dura de 5 a 10 minutos, los alumnos comienzan a caminar con ligereza, después de lo cual siguen varios modos de correr, saltar y jugar. Termina con carreras de velocidad en secciones cortas. La parte de preparación debe configurar el metabolismo del alumno para la carga de trabajo y las actividades que seguirán en la parte principal del entrenamiento. Esta parte del entrenamiento puede durar un tiempo diferente, dependiendo de la intensidad de la parte principal del entrenamiento, su longevidad y su característica básica. Por ejemplo, en un entrenamiento que dura 90 minutos, suele durar de 20 a 30 minutos, mientras que en un entrenamiento que dura dos horas, puede tardar hasta 30 minutos.

La parte principal de la formación sirve para realizar las principales tareas de la formación. Suele dividirse en dos partes para que se puedan adquirir dos objetivos distintos. Otra razón es cambiar la dinámica del entrenamiento y hacerlo menos monótono. La parte principal dura según la duración total del entrenamiento, es decir, si un entrenamiento dura 90 minutos, puede durar hasta 50 – 60 minutos. Sin embargo, si el entrenamiento completo dura 120 minutos, puede tardar entre 70 y 80 minutos. Es especialmente necesario dividirlo en dos partes diferentes si el entrenamiento dura unas dos horas.

La parte final del entrenamiento dura alrededor de 10 minutos y su tarea central es calmar el cuerpo (traer de vuelta las funciones de ciertos sistemas fisiológicos a la normalidad), relajarse, analizar la sesión de entrenamiento y discutirla.

El problema de la organización de la formación está relacionado con las tareas que deben alcanzarse en su duración, así como con la diversidad de categorías de alumnos (edad, sexo, conocimientos, es decir, cinturón). En la práctica, existen cuatro opciones diferentes sobre cómo organizar un entrenamiento: frontalmente, en grupo, individualmente o en modo combinado.

El modo frontal pone a todos los alumnos en la misma posición, hacen el mismo ejercicio y las mismas tareas. Por lo general, se usa en entrenamientos con la misma edad, sexo o grupo de nivel de conocimiento. Muchos instructores lo usan porque es el único modo que conocen y saben aplicar, sin importar el hecho de que a veces tienen una mezcla de niños, adultos, mujeres, aprendices avanzados, es decir, maestros y principiantes en el mismo grupo. Por supuesto, el modo frontal no puede dar muy buenos resultados con un grupo tan versátil. Solo puede tener sentido si el entrenador lidera un grupo homogéneo de aprendices o deportistas.

El modo de grupo le da al capacitador la oportunidad de dividir a las personas en dos o más grupos para adaptarse a las diferentes categorías de aprendices. La escasez del número de máquinas de ejercicio o la falta de entrenadores – asistentes (el entrenador de un determinado grupo), logrando dos o más objetivos (por ejemplo, un grupo está practicando katas, el segundo está trabajando en su técnica, el tercero es haciendo entrenamiento de sparring) son también algunas de las razones plausibles. El modo de grupo es especialmente recomendable en situaciones en las que el formador necesita trabajar con varias categorías diferentes de alumnos o cuando está adquiriendo simultáneamente una serie de tareas básicas diferentes. Sin embargo, también tiene su lado negativo (aparte de, en general, ser peor que el modo individual): un grupo ‘

El modo individual es el modo de entrenamiento más eficaz. Aquí cada individuo dedica su tiempo a trabajar en su propio programa de formación, independientemente de los demás alumnos. El formador tiene más control, adapta el programa y motiva. Debido a la creciente necesidad de programas individuales (para más aprendices a la vez), este tipo de modalidad es la más difícil de organizar. Es especialmente aplicable en la formación de deportistas de élite o aprendices avanzados. En la práctica, el modo individual se suele combinar con modos grupales o frontales en los que el instructor dedica de 5 a 10 minutos al individuo, dependiendo del número de alumnos por sesión.

Por último, el método combinado incorpora una combinación de modos grupal, frontal e individual y, por ello, resulta muy beneficioso y favorable en la práctica.

El rol y la personalidad del instructor 

En el proceso a largo plazo de especialización deportiva o dirección hacia una vocación de maestro, diferentes factores afectarán al aprendiz. Entre ellos, el más importante y básico es su instructor o entrenador. El efecto del entrenador en un aprendiz puede ser tan grande que, en ciertos momentos, se convierte en su réplica. Esta es la razón por la que la personalidad del instructor no se puede dar por sentada, especialmente si está educando a los aprendices sobre cómo usar ciertas habilidades o técnicas de artes marciales «mortales».

El principio básico de un instructor exitoso es que conoce una determinada habilidad o deporte de artes marciales en su totalidad. Además, es recomendable que el formador esté siempre presente durante la formación, que esté preparado físicamente, que tenga un cierto nivel de formación y que esté mejorando constantemente sus habilidades y conocimientos. Por ejemplo, un buen instructor debe poseer conocimientos en didáctica, metodología de entrenamiento, anatomía, fisiología, psicología, medicina deportiva, biomecánica, kinesiología, estadística, farmacia, etc. Todo buen instructor, principalmente, también debe dar un buen ejemplo de comportamiento deseable. como un estilo de vida válido para una persona a la que está educando.

Para convertir a un maestro en un buen instructor, él o ella debe tener ciertas cualidades, por ejemplo, un alto nivel de inteligencia, una alta capacidad para persuadir y motivar, debe mostrar liderazgo, defender el bienestar de su o sus alumnos, aprendices o deportistas, valoran de forma realista su valor y el valor de sus alumnos, apuntan hacia la perfección y demuestran que él o ella es un experto en la materia ante otros instructores. Con estas bases, un buen instructor podrá construir el éxito de sus alumnos o lograr un resultado deportivo, así como el resultado general de su club, su escuela, es decir, el centro de artes marciales.

Un buen instructor puede ser reconocido con la ayuda del hecho de que se prepara para una sesión de capacitación, lo que significa que se está preparando un plan y un programa detallados con anticipación. Tal instructor probablemente tomará ciertas notas que usará para recordar técnicas específicas que se planearon mostrar en el entrenamiento.

Un buen instructor hará un seguimiento de la cantidad específica de tiempo necesaria para cada fase de la sesión de capacitación. Además, él o ella no se apartará del programa de entrenamiento planificado previamente y, por lo tanto, alcanzará un objetivo determinado. Es decir, no dejará la sesión al azar, ya tendrá preparado un plan de formación y lo conducirá con éxito hacia el objetivo de la formación.

Es necesario que un instructor siga y controle el pulso del alumno, es decir, su frecuencia cardíaca y, utilizando estos medios, realice un seguimiento de la intensidad de entrenamiento óptima. Entonces, por ejemplo, si hay un aprendiz que tiene 20 años, su frecuencia cardíaca límite debe calcularse restando su edad de la frecuencia cardíaca máxima de 220 latidos por minuto (220 – 20 = 200). Si a este resultado le restamos 25, alcanzamos una intensidad de entrenamiento óptima para esta persona que es de 175 latidos por minuto. El monitor de frecuencia cardíaca es recomendable, pero no necesario. El pulso (latidos del corazón) se puede medir fácilmente presionando con un dedo (palpación) en la arteria del cuello o en la muñeca del alumno.

Un buen instructor puede ser reconocido por el hecho de que nunca presumirá de sus logros, pero tampoco menospreciará a otros instructores, otras artes marciales o deportes. Tal instructor se impondrá con sus conocimientos, su habilidad y si piensa que las cosas no se pueden lograr sin una pelea o discusión, se rendirá y buscará un puesto mejor.

Un buen instructor nunca prohibirá a sus alumnos (aprendices o deportistas) que lo dejen por otro instructor, si así lo desean, por mucho tiempo, esfuerzo, dinero o conocimientos que haya invertido en su desarrollo y educación. Él o ella siempre respetará su deseo de irse o su decisión de buscar más avances en otro lugar.

Un buen instructor no estará interesado en el color de su piel (raza), sexo, edad, religión, situación económica, sino en su voluntad y motivación para aprender y dominar ciertas artes marciales o deportes.

Puede reconocerlo por el hecho de que es muy amable cuando habla e interactúa con otras personas. No se deje engañar y piense que esto demuestra debilidad, al contrario. Un buen instructor sabe cómo controlar sus emociones y su temperamento y no se dejará vencer por su ego, vanidad o agresividad incontrolable.

Independientemente de las condiciones de trabajo o de una situación económica más débil en las artes marciales o el deporte que enseñe, un buen instructor siempre tendrá éxito. No importa de qué arte marcial estemos hablando, si tienes a una persona así detrás de ti, es probable que también sigas sus pasos.

Un buen sensei (sifu, guru) o instructor educará a sus estudiantes y aprendices para que se conviertan en buenas personas y campeones en sus centros. Senseis malos o falsos, es decir, los instructores no lo harán, simplemente no pueden hacerlo.

Un buen instructor siempre dirá que todavía tiene mucho que aprender, perfeccionar y hacer. Los instructores malos o falsos dirán que saben todo lo que hay. Desafortunadamente, los estudiantes de tal persona, eventualmente, se volverán malos ellos mismos.

Por eso, elegir un buen instructor, es decir, elegir un buen dojo o centro de artes marciales es primordial para formar a las futuras generaciones de aprendices y deportistas. Por mucho que sea difícil para un principiante o un joven, es decir, un niño encontrar un buen instructor para un determinado arte marcial o deporte, es difícil encontrar un buen estudiante o aprendiz que tenga un gran potencial.

Cuando ocurre tal situación, su progreso casi no tiene límites. Entonces y ahí es donde se desarrollan los mejores maestros y deportistas.

D. Stainko

miércoles, 7 de octubre de 2026

Prevención de violación y autodefensa en Internet

Ciberacosadores y depredadores en línea

¿Alguna vez ha sido estafado o engañado en línea? Uno de cada dos estadounidenses lo ha sido, incluyéndome a mí. Cada vez más personas utilizan Internet para encontrar el amor, y existen innumerables servicios y aplicaciones de citas. Se estima que cuarenta millones de estadounidenses se conectan en línea para conocer a alguien nuevo. Por eso conviene tener precauciones de seguridad y conocimientos básicos de autodefensa. Conocer pasos sencillos para protegerse al interactuar con otras personas en línea es una forma de autoprotección. Las aplicaciones de citas no realizan verificaciones de antecedentes penales de los usuarios, así que depende de usted determinar si se siente cómodo reuniéndose con alguien que conoció en las redes sociales.

Estas son algunas estadísticas que invitan a la reflexión:

· El 10 % de los delincuentes sexuales utilizan las citas en línea para conocer gente.
· Aproximadamente el 3 % de los hombres que usan aplicaciones de citas en línea son psicópatas.
· Más del 20 % de los violadores utilizan sitios y aplicaciones de citas en línea para encontrar víctimas.
· Los depredadores de Internet cometen más de dieciséis mil secuestros, cien asesinatos y miles de violaciones al año.

Lo alarmante es que los sitios de citas ganan mucho dinero mientras cada vez más estadounidenses se conectan en línea en busca de su alma gemela. Algunas personas se sienten cómodas reuniéndose con un extraño tras unos pocos chats en una aplicación. Puede hacerse una idea de si alguien le está diciendo la verdad sobre sí mismo con solo hablar por teléfono. Si no están dispuestos a dar su número o lo ignoran, sugiera un chat de video y preste atención. Debe encenderse una bandera roja si evitan proporcionar información personal o de contacto.

Primeras citas: seguridad ante todo

Si planea conocer a alguien en una primera cita, hágalo en un entorno público, como una cafetería o un restaurante, con muchas otras personas alrededor. Nunca permita que lo recojan en su casa o trabajo.

Manténgase a usted y a su hogar a salvo. No dé su dirección ni acepte transporte, incluso si la persona sugiere viajar juntos por conveniencia. Su hogar es su lugar seguro; no cree incertidumbre innecesaria. Siempre debe mantener la guardia alta porque nunca sabe cuándo ocurrirá un intento de agresión. La violación toma a todas las víctimas con la guardia baja: sales a pasar una noche divertida con alguien y termina siendo una pesadilla en la que has sido agredido sexualmente. Nadie puede predecir cuándo ocurrirá una violación, pero sea proactivo, piense en el futuro y actúe con inteligencia.

Antes de reunirse en persona con una posible cita por primera vez, investigue el nombre de la persona en las redes sociales para asegurarse de que no esté usando una cuenta falsa para crear su perfil de citas. Si se siente incómodo con esa persona, si está actuando de manera inapropiada o si algo le resulta sospechoso, puede bloquearla y denunciarla. Si decide conocer a alguien, antes de la cita dígale a un familiar o amigo adónde va, cuándo y con quién se reunirá. Tome una captura de pantalla del perfil de su cita y compártala. Si decide ir a otro lugar, envíe un mensaje de texto a su amigo indicando adónde va y cuándo llega a casa. Incluso si todo va bien en la cita, NO lo invite a su casa ni vaya a la suya.

Confíe en su intuición

Durante la cita, si algo no parece estar bien y tiene una sensación incómoda, su alarma interna está sonando. Haga caso a su intuición. Es posible que se haya reunido con alguien que tiene la intención de cometer una agresión sexual. Invente una excusa y váyase. Confíe en sus instintos y siéntase libre de abandonar una cita o cortar la comunicación con quien le haga sentir inseguro. No se sienta mal por su decisión: está jugando sobre seguro y es un guerrero. El plan más seguro es pensar en el futuro. Manténgase cerca de la gente, recorra su propio camino de ida y vuelta y no se sienta presionado para ir a casa con su cita. Quiere conocer a la persona cara a cara y asegurarse de que sus expectativas coincidan con las de su cita. No le debe nada a esta persona, sin importar cuánto tiempo hayan estado chateando en línea.

Alcohol, drogas y vulnerabilidad

Tenga cuidado con el alcohol y las drogas: desempeñan un papel importante en las violaciones durante una cita. Beber puede aliviar las inhibiciones, reducir el sentido común y hacer que algunas personas se vuelvan extremadamente agresivas. Las drogas pueden quitarle la capacidad de mantener el control o de obtener ayuda. Algunos delincuentes pondrán una droga en su bebida y es casi imposible detectarla. Estas sustancias hacen que las personas se sientan débiles y confundidas, y pueden hacer que usted se desmaye y olvide todo lo sucedido mientras estaba bajo sus efectos. Debe protegerse y concentrarse en la seguridad y la prevención.

La autodefensa: una habilidad esencial para la vida

La autodefensa no es un lujo; es una habilidad esencial para la vida. El conocimiento y la experiencia son una necesidad. Contraatacar puede ser su única opción de escape, y usted merece una oportunidad de luchar. Esto le puede pasar a cualquiera, así que trabaje en sus habilidades de autodefensa y prepárese. Debe conocer bien a la persona antes de ir a lugares apartados, especialmente en las primeras etapas de las citas. Ir a un lugar donde no puede obtener ayuda es arriesgado; esto incluye su casa, apartamento o dormitorio. Si se siente cómodo yendo a su casa, asegúrese de que un familiar o amigo sepa dónde se encuentra. Cuando esté en su casa, sepa cómo salir. Invente una excusa para salir a su coche y familiarícese con todas las cerraduras de las puertas y cómo salir rápido. En caso de que necesite ayuda, le recomiendo tener un marcado rápido en su teléfono.

Si su cita no está siendo respetuosa y le está poniendo las manos encima, grite «¡Por favor, detente!» y ponga una cara severa. Permítase enfadarse. Si persisten, sujete sus manos y ponga sus pies en sus caderas para controlar la distancia entre ambos y poder escapar. Asegúrese de hacer mucho ruido gritando y chillando, ya que quiere que él piense que alguien puede escucharlo; su miedo es ser atrapado. Si continúan y no paran, no debe dudar ni sentirse mal por golpear a alguien que no ha escuchado lo que le dijo. Sin embargo, tenga en cuenta que podría desencadenar violencia en ellos. Usted quiere escapar e ir a un lugar seguro. Los delincuentes y depredadores tienen un plan y probablemente «ya lo hayan hecho antes». Los asaltos son rápidos y despiadados. Defenderse y tener un plan puede ser su única posibilidad de supervivencia.

No está solo y no es su culpa

Para su información: si ha sido estafado o agredido al interactuar con otras personas en línea, no está solo y no es su culpa. Yo fui atrapado por alguien que conocí en Facebook. Ella era de China. Parecía tan genuina que nuestra comunicación se prolongó durante un par de meses. Parecía que teníamos mucho en común, pero algo no parecía estar bien. Seguí mi intuición e instintos, así que insistí en un videochat. Ella se resistió, se encogió de hombros e inventó varias excusas para no tener el videochat. Fue entonces cuando supe que un extraño me había pescado.

Esto le puede pasar a cualquiera. Utilice este conocimiento para mantener la guardia alta, seguir su intuición y mantenerse a salvo.


Robert «Tokyo Joe» LaMattina es el fundador de Tokyo Joe’s Studios. Es Gran Maestro en Karate Kempo. Ha estudiado artes marciales durante más de cincuenta años y ofrece cursos de prevención de violación y autodefensa para mujeres desde 1980.

lunes, 5 de octubre de 2026

Cuidando las palabras

Piense en cómo las palabras dichas o escuchadas pueden influir en la forma en que entrenamos en el dojo. Esas mismas palabras pueden influir en la forma en que movemos nuestro cuerpo

Esto puede parecer inverosímil. La mayoría de nosotros no creemos en los hechizos mágicos, en la capacidad de las meras palabras para afectar el mundo físico. Nadie ha muerto porque alguien les señaló con el dedo y les gritó «¡bang!» Dicho esto, hay formas en que las palabras pueden afectar no solo nuestras percepciones, sino también la forma en que existimos. El dojo de karate es solo un lugar donde esto puede suceder.

¿Cómo se traduce, por ejemplo, jodan uke? Probablemente dirás «bloque de nivel superior». Uke, sin embargo, no significa «bloquear». El uke en judo o aikido no bloquea. Él o ella «recibe» la técnica. Eso es lo que significa «uke»: recibir. Si piensa en términos de bloqueo, pierde el valor de recibir la técnica y usar esa recepción a su favor.

Asimismo, cuando escuchas, semana tras semana, a tu maestro hablar de tal o cual bloqueo, influye en la forma en que percibes el movimiento. Si no cree eso, traduzca mentalmente la palabra de manera diferente: cada vez que escuche «bloquear», piense en «recibir».

Ese es un ejemplo obvio; la mayoría de los karatekas se identificarán con él. Otros son más sutiles. ¿Qué es, por ejemplo, una «patada frontal»? En japonés, esto se llama mae geri. Los practicantes de la mayoría de las formas de karate japonés tendrán inmediatamente una imagen mental de una patada frontal.

El karateka de Okinawa, sin embargo, no tiene una imagen tan clara. En el kárate tradicional de Okinawa, hay muchas formas de patear en una dirección generalmente hacia adelante, todas las cuales podrían describirse como «patadas frontales». Algunas formas requieren que el pie y la pierna se tuerzan hacia afuera de la cadera, haciendo un tirabuzón. La patada no está dirigida directamente hacia adelante; está destinado a rotar, como un golpe giratorio.

Algunas patadas frontales en kata de Okinawa en realidad se lanzan en un ángulo oblicuo. En otros sistemas, una patada frontal se refiere a una patada con los dedos de los pies. Usar la pelota o el talón para golpear se considera un empujón.

Hace doscientos años, es dudoso que algún profesor de kárate de Okinawa haya usado el término «mae geri» o una palabra similar en Okinawa. Puede que no haya utilizado ningún término en absoluto. Ese es el punto. Él y sus contemporáneos probablemente simplemente dijeron: «Patea así». Luego se manifestaron. El énfasis nunca estuvo en las palabras.

Comprenda que una clase, alineada en filas ordenadas y realizando su kata o conceptos básicos como una unidad, no es parte de la historia del karate de Okinawa. Todo lo contrario. El entrenamiento no se llevó a cabo en un dojo, ni siquiera hay una palabra equivalente en Okinawa para ese espacio.

La «clase» de karate ocurrió en un patio con un maestro o en un claro del bosque. El maestro probablemente estaba relacionado con algunos de los estudiantes; habría conocido a los demás personalmente, habría conocido a sus familias. Cada estudiante habría tenido la atención de ese maestro. No estaba al frente de la clase, ladrando órdenes. Estaba de pie junto a ti.

En este entorno, no había necesidad de terminología. Tu maestro no necesitaba palabras. Él solo te mostró y tú lo copiaste. Esto también es cierto para las artes japonesas, por cierto, los koryu tradicionales de la época feudal.

Un novelista me contactó hace un tiempo; quería que le diera algunos términos para varios cortes de espada que quería describir en un libro, cosas como «barrido de libélula entrelazado».

Tuve que decirle al escritor que en realidad no había muchos de esos. Tsubame gaeshi, la «golondrina que regresa», es un ejemplo, cierto. Pero en su mayor parte, la mayoría de los ryu clásicos no tienen mucha terminología. Al igual que con los okinawenses, los grupos estaban tan estrechamente relacionados que no necesitaban un léxico de términos.

Esto les parecerá extraño a muchos karatekas. El karate moderno tiene una terminología masiva. Hay yoko geri kekomi para describir una patada lateral que entra, y yoko geri keage para describir una que se eleva cuando sale el lado del pie. Mae sagi ashi es una postura de una pierna con el pie de la pierna levantada contra la parte delantera de la rodilla de apoyo, y ushiro sagi ashi es cuando está en la parte trasera de la rodilla. Por razones obvias, la mayoría de los libros de kárate incluyen glosarios extensos. Inevitablemente, estos están en japonés. La creación de una terminología japonesa para el karate fue un paso deliberado que muchos de los primeros sensei de karate de Okinawa emplearon para hacer que su arte fuera más aceptable en el continente.

No hay nada de malo en esto, pero puede hacer del karate un arte estático, en el que hacer algo «correctamente» se vuelve más importante que hacerlo de manera eficiente. Una postura delantera, o zenkutsu-dachi, es aquella en la que debe haber un cierto porcentaje de peso en la pierna delantera y otro porcentaje en la pierna trasera. Ésta es la forma «correcta», en el dojo, de adoptar una posición frontal. Es una postura frontal.

Pero cumplir con estos estándares no es lo mismo que adoptar una postura de la manera más efectiva, una postura que puede diferir según el tamaño, la longitud de las piernas, la condición física o la flexibilidad. El maestro, instruyendo junto a un solo alumno, puede ver y adaptarse a eso. Sin embargo, cuando hay una palabra establecida con un estándar correspondiente, ese tipo de individualidad se pierde. Cuando el estudiante escucha «postura frontal», él o ella tiene un ideal en mente. Es uno que puede no ser apropiado o incluso saludable para ese estudiante.

En este sentido, la frase «posición frontal» tiene una especie de poder, y no uno bueno.

Debemos recordar que cuando hablamos de una «patada frontal», un mae geri, ambos términos son, en el mejor de los casos, aproximaciones. Las palabras no son la cosa. Y cuando las palabras se fijan en la mente de una persona de una manera particular, pueden informar la forma en que ejecutamos las técnicas que deben describir.

Siempre es bueno estudiar terminología japonesa en el dojo. Puede proporcionar pistas valiosas sobre el significado de las técnicas. También es bueno recordar que, ya sea en japonés o en inglés, las palabras no deberían tener demasiado poder sobre tu entrenamiento.

Dave Lowry ha escrito Karate Way en 1986.

viernes, 2 de octubre de 2026

El aikidoka


LAS MANERAS QUE IDENTIFICAN A UN VERDADERO AIKIDOKA: NATURALIDAD, DELICADEZA EXTERIOR Y FUERZA INTERIOR, LA ALEGRÍA Y UN AMBIENTE DE PRACTICA AGRADABLE Y FESTIVO.

"Mucha gente aplaudió especialmente el tercer artículo [se refiere a las seis <Advertencias en la Práctica del Aikido> del Fundador, emitidas en 1935]: «El entrenamiento debe efectuarse en una ambiente agradable y festivo.» Un estereotipo común en las artes marciales es del tipo duro y rudo, con andares fanfarrones, pero la exhibición de bravuconería evidencia claramente la ignorancia del auténtico budo y, de hecho, es un intento infantil de ocultar una falta de confianza. Los que conocen auténticamente el budo tienen modales relajados, incluso dan la impresión de ser suaves y gentiles. Aquellos que tienen confianza en el budo nunca fanfarronean ni hacen alardes, y su comportamiento siempre es agradable y alegre. Exteriormente manifiestan delicadeza; interiormente poseen una gran fuerza. En la vida diaria son modestos y sin pretensiones, y sus actos son naturales, nunca forzados. Se muestran tal como son, viviendo la vida natural y espontáneamente. Este es el retrato del verdadero alumno de artes marciales. Cuando gente así se reúne para practicar aikido, el ambiente es en verdad agradable y alegre.

(...) Es un orgullo que la inmensa mayoría practiquen aikido con gran seriedad y dedicación. Pero cuando llegamos a la cuestión de cuántos gozan realmente la experiencia de un entrenamiento agradable y jovial, no puedo decir que el número sea tan grande. Muchos practican aikido usando excesivamente la fuerza; otros, con ceñuda resolución, e incluso otros, de forma vacilante y sin confianza. Es delicioso ver practicantes que disfrutan realmente de su entrenamiento. 

Muchos de ellos han estado practicando durante cinco, diez o incluso más años siguiendo su propio ritmo y haciendo del aikido parte de su rutina diaria. Aparecen en el dojo, actúan sin mucho bullicio proyectando y siendo proyectados, siguen calladamente las instrucciones y se marchan cuando se ha terminado la clase. Parecen no estar interesados en promocionarse y tienen el aspecto de la gente que se está divirtiendo. Son los mejores alumnos de aikido." 

Ueshiba Kisshomaru Doshu - "El Espíritu del Aikido"

jueves, 1 de octubre de 2026

La relación dialéctica entre el Do y el Dojo


La relación dialéctica entre el "camino" personal del estudiante de Karate Kyokushin y la dimensión colectiva en el Dojo: Técnicas y prácticas compartidas

Por Tamer Sarkis Fernández

Este artículo explora la profunda conexión dialéctica entre el "camino" (Do) personal de cada practicante y la dimensión colectiva del Dojo en el Karate Kyokushin. En este sentido, se examina cómo las técnicas y prácticas comunes, como el Kihon y la alternancia de combinaciones, permiten que "lo personal" del alumno emerja y se desarrolle. A su vez, se analiza cómo este proceso de evolución personal ocurre en un entorno colaborativo, donde la interacción con los compañeros es fundamental para el crecimiento y la diferenciación, formando una "personalidad de Dojo" colectiva y consciente.

Este proceso no solo desafía la dicotomía entre individuo y sociedad, tan presente en nuestra cultura contemporánea, sino que también cuestiona la concepción tradicional de la "libertad de expresión" como un fenómeno estrictamente individual. En el Dojo, la expresión personal se enriquece con la interacción constante, especialmente a través de ejercicios en pareja y el combate (Kumite). Estos elementos se examinan a la luz de las interpretaciones del Kanji japonés Kara o Ku ("Vacío"), que incluye conceptos como interdependencia, transitoriedad y apertura mental, fundamentales para el desarrollo de virtudes como la humildad, la adaptabilidad y la escucha activa.

Autoconciencia y evolución en la práctica

El papel de la autoconciencia en el Karate Kyokushin se discute en términos de los conceptos nietzscheanos de "activo" y "reactivo". La autoconciencia activa impulsa la acción y fomenta un crecimiento continuo, mientras que la reactiva tiende a inhibir y paralizar. Este enfoque se vincula con la evolución del practicante hacia la maestría, donde la práctica se convierte en una extensión natural del ser, libre de las restricciones del pensamiento consciente.

La práctica de Kudo Daido Juku y su relación con el Kyokushin se analiza en términos de cómo cada uno aborda la "verdad artística del pupilo", destacando sus diferencias en la atención a las Katas y otros elementos formativos.

Producción comunitaria de lo personal

En el Dojo, el aprendizaje técnico es un medio para la expresión personal. Al igual que en la danza, donde el canal de expresión se forma a través de una estructura motora básica, los practicantes de Kyokushin transforman esta base en algo único al incorporar su "vida en movimiento". Esta síntesis de técnica y personalidad refleja el ciclo de la vida y el universo, donde la diferenciación personal es una fuente de unidad y comunidad.

Combate como comunicación

El combate en Karate Kyokushin es un medio de comunicación integral que trasciende las nociones convencionales de libertad de expresión. En lugar de limitarse a la emisión de mensajes, el combate fomenta la incorporación de habilidades y la transformación personal. Esta perspectiva desafía las concepciones habituales al destacar la importancia de la auto-modificación material y la construcción de un sentido común de identidad en el Dojo.

Acción consciente y maestría

La evolución hacia la maestría en Karate Kyokushin implica un proceso de integración donde la autoconciencia se funde con la acción, permitiendo que el conocimiento se manifieste de manera intuitiva y fluida. En este estado avanzado, la práctica se realiza sin el obstáculo del pensamiento consciente, reflejando un nivel de integración y maestría que es tanto personal como colectivo.

En definitiva, la práctica del Karate Kyokushin y de artes relacionadas como el Kudo Daido Juku ofrece un profundo espacio para la exploración del ser personal y colectivo, donde la técnica se convierte en un vehículo para el desarrollo y la trascendencia.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Perdonar a quien nos hizo daño


Perdonar a quien nos dañó

Antes de comenzar este artículo me gustaría lanzarte algunas preguntas acerca del perdón y perdonar. Ahí van:

¿Cuándo fue la última vez que alguien te pidió perdón cuando te hizo daño?

¿Cuándo fue la última vez que pediste perdón?

¿Cuándo fue la última vez que perdonaste?

¿Cuándo fue la última vez que te perdonaron?

Quizás no somos conscientes de la inmensa necesidad que tenemos de perdonar y pedir perdón. Haz la prueba. Quédate en silencio, respira, y di en tu interior: ¡perdón!

¿Qué has sentido?, el perdón es una palabra con tanto sentido que es capaz de aliviar nuestra alma del mal que nos hizo otras personas. Nos libera del mal ajeno. Es un acto necesario para nuestro bienestar psicológico y emocional.

Al perdonar nos sentimos aliviados. No tenemos porqué llevar tan pesada carga en nuestras espaldas. Al perdonar, dejamos toda la basura que alguien depositó en nosotros a un lado, siguiendo nuestro camino. El perdón es necesario.

La palabra perdón proviene del latín: per-donare, que significa “regalar totalmente”. Su significado es tal y como debería ser el perdón, es regalar a la otra persona la oportunidad de deshacer todo el daño que ha hecho.

Perdonar se convierte así en un acto generoso, que permite al otro poder equivocarse, y abrir una puerta a la reconciliación. Es un acto puramente curativo, que nos ayuda a aceptar nuestras heridas, saber que nos daña, y cómo podemos actuar para hacer frente a ese dolor.

Por otro lado, perdonar no es olvidar. Es un error muy común. No podemos borrar de nuestra mente todo lo negativo y malo que hemos vivido. Es imposible. Por tanto debemos acertar las cosas tal y como han sido, y sacar un aprendizaje de todo el dolor sufrido.

¿Qué necesitamos para perdonar?
Aceptar lo ocurrido. El primer paso es tener presente todo lo que hemos vivido y sufrido. Saber la causa de nuestro dolor nos permite afrontarlo de un modo más efectivo.

Quizás debemos ponernos en los zapatos del otro para saber por qué ha hecho lo que ha hecho. De ese modo podremos llegar a entender su comportamiento, y podemos perdonarle más fácilmente.

Recuerda cuando te han perdonado a ti. A veces has sido tú quien has dañado a otras personas, y habrás obtenido su perdón. Todos tenemos el derecho a errar, y posteriormente reparar el daño que hemos hecho. Por ese motiva acepta el perdón de quien te hirió.

Expresa tus emociones. Debes siempre expresar cómo te sientes a quien te ha hecho daño. Tiene que saber que su comportamiento y sus palabras te dañaron. Tiene que ser consciente de aquello que ha hecho mal.

Toma la decisión. Tú eres quien decides finalmente perdonar o no. Pero no dar el perdón significa cargar con todo ese daño, con todo ese rencor. La vida es demasiado corta para tener que soportar tanto peso. Libérate con el perdón y continúa viviendo.

Perdonar a quien nos hirió
Cuando alguien nos ha hecho muchísimo daño, siempre nos preguntamos si esa persona que nos ha herido,intencionadamente o no, merece nuestro perdón. Ese dolor nos afecta sobre todo cuando quien nos hizo daño es una persona muy cercana, como puede ser un familiar, un amigo, o nuestra pareja.

El perdón favorece la reconciliación con quien nos hirió, pero no necesariamente se produce así. El hecho de perdonar en sí, es más bien un proceso que necesita tiempo para poder aceptar ese perdón de un modo sincero.

Perdonar significa que la perdona dañada reconoce aquello que ha sucedido, y aun sabiendo que la situación puede no estar justificada, y la persona que ha causado el daño no merece ser perdonada, toma la decisión de hacerlo. Por tanto es una decisión personal. Puedes perdonar o no, eso dependerá de tu modo de gestionar el dolor emocional.

Tipos de perdón
Podemos encontrar tres tipos de perdón:
  1. El perdón episódico: relacionado con un daño u ofensa particular dentro de una situación concreta. 
  2. El perdón diádico: propensión por el perdón dentro de una relación, pudiendo ser ésta familiar o sentimental. 
  3. El perdón disposicional: la disposición de una persona a perdonar a medida que pasa el tiempo, y a través de diferentes situaciones. 
El perdón y la incapacidad de olvidar
En nuestra vida, todos hemos sufrido miles de desilusiones. Han podido darse a nivel de pareja, con nuestras amistades, o con conocidos. Son experiencias tan negativas que han dejado huella en nuestro interior.

Todos hemos sido dañados alguna vez. Son experiencias y vivencias que forman parte de la vida. Provocan en sí un gran dolor emocional porque nos sentimos traicionados. Aun así somos capaces de perdonar cuando deseamos seguir con esa relación.

Pero perdonar no es olvidar. Y ese dolor queda siempre en nuestro interior. Y ese dolor siempre suele surgir cuando volvemos a revivir una situación similar a la que os dañó. Por ese motivo debemos hacer un verdadero ejercicio interior para perdonar adecuadamente. Sino ese perdón será ficticio y momentáneo.

Antes de perdonar debemos llegar al fondo del problema. No es suficiente perdonar sin más. Cuando lleguemos a la raíz de la problemática, podremos afrontarla adecuadamente. Una vez comprendido y asumido los problemas, podemos llegar a perdonar.

Aunque lleguemos a perdonar a quien nos hizo daño, no lo podremos olvidar. Nuestro cerebro no tiene la capacidad de borrar lo vivido. Pero lo que si podemos hacer, es gestionar ese dolor y vivir con ello. El tiempo mitiga todo el daño recibido.

¿Cuándo es conveniente el perdón o cuándo no?
Con el perdón, aparte de aliviar nuestra carga emocional, también nos ayuda a mantener nuestras relaciones y amistades. Perdonar siempre es la mejor opción, pero quizás exista un límite. Por tanto, ¿es adecuado perdonar siempre o deberíamos tener en cuenta algunos aspectos? Por nuestra salud emocional, todos deberíamos tener un límite a la hora de asumir el perdón.

Entre los principales aspectos encontramos:

La integridad y la autoestima. A veces, el dolor es tan profundo, que tiene tal coste emocional que es difícil aceptar el perdón. El daño que va directo a los sentimientos son los más difíciles de perdonar. Debemos entonces saber cuáles son nuestros límites, es decir, qué somos capaces de perdonar y que no. 
No permitas que nadie vulnere tu autoestima ni tu integridad.

Perdonar siempre lo mismo.
Podemos aceptar el perdón por aquello que te hizo daño en el pasado, y por un hecho puntual. Pero si vuelve a repetirse con la misma intensidad, y con los mismos resultados, es caer con la misma piedra.

¿Y si no perdonamos?
En ocasiones, nuestro perdón llega por el miedo a romper una relación, sea ésta de amistad, sentimental o familiar. Ese miedo nos hace perdonar. Pero es un perdón no sincero basado en nuestros miedos. Debemos pensar entonces dónde están nuestros límites. No podemos tener una vida llena de engaños y mentiras. Debemos vivir íntegramente con personas que nos quieran y nos respeten.

Perdonar como acto de liberación
Como todos sabemos, cuando algo nos hizo mucho daño es porque la persona que nos causó ese dolor, nos importa. Tenemos que entender el perdón como necesario, que nunca debe ser entendido como vulnerabilidad, sino con la flexibilidad con uno mismo, con nuestras emociones y prioridades. En rencor sólo nos ata al pasado. No atrapa como prisioneros, y no nos permite continuar con nuestra vida. Por ese motivo, el perdonar es un acto de liberación de esa carga que no sirve para nada, sólo para que sucumbir al dolor.

Existen personas que se aferran a ese malestar que les provoca revivir el pasado. De ese modo se estancan y les sirve de escudo para no exponerse a situaciones, y personas que les puedan hacer daño de nuevo. Quien opta por este tipo de vida, se quedará en soledad con su rencor, su odio, y su dolor. No podemos renunciar a todo lo bueno que hay en el mundo y en nuestras vidas.

Quien se escuda en su dolor, está construyendo un muro donde cada ladrillo es una experiencia dolorosa para esa persona. Llegan a convertirse en verdaderos expertos en escudarse en esa “zona de confort”, donde no ocurre nada.

No podemos construir muros. Siempre estamos expuestos a sufrir daños. La vida es así. Vivimos experiencias negativas y positivas. De lo bueno tenemos que disfrutar, y de lo malo, tenemos que sacar siempre una lección. El perdón es necesario para continuar y dejar de estar atados al pasado. Lo pasado, pasado está. Perdonar no significa olvidar, significa dejar a un lado lo malo para centrarnos en todo lo bueno que tiene la vida. Por tanto, ¡vive!
Cómo perdonarnos a nosotros mismos
La propia vida, a veces nos lleva a situaciones en la cual no actuamos todo lo bien que cabría esperar, o simplemente no actuamos con la claridad necesaria, y nos equivocamos. Errar es humano, y de hecho, cometer errores es parte esencial en nuestro aprendizaje vital.Tenemos que aprender a perdonarnos.

A veces son decisiones desacertadas, mala comunicación, o momentos que se tuercen por algún motivo. Pero nuestros errores siempre acaban anidando en nuestro interior sino somos capaces de pedirnos perdón a nosotros mismos.

Pedir perdón a los demás puede resultar más fácil que perdonarnos a nosotros mismos, ya que siempre seremos más rígidos con nuestros propios errores. En ese momento de auto perdonarnos estamos solos, no nos dirigimos a terceras personas. Es un proceso interno en el cual sólo tenemos que justificarnos antes nosotros. Es un dialogo directo con nuestro propio ser.

Debemos darnos la oportunidad de ser quien somos. Con nuestras virtudes y nuestros defectos. Somos responsables de nuestras decisiones, pero también tenemos el derecho de errar y cometer miles de fallos, como lo hace todo el mundo. Por tanto debemos aceptarnos tal y como somos, y dejar de exigirnos tanto. Hay que aprender de la experiencia interior que hemos vivido, y continuar con nuestra vida.

Si nos perdonamos, sabremos cómo enfrentarnos a situaciones nuevas o conocidas. Y lo haremos de un modo natural y emocionalmente sano. Perdonarse a uno mismo siempre es liberador. El perdón siempre nos ayudará a retomar el control de nuestra propia vida, a conocernos mejor, y sobre todo a ser más felices.

Cómo perdonar
Perdonar no es nada fácil. Pero cuando comiences a aceptar el perdón, dejarás atrás el pasado, y por tanto podrás recuperarte emocionalmente. Y lo más importante, podrás sentirte feliz de haber soltado todo ese dolor, y haber liberado tu interior de las heridas que tanto dolor te producían.

Por ese motivo, debemos aprender a perdonar y sanar las heridas de una vez por todas. Para ello hay unos pasos principales que podemos seguir:

Acepta que el dolor afecta tu vida. El perdón es liberación. Si decides perdonar es porque te lo mereces. No se trata de la persona que te hizo daño, sino de ti mismo. No debes cargar con ese dolor. Libérate de él y sigue con tu vida.
¿Merece la pena continuar con ese dolor? Plantéate esa pregunta. Quizás el dolor sea muy intenso, pero no puedes arrastrar con él para siempre. Debemos perdonar para avanzar. No quiere decir que olvidemos, sino que queremos seguir avanzando, y no queremos esas cadenas.

Expresa tus emociones. Tienes que sacar al exterior todo aquello que está en tu interior. Es el mejor modo de curar tus heridas emocionales. Las personas de tu alrededor, podrán de ese modo saber cómo darte su apoyo. Libérate de toda esa carga que llevas en tu interior y expúlsala. La vida es demasiado corta para vivir con odio y rencor.

Acepta tus fallos. Dentro de cada uno de nosotros existen emociones dañinas ocasionadas por no saber perdonar a tiempo, como es la humillación, la tristeza, el rechazo, y la decepción. Es importante que aceptes esas emociones, y trates de ponerte en el lugar de la persona que te hizo daño. Nadie es perfecto, y todos podemos errar. No seas tan exigente con los demás y aprende a empatizar. De eso modo podrás entender el porqué de su comportamiento.

Deja atrás el pasado. El pasado sólo se superar perdonándonos, y perdonando a los demás. No podemos vivir en él. Debemos abandonar el rencor, y volver a ser dueños de nuestra vida. El perdón es un proceso que nos permitirá continuar, sin que el pasado afecte a futuras relaciones y vivencias.
Conclusiones

Como ya sabemos el perdón es necesario. No perdonar significa quedarnos para siempre en el pasado, sumidos en el dolor, en el rencor, y en el odio. No debemos soportar tan pesada carga. Por ese motivo debemos perdonar, no por reparar el daño, sino por librarnos de él, y seguir con nuestras vidas.

No podemos controlar el comportamiento de los demás, pero si podemos gestionar como nos afecta las acciones de esas personas hacia nosotros. Tenemos que marcar los límites, es decir, tener claro y expresar a los demás que queremos y que no en nuestras vidas. Quien sobrepase esos límites, debe ser dejado a un lado, y continuar nuestro camino. Tu vida es tuya, y tú decides cómo vivirla y con quien. Todo se basa en decisiones. Así que tómalas, y avanzar. Deja el pasado, vive el presente, y mira al futuro. Todo está en ti.

Daniel Molina, Psicólogo

martes, 29 de septiembre de 2026

Artes marciales de la Ilustración: ¿Por qué los guerreros samurai practicaban Zen?

La filosofía religiosa como columna vertebral del guerrero: Zen y el nacimiento del samurái
Por David Vallejo — Budokan Blog de Artes Marciales

Hoy puede resultar extraño pensar en la filosofía religiosa como la columna vertebral de la formación militar, pero eso es precisamente lo que encontramos al examinar la clase guerrera del Japón antiguo. Los occidentales solemos confundirnos con el término «filosofía religiosa», porque en Occidente ambos campos constituyen escuelas de pensamiento distintas. Hasta hace relativamente poco en Japón, sin embargo, no existía tal separación: religión y filosofía estaban conectadas en el sentido de que la primera actuaba como una manera de vivir.

Una de las religiones orientales más populares, el Zen, se concentra en vivir la vida al máximo en el aquí y ahora, en lugar de centrarse en la otra vida. Si los practicantes de Zen viven en este mismo momento, todo lo demás —cualquier otra cosa que puedan suponer— cae en su lugar de forma natural. Eso incluye la principal preocupación de los guerreros samurái: la acción apropiada en medio de un combate mortal.

Dos puntos de inflexión en el desarrollo del samurái

Dos importantes puntos de inflexión afectaron el desarrollo de los samuráis. El primero fue la Guerra Gempei (1180-1185), que condujo a la aparición de la clase guerrera oficial. Las raíces de esta guerra se remontan al período Heian (794-1185), cuando los nombres prominentes de la familia imperial eran la única razón de la existencia de un determinado estatus social, así como la clave para acceder a la corte imperial. El linaje Fujiwara se estaba volviendo demasiado complicado y extenso para conservar su prestigioso aire.

Por lo tanto, «los miembros sobrantes de la línea imperial se separaron de ella y recibieron los nombres de la familia Minamoto (también conocidos como Genji) o Taira (también llamados Heike)» (Reischauer 1989, 40). Estas familias migraron después a otras áreas de Japón y utilizaron su herencia imperial para formar una nueva aristocracia sobre los descendientes de los antiguos uji provinciales (pequeños condados unificados por el culto a un mismo dios, generalmente un antepasado) (Reischauer 1989, 40).

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A medida que estas familias establecían la nueva forma de aristocracia provincial, el hambre de posiciones en la corte se mantenía más fuerte que nunca. Desde finales del siglo XI y hasta 1185, los clanes Minamoto y Taira lucharon desesperadamente por hacerse un hueco en la línea imperial.

Muy pronto se produjo una gran batalla que casi acabó con el clan Minamoto, a excepción de dos hijos de un general llamado Yoshitomo: Yoritomo y Yoshitsune.

Reischauer escribió: «Yoritomo extendió su control sobre el área de Kanto, y su hermano menor Yoshitsune aprovechó entonces la zona de la capital para él y persiguió a los Taira por el mar interior hasta su extremo occidental, donde finalmente los aniquiló en 1185 en Dan-no-ura, en una batalla naval» (1989, 43). Ese conflicto se conoció como la Guerra Gempei. En reconocimiento al clan Minamoto, en 1192 el emperador declaró a Yoritomo shogun, comenzando así el reinado de la clase guerrera (King 1993, 44). Eso sucedió un año después del regreso de Eisai, fundador de la primera secta Zen definitiva de Japón.

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El segundo incidente importante que contribuyó al desarrollo del samurái fue el establecimiento de la reverencia por la espada. Casi un siglo después de la batalla de Dan-no-ura, Japón se vio amenazado por una entidad externa: los mongoles, que ya habían conquistado China, Corea y partes de Europa. Cuando los mongoles volvieron su atención hacia Japón, transmitieron sus demandas a la corte japonesa en 1266 (Reischauer 1989, 47). Japón se negó, y las fuerzas mongolas fueron enviadas a Kyushu. De no haber sido por el mal tiempo —que provocó la retirada mongola—, los japoneses seguramente habrían perdido frente a los arqueros superiores de los mongoles.

Un segundo ataque mongol se lanzó en 1281 con unos 140.000 hombres; sin embargo, los invasores fueron contenidos en alta mar por las fortalezas costeras de Japón (Reischauer 1989, 48). Esto dio a los japoneses la ventaja, permitiéndoles utilizar barcos más pequeños para abordar los juncos mongoles y luchar a corta distancia, demostrando la superioridad de la hoja japonesa.

Tras varios ataques por parte de los japoneses, un tifón —conocido como kamikaze, o «viento divino»— destruyó el ejército mongol. A partir de esta batalla, la clase guerrera japonesa consideró la espada como el arma de elección. Debido a la gran fuerza de voluntad y concentración —y no simplemente a la habilidad técnica— necesarias para tener éxito en duelos de espada a velocidad del rayo, el samurái se volvió hacia el Zen.

Bodhidharma y el origen del Zen

El Zen comenzó en la India. Cerca del año 520, un sacerdote llamado Bodhidharma enseñó que uno puede alcanzar el nirvana a través de la meditación, no solo mediante el estudio riguroso de los sutras (escrituras). Tras aprender el dharma (las enseñanzas budistas sobre el derecho y el deber), a Bodhidharma se le indicó que viajara a China para enseñar este método (Bodhidharma 1987, x). Esto sucedió porque la India se había acostumbrado a mantener las escrituras bajo una luz sagrada. Siendo el lugar de nacimiento del Tripitaka budista (las tres cestas de enseñanzas) y el hogar del hinduismo (que tiene como factor definitorio el reconocimiento de la autoridad de las escrituras védicas), no parecía haber mucho espacio en la India para el enfoque de Bodhidharma, basado en prescindir del temor a las escrituras.

Aunque la meditación no era nueva en la India, los textos que apuntaban a esas prácticas meditativas seguían teniéndose en la más alta consideración. Bodhidharma puso un mayor énfasis en la meditación y la separó de las escrituras, como puede verse en su Sermón de la sangre: «El.

verdadero camino es sublime. No puede expresarse con palabras. ¿De qué sirven las escrituras? La última verdad está más allá de las palabras. Las doctrinas son palabras. Son todas cunas del renacimiento» (Bodhidharma 1987, 29).

Wang Bo, ex del Templo de Shaolin, es el instructor de un curso de kung fu ofrecido en la web de Black Belt. Titulado Árbol de Shaolin, transmite lecciones en vídeo a tu dispositivo digital preferido. Inscríbete aquí y comienza tu viaje por el camino de Shaolin, de 1.500 años de antigüedad.

China, aunque expuesta previamente al budismo doctrinal, parecía ofrecer una mejor perspectiva para la aceptación a gran escala de tales enseñanzas. Por lo tanto, tras haber llegado al sur de China alrededor del año 475, Bodhidharma comenzó a difundir sus ideas de la meditación Chan (chino para Zen) con su propio toque: «Mientras que otros veían el Zen como la purificación de la mente o como una etapa en el camino hacia la budeidad, Bodhidharma equiparó el Zen con el estado de Buda y la budeidad con la mente, la mente de todos los días» (Bodhidharma 1987, xv).

Una vez en China, el Zen se expuso al taoísmo. El taoísmo es el camino de la naturaleza. El Tao está dentro de todo. El objetivo del taoísmo es estar en armonía con el Tao. Con este objetivo en mente, sabios como Lao Tsé y Chuang Tzu escribieron acerca de lo que debía ser una vida gobernada por el Tao. Sin embargo, por muy descriptivos que fueran estos escritos sobre el Tao, resultaban enigmáticos al explicar un método concreto para lograr una vida así (King 1993, 11).

El Zen, con su enseñanza de la naturaleza búdica dentro de todo, se mezcló con el taoísmo muy fácilmente. «La palabra "Tao" se utiliza a menudo en el budismo Chan para expresar la suprema sabiduría-realidad de esta verdad budista» (King 1993, 10). Lo que el Chan ofreció al taoísmo fue el método organizado para dejar que la naturaleza búdica (el Tao) surja en la vida de uno aquí y ahora. Esto no quiere decir que ambas religiones se fusionaran oficialmente, porque no lo hicieron, pero el Zen se benefició enormemente de su exposición al taoísmo.

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Esta nueva forma de budismo, con su asociación amistosa con el taoísmo filosófico, se convirtió gradualmente en una de las religiones prominentes de China. Tras la muerte del sexto patriarca Hui-neng (638-713, conocido como Eno en Japón), se formaron cinco escuelas distintas. Las dos más prominentes se conocieron como Rinzai (fundada por Lin-chi hacia mediados del siglo IX) y Soto (fundada por Dogen a mediados del siglo XIII) (Deshimaru 1996, XXXIII).

Las enseñanzas Chan llegaron a Japón alrededor del siglo VII y se adoptaron como parte de la formación espiritual de la secta Tendai, que les ofreció un hogar en Enryakuji. Eisai, un monje de ese templo, viajó a China para profundizar su entendimiento del Chan y regresó en 1191 como monje rinzai ordenado, para establecer un templo en Kioto específicamente dedicado a la práctica del Zen (King 1993, 28).

El Zen fue una semilla plantada durante la era Kamakura que floreció durante la era Ashikaga. A partir de entonces, el Zen tiñó de color la vida en todos los aspectos de la cultura japonesa, especialmente la clase samurái, elevada socialmente en 1192 con la aparición del shogun.

La consolidación del Zen en Japón

Como se mencionó anteriormente, el establecimiento del Rinzai Zen como una forma distinta y separada del budismo se produjo en 1191 con el regreso de Eisai de China. La nueva forma de budismo de Eisai no fue aceptada de inmediato por las sectas establecidas. De hecho, fue expulsado de Kioto, pero pronto se ganó el favor del shogun en Kamakura. Con el tiempo, se construyeron cinco grandes templos Zen, que se convirtieron en centros de literatura, arte y aprendizaje (Reischauer 1989, 53).

El hecho de que el shogun de Kamakura tomara gusto por el nuevo método de Eisai podría considerarse el primer gran avance del Zen en la sociedad japonesa. Como escribió Reischauer: «Los líderes guerreros llegaron a recurrir al sacerdocio Zen tanto para escribas como para consejeros, y ellos mismos se retiraban a veces a monasterios Zen cuando querían escapar de las presiones de la vida secular» (1989, 53).

Conviene tener en cuenta que estas eran las mismas personas que concentraban la mayor parte del poder en el gobierno japonés. Si Eisai se hubiera quedado en Kioto y no hubiera contado con el apoyo de quienes manejaban la mayor parte de la autoridad, el Zen podría haberse visto eclipsado durante algún tiempo por las tradiciones imperiales del Tendai y el Shingon. Esto no quiere decir que el Zen no habría encontrado un lugar tan profundo en el corazón de Japón, pero su influencia en la historia, el arte y la literatura podría haberse retrasado durante años---

lunes, 28 de septiembre de 2026

Técnicas de Krav Maga: Guía para principiantes

Por David Vallejo | Budokan Blog Revista Digital de Artes Marciales

El Krav Maga ha ganado popularidad en los últimos años como uno de los sistemas de autodefensa más efectivos y realistas. Pero, ¿qué lo hace diferente de otras artes marciales? ¿Es realmente para ti? En este artículo, exploramos sus fundamentos, beneficios, limitaciones y respuestas a las preguntas más frecuentes.


¿Qué es el Krav Maga y por qué genera tanto interés?

Antes de profundizar, conviene aclarar un concepto clave: no existe una definición única de «estilos de artes marciales». Cada persona que se acerca al Krav Maga puede tener expectativas distintas. Sin embargo, hay algo que lo distingue: su enfoque en situaciones reales de violencia.

A diferencia de las peleas callejeras —que son imprevisibles, caóticas y a menudo aleatorias—, el Krav Maga no promete una solución infalible. Ningún sistema de artes marciales es 100% efectivo en todas las situaciones. Lo que sí ofrece es un conjunto de herramientas prácticas para aumentar tus probabilidades de sobrevivir a una agresión.

Pero el Krav Maga va más allá del movimiento físico. Inculca valores, disciplina y proporciona un canal para canalizar la energía agresiva, especialmente en jóvenes.


Pros del Krav Maga

  1. Conciencia situacional

Uno de los mayores atractivos del Krav Maga es que entrena la conciencia del entorno de forma integral. No se trata solo de reaccionar, sino de anticipar y evitar peligros antes de que ocurran.

  1. Habilidades de supervivencia realistas

En un entorno controlado, el Krav Maga impone limitaciones por seguridad. Pero en una situación real, esas restricciones desaparecen. Esto te permite neutralizar una amenaza de manera efectiva.

  1. Beneficios adicionales

· Aptitud física: mejora tu condición general.
· Entretenimiento: las clases son dinámicas y desafiantes.
· Comunidad: forma parte del mundo de las artes marciales con un enfoque práctico.


Contras del Krav Maga

  1. Dificultad para encontrar un buen instructor

No todos los instructores están certificados. Si buscas calidad, asegúrate de que estén avalados por KMG (Krav Maga Global), la principal autoridad en la materia.

  1. Coste y acceso

Encontrar una escuela certificada por KMG puede ser difícil y costoso. Además, los conflictos políticos entre federaciones han fragmentado el panorama. Algunos libros populares en Amazon provienen de grupos escindidos.

  1. Riesgo de actitud arrogante

Algunos estudiantes adoptan una actitud de «comando» que daña la imagen pública del Krav Maga. La formación militar no debe confundirse con una licencia para intimidar.


Fundamentos del Krav Maga

· No hay reglas: cuando te atacan, todo vale.
· Aprovecha los reflejos naturales: tu cuerpo ya sabe cómo reaccionar.
· Defensa y ataque en uno: la mejor defensa es un contraataque efectivo.
· Puntos vulnerables: aprende a explotar los puntos débiles del cuerpo humano.
· Evita lesiones: la prioridad es salir ileso.
· Adaptabilidad: las técnicas evolucionan y se ajustan a cada situación.


Krav Maga en la calle

El Krav Maga se entrena sin reglas. Esto permite usar cualquier técnica necesaria para neutralizar una amenaza. Su enfoque es simple: usar los reflejos naturales del cuerpo para defenderse y atacar de forma instintiva.


Preguntas frecuentes

¿Funciona el Krav Maga en una pelea?

Sí, pero hay que recordar que una pelea no es lo mismo que autodefensa. La autodefensa busca difundir una situación peligrosa, no prolongar el combate. Más allá de cierto punto, defenderse se convierte en agresión.

¿Por qué aprender artes marciales para autodefensa?

Porque desarrollan una disposición a luchar, confianza y autonomía. Pero cuidado: las técnicas letales no se enseñan a principiantes. La autodefensa busca mantenerte a salvo, no incapacitar permanentemente a otro.

¿Es el Krav Maga el arte marcial adecuado para mí?

Solo tú puedes responder a esa pregunta. Leer este artículo y hacer tu propia investigación ya es un gran paso.

¿El Krav Maga implica combate?

No en clases generales. El combate en vivo se reserva para grupos avanzados.

¿Es Full Contact?

No. Se enfatiza la voluntad de lucha más que el combate real. El peligro es acostumbrarse a golpear suave y volverse ineficaz en una situación real.


Comparativas con otras disciplinas

Krav Maga vs. Muay Thai

El Muay Thai puede ser más potente en golpes, pero no se enfoca en puntos vulnerables no deportivos ni en situaciones con armas.

Krav Maga vs. Jiu Jitsu Brasileño

El Jiu Jitsu controla al oponente en el suelo, pero te expone a ataques de terceros. El Krav Maga te enseña a estar consciente de múltiples atacantes y armas.

Krav Maga vs. MMA

El MMA busca dominar y someter. El Krav Maga busca salir de la escena del crimen. Incorpora patadas en la ingle, golpes en los ojos y técnicas sucias que en MMA están prohibidas.


Conclusión

El Krav Maga no es una solución mágica, pero sí una herramienta poderosa para la autodefensa realista. Si buscas un sistema práctico, adaptable y centrado en la supervivencia, puede ser tu camino. Eso sí: elige bien a tu instructor y mantén siempre una actitud humilde.

¿Te ha gustado este artículo? Comparte tu experiencia con el Krav Maga en los comentarios.

Respetar a todos y a las personas que no practican tu estilo y/o pertenecen o no a otra federación, es fundamental.
No se hace distinción de estilos, federaciones, organizaciones y asociaciones.
Nadie es tan perfecto para criticar a los demás.
David Vallejo (Budokan Sevilla Dojo) www.budokansevilla.com