sábado, 18 de mayo de 2019

No todo es cuestión de peso: levantar las pesas más deprisa ayuda a vivir más

gimnasio
MANUEL GARCÍA GARRIDO

La potencia muscular, que se entrena aumentando la velocidad de los ejercicios, está vinculada con una mayor longevidad, según nuevas investigaciones

Busca un espacio diáfano, sin nada que interfiera en el ejercicio. Sitúate en el centro, alejado de las paredes y puertas. Enfúndate ropa sin pliegues de tela que sobresalgan, que sea cómoda y flexible (evita prendas como los vaqueros y similares), vacía la mente y concéntrate. Fija la mirada en un punto. ¿Preparado? Sin usar las manos ni los brazos para impulsarte, desciende lentamente, agáchate hasta quedarte sentado con las piernas entrecruzadas. Acomódate, fija la postura. ¿Bien? Ahora toca levantarse. Inicia el ascenso únicamente cuando te cerciores de que podrás completarlo sin emplear ningún apoyo. ¿Lo tienes? Experimento finalizado, es hora de valorar el resultado.
Partes de diez puntos totales, cinco por sentarte y cinco por levantarte. Debes restar uno por cada vez que hayas requerido una ayuda extra y medio en caso de pérdida de estabilidad. Si tienes entre 51 y 80 años y sumaste ocho puntos, tienes el doble de probabilidades de morir en seis años que quienes obtuvieron 10; con tres puntos, las expectativas de mortalidad se quintuplican. Así de dura es la prueba ‘de sentarse y levantarse’ (SRT, por sus siglas en inglés), que el director de investigación y educación clínica en Clinimex, Claudio Gil Araújo, ideó en 2011. La idea de poner a prueba la potencia muscular de una persona, un parámetro que asegura está directamente relacionado con su longevidad.
El científico había reparado en que sus pacientes, especialmente los más mayores, presentaban dificultad en la ejecución de tareas sencillas como levantar un objeto del suelo, subir unas escaleras (un ejercicio que no te hará adelgazar) y patear un balón. Son acciones que tienen la potencia como eje vertebrador de la funcionalidad, así que ideó el examen y se lo hizo a 2.000 personas. Los resultados animaron al brasileño a continuar poniendo a prueba su hipótesis, y recientemente ha presentado nuevos datos que la respaldan, en el congreso de la Sociedad de Cardiología Europea EuroPrevent 2019, celebrado el mes pasado en Lisboa. Allí presentó los primeros resultados de una investigación que, afirma, se publicará íntegramente en próximas fechas y que recoge las conclusiones de un trabajo en el que han participado 3.878 personas a las que Gil Araújo hizo un seguimiento entre 2001 y 2016 -no deportistas, y de entre los 41 y los 85 años-.
El trabajo apoya la idea de que hacer pesas no sirve exclusivamente para muscular. Durante ese periodo, los sometió a ejercicios que consistían en el levantamiento de pesas en dos o tres intentos, variando la carga y con la velocidad de ejecución como un parámetro determinante. Los científicos registraron el valor más elevado de cada uno y calcularon la potencia muscular máxima. Luego dividieron a los sujetos en cuatro grupos (separados por sexos) en función de ese baremo. Pasados los primeros seis años y medio habían muerto 247 hombres (10%) y 75 mujeres (6%), y quienes tenían una menor potencia muscular presentaron un riesgo de muerte de entre 10 y 13 veces superior a los que tenían una alta potencia. ¿Por qué?
Hay varias enfermedades sistémicas que están más o menos ligadas a la pérdida de masa y potencia muscular, como la insuficiencia cardíaca, respiratoria y renal, y, por supuesto, la hipocinesia (movimiento corporal disminuido). Y la lista podría ser mayor. Gil Araújo va más allá y avanza que el próximo paso en sus pesquisas es corroborar si existe relación de este factor con el cáncer, algo que considera más que factible: “Los pacientes de esta enfermedad tienden a ser frágiles”, explica. También es una patología que se puede prevenir.
Y, según el doctorando en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte José Carlos Rodríguez, “el desarrollo de las fibras musculares llamadas 2x (las de contracción rápida) permiten desarrollar un mayor esfuerzo en el menor tiempo posible”. Eso traducido a una persona en edad avanzada que se topa con un obstáculo caminando y tropieza significa que tendrá una mayor activación muscular en menos tiempo que desencadene una respuesta para evitar la caída, descendiendo así el riesgo de fracturas y otros problemas traumatológicos. Así que la potencia muscular puede salvarte la vida… pero, ¿qué es exactamente?

Potencia, un parámetro que se mide por la velocidad

Fuerza y potencia son conceptos que suscitan mucha confusión, hasta el punto de que sus definiciones llegan a solaparse. Pero son cosas distintas. “La primera hace referencia a la capacidad de nuestros músculos para contraerse frente a una resistencia, mientras que la segunda se caracteriza por la facultad neuromuscular para generar una alta velocidad ante dicha resistencia”. Así lo explica Saúl Pérez, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. O sea, que la potencia se mide por la rapidez con la que uno puede hacer las pesas mientras que la fuerza hace que pueda levantar más o menos peso. Pero “hay que tener en cuenta que no podemos hablar de ambos términos, entrenamiento de fuerza y de potencia, como si fueran dos conceptos aislados”, puntualiza José Carlos Rodríguez. La fórmula que lo demuestra es simple: potencia es igual a fuerza por velocidad, lo que significa que son variables inseparables.
Con los resultados de los experimentos de Gil Araújo en mente, está claro que, mientras te interese vivir muchos años te interesará tener una buena potencia muscular, pero lo cierto es que tanto la fuerza como la potencia se pierden con la edad. La buena noticia es que el entrenamiento adecuado ayuda a desarrollar una musculatura potente.
Según una investigación liderada por el catedrático de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra, Mikel Izquierdo Redín, un grupo de ancianos jóvenes no frágiles (de 64 años) lograron mejoría en términos de potencia muscular tras cuatro meses de entrenamiento y recuperaron hasta 20 años de edad funcional. En la primera fase, que duró entre 4 y 8 semanas, los incrementos iniciales de fuerza alcanzaron entre un 10 y un 30%. Los resultados son como para no pensárselo dos veces, y no hay excusa para no coger las mancuernas.

Si un anciano de 101 años puede, tú también

Para Gil Araújo, la clave para vivir más está en hacer de ocho a diez ejercicios con los grupos musculares principales dos o tres veces por semana, en dos o tres series de entre cinco y ocho repeticiones. El intervalo de descanso es de entre 20 y 30 segundos cada dos series consecutivas. Pero, atención, la orientación y la supervisión son ineludibles y, en caso de duda, el consejero más sensato es siempre el sentido común: las cargas deben ser relativamente altas, pero sin excederse para poder moverlas rápidamente.Tampoco conviene que sean demasiado livianas, porque “si se desplaza una carga a una velocidad desmesurada es síntoma de que es muy pequeña a nivel de resistencia y el beneficio obtenido en cuanto a potencia no será significativo”, explica José Carlos Rodríguez.
Partiendo de estas premisas, el investigador brasileño enfatiza que hay que desarrollar la actividad lo más rápido posible. “Si no puedes, detente, descansa un poco y vuelve a intentarlo. Si sigue siendo demasiada carga, disminuye un poco el peso que se levanta o mueve”. Ajustar, probar y repetir hasta alcanzar la medida correcta. Y no hay excusas: “Mi paciente más anciano tiene ¡101 años! y lleva 43 meses ejercitándose con nosotros”, comenta Gil Araújo. Si él puede… Saúl Pérez refuerza esta perspectiva, y añade que “no debemos empezar con una carga elevada porque no favorece ni la velocidad ni la correcta realización del ejercicio. Debemos levantar el peso que nos permita no cometer errores en la técnica, que nos pueden penalizar en forma de lesión”.
Pero si los hallazgos de Gil Araújo y otros científicos como él te llaman la atención, es que te has quedado anticuado. El uso de máquinas de carga guiada y el peso libre (mancuernas o barra) han ganado terreno en el ámbito científico, que durante años centró sus miras en los ejercicios de resistencia aeróbica. Un caso paradigmático es el estudio que hicieron los geriatras del Hospital Gregorio Marañón y especialistas de la Universidad Europea de Madrid, en 2011. Los investigadores concluyeron que fortalecer los cuádriceps a través de cargas iniciales del 30% del máximo que podía levantar una persona, y hasta el 70%, hizo que individuos de 90 años aumentaran en 10,6 kilos la fuerza de su tren inferior con sesiones de unos 45 minutos, lo que se tradujo en 1,2 caídas menos de media. La contrapartida: a las cuatro semanas del cese de la actividad, el músculo volvía a atrofiarse.
Y es que, por muchos avances científicos que se desarrollen, no hay que perder de vista algo que todo deportista sabe bien: la constancia es uno de los vectores ineludibles en el ejercicio físico, y es más importante que saber la teoría del mejor plan de fortalecimiento muscular. “El mejor entrenamiento es el que logra una mayor adherencia. No sirve de nada una programación estructurada si no es viable y la dejas en dos semanas”, explica José Carlos Rodríguez. Eso sí, ensamblar y fortalecer el binomio ejercicio-rutina en edades tempranas apuntala el cimiento que sostiene la funcionalidad en edades avanzadas. Ya sabes, levántate y anda… y haz pesas. El secreto para vivir cien años está en tus manos, no en tus genes.

martes, 30 de abril de 2019

El Muay Thai en España: “Sólo con esto no te ganas la vida, pero te enriquece espiritualmente”


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Juan Martos, entrenando con un saco mientras Fabián le observa al fondo. | GD

 Jonathan Fabián, Juan Martos y Sergio Cabezas. Casi nada…
“Quizá estos nombres no les diga mucho a los aficionados españoles, pero te aseguro que es como hablar de Cristiano Ronaldo, Messi y Mbappé. Y encima, aquí tienes a los tres juntos”, explica Luis Ochoa, el mandamás de los deportes de contacto en España. Ochoa, presidente de la Federación Internacional de Muay Thai (FIMT) y representante en España de la World Kickboxing and Karate Association (WKA), junto a su mano derecha en la WKA-España, Antonio Ricobaldi —director de Relaciones Internacionales de la asociación—. “Falta Álvaro, que no ha podido venir aunque te aseguro que le hubiera gustado”, nos dice Luis Ochoa refiriéndose a Álvaro Araujo, campeón de Europa de K1.

De las pesas al ring

Los tres luchadores tienen un punto de partida en común: empezaron hace años en el mundillo de los deportes de contacto tras haber probado con las pesas y las mancuernas en el gimnasio. Pero a Jonathan, Juan y Sergio no tardó en picarles el gusanillo del ring. “Hacía musculación y, para complementar, empecé probando un día en esto del kickboxing. Al final pasó a ser todos los días de la semana. Dejé las pesas y me dediqué a esto al cien por cien”, nos cuenta Sergio Depredador Cabezas, madrileño de 33 años y que lleva diez peleando como profesional. En su palmarés, títulos que impresionan con sólo leerlos: campeón del mundo de K1 —por la WKA—, doble campeón del mundo del World Prestige y de World Fight Tour.
De los tres, el más veterano es Juan Martos. Este barcelonés de 39 años, soldador de profesión, lleva más de media vida dedicado al kickboxing. Es campeón del mundo de K1 y seis veces de España. El Avispa, es como se conoce a Martos, es padre de tres hijos y tiene a tiro la marca de las cien peleas (lleva 96). “Me encuentro bien y pienso seguir dando guerra hasta que el cuerpo aguante”, nos cuenta Martos.

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Juan Martos (i) y Sergio Cabezas posan con sus cinturones de campeones del mundo. | GD
En una situación muy parecida a la del Avispa se encuentra Jonathan Fabián, campeón del mundo de Muay Thai —el único de los tres que se ha centrado en esta disciplina, pese a que todos, como ellos mismos nos reconocen, han competido en ella en más de una ocasión—. Apodado Scarface (cara cortada) por una prominente brecha que luce en su cara —en honor también a Tony Montana, el personaje interpretado por Al Pacino, en la película dirigida por Brian de Palma—, este madrileño criado en el barrio de La Ventilla presume de ser campeón del mundo de Muay Thai por la WKA, además de campeón de Europa y de España en ocho ocasiones, en tres categorías distintas.
Fabián, de 36 años y que empezó en los deportes de contacto a los 17, roza los cien combates y, al igual que Depredador Cabezas, también trabaja en la seguridad privada. “Sólo con el Muay Thai no te ganas la vida“, relata. “Dormir poco, trabajar por la noche, pelear lo máximo posible… si quieres hacerte rico con esto, no se lo aconsejo a nadie porque no lo vas a conseguir, pero lo que sí consigues es hacerte rico espiritualmente”, relata.

“Me ha ayudado a encarrilar mi vida”

Pero lo que tanto él como Sergio y Juan tienen claro es que los deportes de contacto van más allá de su medio de sustento, algo que les ha ayudado aencauzar sus vidas. “Me encanta este deporte, un deporte que promueve una serie de valores importantísimos como el respeto. Un deporte que me ha ayudado a encarrilar mi vida, así que pelearé mientras siga teniendo hambre y ilusión”, relata el Avispa Martos.
Los deportes de contacto van ligados a un estilo de vida fuera de lo convencional y en no pocas ocasiones están mal conceptuados. Pero Ochoa niega la mayor: “El principal problema es el desconocimiento. Yo animo a muchos chavales a que vengan y prueben, que vean lo que es el Kickboxing, el Muay Thai… Está claro que esto no es tenis: hay patadas y puñetazos, sí, pero tampoco hay una sangre excesiva, salvo que vengan dados por un mal golpe”. “Lo que está claro”, admite Jonathan Fabián, es que “el Muay Thai y las lesiones siempre van dados de la mano. Yo particularmente no he tenido lesiones demasiado graves, pero hay partes del cuerpo, como por ejemplo las tibias, que sufren mucho”.
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Añadir leyendaFabián (i) y Martos, en pleno entrenamiento en el ring. | GD

Disciplinas de combate, además, siempre relegadas a otros deportes y que tienen que luchar —y nunca mejor dicho— lo indecible para tratar de abrirse hueco en España. Pero, según cuenta Fabián, “no es problema de organizaciones o federaciones, porque me consta que en la WKA lo están haciendo muy bien, sino del país, de la cultura de cada sitio”. “Aquí falta lo que se hace en el resto de Europa y Estados Unidos. No es lo mismo. España no está preparada para acoger en condiciones los deportes de contacto”, relata Scarface, que tiene que someterse a duros entrenamientos de lunes a sábado, “en doble sesión”, y que apenas tiene tiempo para descansar. “Por las mañanas me centro el físico, corro cuestas, hago sprints… y por la tarde clase de Muay Thai y boxeo. Cuatro horas en casa sesión“, desvela un Fabián que para poder conciliar el sueño se echa, como él lo llama, “microsiestas”.

¿Cómo lo llevan sus parejas?

Mi novia lo lleva fatal“, nos confiesa Depredador Cabezas. “Yo ya estaba peleando cuando conocí a mi pareja, pero lo cierto es que no puedo quejarme porque siempre ha estado ahí apoyándome. Acepta lo que hago”, dice este luchador madrileño mientras presume de sus cinturones de campeón del mundo, además de unos potentes gemelos junto a su compañero y amigo Juan el Avispa Martos. “¿Qué Cristiano? Se los hemos comprado a Roberto Carlos”, aseguran ambos entre risas.
Martos desvela uno de los cambios que ha sufrido este deporte en los últimos tiempos. “Antes los luchadores peleábamos dos o tres veces al año, pero actualmente hay muchas veladas (según Ochoa, unos 40 eventos a nivel nacional, entre tres y cinco al mes). Siendo campeón del mundo me tengo que hacer valer y coger una bolsa un poco digna; de lo contrario, no quiero pelear”, relata el Avispa, un luchador orgulloso de ser “catalán y español”. “De toda España y de todos sus pueblos”, apostilla un Martos que no se muerde a la hora de hablar del proceso separatista de Cataluña. “Lo que se ve por televisión tampoco es cierto. Ahora hay un boom de la independencia, pero que creo que no es real. En Cataluña hay gente maravillosa; hay gente de Andalucía, de Extremadura… y aquí me han tratado siempre muy bien”, señala al respecto.

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Juan Martos, pegándole al saco. | GD

Catalán y del Real Madrid. Miembro de la Grada de Animación. Martos no duda en dar un palo a la directiva del club blanco por “lo mal que se ha planificado la temporada”: “Si Cristiano se marcha, te tienes de asegurar de traer gente que genere ilusión”. Una ilusión que él extrapola al K1 y el Muay Thai en España. “Estamos subiendo bastante, tanto en deporte de contacto como en artes marciales mixtas gracias a la televisiones. Se están haciendo las cosas bien y creo que en tres o cuatro años, Jonathan, Sergio y yo empezaremos a ser más conocidos“, afirma.
Es el deseo de los dirigentes y los principales actores de estos deportes de contacto, referentes dentro de su mundillo en España pero que también trascienden fronteras en su condición de campeones del mundo. Empezar a ganar visibilidad y reconocimiento. “Seguimos muy retrasados en comparación con otros países como Estados Unidos, Japón o Canadá, pero vamos creciendo”, apunta Luis Ochoa. Poco a poco, cierto, pero los deportes de contacto y las artes marciales mixtas (MMA) van ganando cada vez más adeptos en nuestro país. Y una oportunidad para comprobarlo será este viernes, día en el que comienza la Liga Marca de MMA. Asimismo, Antonio Ricobaldi anuncia a este periódico que en los próximos meses se pondrá en marcha en España un canal de televisión internacional que emitirá la liga profesional de Muay Thai y Kickboxing de la WKA.

domingo, 31 de marzo de 2019

Laura Palacio, campeona de Europa de kumite

Laura Palacio, durante el Mundial de kárate.
Laura Palacio, durante el Mundial de karate. David Moirón
Laura Palacio se colgó la medalla de oro en kumite (+68 kg) en el Campeonato de Europa, que se celebró en Guadalajara. Se midió en la final con Eleni Chatziliadou, vigente campeona mundial y subcampeona continental. Venció a la griega, número 3 del ranking mundial, por 2-1. Hace un año la española ya subió al podio del Europeo para recoger el bronce.
He vivido una época malísima porque mi madre estaba enferma”
Laura Palacio
El combate individual por el oro arrancó con mucha igualdad. La griega pidió la revisión de vídeo por un posible yuko. No se validó. Luego, a 1:49 para el final, Chatziliadou sí que llegó con al rostro de la española. Se anotó un punto por yuko. La reacción de Palacio no se dejó esperar. Firmó un wa-azari, validado tras la revisión de vídeo solicitada por Ángel Arenas, seleccionador de kumite. Palacio se puso 2-1 arriba y supo mantener la ventaja el resto del combate.
Palacio llegó a la final tras ir de menos a más en la rondas clasificatorias. Se impuso en el primer combate a la belga Ophelie Mulolo. Luego en segunda ronda venció a la kosovar Fortesa Orana. En la búsqueda de las semifinales ganó 4-0 a la holandesa Ingrid Creemers. El billete a la final lo sacó tras vencer a la finlandesa Titta Keinanen por 2-0.
Con lágrimas en los ojos y, muy emocionada, Laura Palacio subió al podio para recoger el oro. Con la medalla en el cuello y, mientras escuchaba el himno español, no pudo contener la emoción por lo vivido estos meses hasta llegar a ser campeona de Europa. Comenzó a llorar nada más acabar el combate. Se tiró al suelo. Fueron unos segundos. Luego, se abrazó con el seleccionador Ángel Arenas, antes de correr a las gradas para encontrarse con su madre.
Afincada en Tenerife desde 2014, tras el Mundial de karate de noviembre en Madrid, Palacio se quedó a vivir en la capital de España. “Estos meses han sido complicados psicológicamente porque mi madre está malita y me vine a Madrid para estar con ella. Sólo me alejaba para mis dos entrenamientos diarios. Me faltaba mi rutina, los entrenamientos con mi entrenador Javier Orán… Ha sido muy duro emocionalmente”, reconoce Palacio.
Fue antes del Mundial cuando a su madre comenzó un duro tratamiento contra el cáncer al sufrir metástasis. Desde septiembre de 2018 recibió quimio. “Cuando superó esa fase crítica tuvo un accidente y se rompió la tibia y el peroné. “Lo pasé mal en el Mundial. Ahora parece que al fin ha cambiado la racha y todo va mejor. Esto es un sueño hecho realidad. Ganar con tu gente aquí y que lo hayan vivido es lo máximo. Iba perdiendo 1-0 y ha habido un momento en que el público ha marcado conmigo”, apunta”, afirmó Palacio.
Esto es un sueño hecho realidad, es lo máximo ganar ante tu gente”
Laura Palacio

Sin bronce por equipos

Las tres semanas previas al Europeo regresó a Tenerife. “Pude resetear, deportivamente hablando”, afirma la karateka, novena del ranking mundial. Con dos dedos dislocados tras los combates por equipos del viernes, volvió a pelear por otra medalla. Subió al tatami, junto a Cristina Ferrer y Cristina Vizcaíno, en busca del bronce ante Alemania.
Cristina Vizcaíno fue la primera que subió al tatami. Se enfrentó a Jana Bitsh. Ganó la alemana por 2-0 con dos yukos. Luego le tocó el turno a Cristina Ferrer. Se midió a Johanna Kneer. Todo se decidió en los últimos 34 segundos. Al yuko de Ferrer (validado por el vídeo), respondió la alemana enseguida con otro yukko. A 14 segundos, un ippon de Kneer colocó el 4-1 y parecía sentenciar el duelo. Ferrer logró a 11 segundos del final otro ippon para acabar 4-4. Todo quedó en manos de Palacios. Con 2-0 abajo por un waza-ari, la española logró, con esa misma técnica, igualar el combate, pero finalmente un yuko dio la victoria y el bronce a Alemania.
Palacio fue bronce en el Europeo de 2014, año en el que también subió al tercer peldaño del podio en el Mundial. En 2016 también fue plata mundialista por equipos. En 2018 fue bronce continental y mundial por equipos.
Empezó en el karate con 6 años por consejo de su madre. “Quería que supiera defenderme; también mi padre que falleció en 2009 y era y es mi fan número 1”, afirma Laura Palacio.Con 21 años, ya licenciada en Derecho, aprobó las oposiciones a la Policía Nacional.
En 2014 viajó a Tenerife para entrenarse con Javier Orán, hoy también su marido, y se quedó. “Mi marcha fue un cambio en todos los sentidos. Adoro a mi maestro de Madrid de toda la vida Jose María de Dios pero al mudarme a Tenerife pude enfocar mi vida más profesionalmente a lo deportivo. El apoyo de la agrupación deportiva de la policía nacional, mis jefes directos en Tenerife y los entrenamientos hechos a medidas por mi entrenador y marido Javier Orán han hecho que allí pudiese vivir de una forma más dedicada”, comenta.
Ahora forma parte la Brigada de Participación Ciudadana, aunque durante un tiempo se dedicó a la custodia de presos. Se encuentra en plena preparación de las oposiciones para ascender dentro del Cuerpo. Aspira a ser inspectora. “Me llevo los libros por el mundo”, comenta entre risas. El lunes podrá enseñar el oro a sus compañeros, que siempre le recriminaban que sólo conseguía bronces.

sábado, 9 de marzo de 2019

Interclub de Aikido sevillano en Budokan

Participantes en el interclub de Aikido en Budokan Sevilla
El pasado sábado 9 de marzo, el dojo de aikido Budokan Sevilla organizó un encuentro (interclubes) junto a los dojos Aikikai S. José de la Rinconada y Fudoshi Dos Hermanas. El encuentro fue dirigido por los técnicos Juan Luis González y Vicinio Sánchez.
Técnicos: David, Juan Luis, Vicinio y Salvador
En un ambiente agradable y familiar, y con muy buena participación, disfrutamos de una mañana de aikido excelente y dejamos claro en el tatami las muchas ganas de aprender siempre, asi que no tardaremos en volver a realizar otro interclub en un corto plazo.
Alumnos de aikido del dojo Budokan Sevilla junto al técnico Juan Luis González

viernes, 1 de marzo de 2019

Las mujeres buscan en las artes marciales la respuesta al repunte de las violaciones: “Tenemos miedo”

De izquierda a derecha, las alumnas de kravmagá María del Mar Márquez, Estrella Díaz y Paula Rodríguez junto al instructor David Vallejo / Foto: Fernando Ruso

De kravmagá a boxeo, muchas ven en este tipo de prácticas deportivas la vía para adquirir herramientas de autodefensa. En España se denuncia una violación cada cinco horas. “El bádminton no va a librarme de un desgraciado que venga a hacerme algo”, argumenta Estrella.
Macarena tiene miedo a salir a la calle sola. No es algo nuevo ni injustificado. Trabaja en discotecas y no han sido pocas las veces que ha tenido que salir corriendo de tipos que la perseguían. Cuenta historias por decenas. Desde el día que tuvo que golpear en los testículos a un hombre que pretendía abordarla en el portal de su casa a ese otro en el que un acosador la esperaba a las puertas del pub en el que servía copas. “Tuve que pedir ayuda a los porteros, y desde entonces ellos nos acompañaban a los coches cuando cerrábamos”, recuerda esta joven sevillana del barrio de Rochelambert.
El suyo no es un caso aislado. Macarena cuenta como su madre sale a andar por el parque Amate, un espacio verde interurbano, con un palo de los que se usan para caminar. “Aunque ella no lo lleve con ese propósito, todos sabemos que la intención es otra”, comenta la sevillana refiriéndose a una posible respuesta ante cualquier ataque o situación comprometida.
El miedo de Macarena se ha traducido en el interés por aprender a boxear. Lleva desde el pasado mes de septiembre entrenando en el Club Boxeo Sevilla, uno de los referentes del pugilismo de la capital andaluza. Una tarde cualquiera se sube al ring a hacer manoplas con Doming, campeón de España en 1991 en semipesado, y empieza a soltar derechazos y ganchos. Golpea con furia a las manos de su contrincante. Hace esquivas y se mueve contundente pero grácil por el cuadrilátero.
“Sé que, en la calle, si viene alguien a hacerme daño —explica Macarena—, el primer puñetazo se lo lleva, y puede que hasta un segundo; y si le puedo romper la nariz, se la rompo”. “Quizás así se replantee lo de atacarme”, zanja.

“Me da miedo ir sola por la calle”

“Me apunté a boxear porque me da miedo ir sola por la calle”, confiesa. Sobre todo, después de casos como el de La Manada, sus vecinos del barrio. “Ellos son de Amate y yo de Rochelambert, los tengo muy cerca y me los he llegado a encontrar por la calle; sé que ahora no me harían nada, pero ellos han vivido cerca de mi casa y eso me genera intranquilidad”, reconoce la joven de 36 años y madre de un adolescente.


Paula Rodríguez entrenando una amenaza con cuchillo en Budokan Sevilla / Foto: Fernando Ruso
Aunque, por desgracia para Macarena, el caso de La Manada es solo un hecho más, y no llega ni de lejos a ser el que más le ha impactado. Por sus estudios —graduada en Anatomía Patológica—, hizo las prácticas en el Instituto Anatómico Forense de Sevilla y asistió como colaboradora en el levantamiento del cadáver de una joven violada en mayo de 2016 en el parque de María Luisa. También estuvo presente durante la autopsia.
“Estuve un mes con pesadillas, esa imagen la tengo grabada en la mente”, sostiene Macarena, que guarda secreto sobre el procedimiento aunque narra la brutalidad de la violación que ya se hicieron eco los medios en su día. “Tuve mucho miedo durante mucho tiempo”, insiste. “Las mujeres nos sentimos vulnerables”.
Según el último Balance de Criminalidad, con datos del tercer trimestre de 2018, publicado por el Ministerio del Interior, las agresiones sexuales con penetración aumentaron en un 23 por ciento respecto al año anterior. De enero a septiembre, las Fuerzas de Seguridad (Guardia Civil, Policía Nacional, Ertzaintza, Mossos d’Esquadra, Policía Foral de Navarra y cuerpos de Policía Local) registraron 1.305 violaciones. En total, si a estos datos se le suman el resto de delitos contra la libertad e indemnidad sexual, este tipo de denuncias ascienden a 10.445; un 16,4 por ciento más que en 2017, donde se registraron 8.972.
“Tenemos miedo, esa intranquilidad de volver sola a casa… es un poco chungo”, relata la joven. “A todas nos ha pasado eso de tener que correr por la calle o el sentir que alguien te sigue —explica Estrella—; o que tu madre te pida que vuelvas acompañada. Siento que no sé andar sola y me da mucho coraje, mucha rabia”.
Sabe de amigas que salen de fiesta con destornilladores en el bolsillo. Ella llegó a salir con una navaja suiza — “de esas que tienen un tenedor, algo de chiste”, bromea— que le regaló su padre. “Prefiero una denuncia por agresión a que me violen”, descerraja. Su padre se la dio y él se la quito. “Me dio un silbato, no sé, para pedir auxilio en una situación de peligro”, concreta. Lo lleva asido al llavero y nunca lo ha usado.

Del boxeo al kravmagá

Desde hace siete meses, Estrella tiene una herramienta más para defenderse en caso de agresión: el kravmagá, las técnicas de defensa personal usadas por las Fuerzas de Defensa y Seguridad israelíes. Las aprende en Budokan Sevilla, un centro especializado en artes marciales y de los primeros en España en incorporar estas disciplinas a sus servicios.
“A mis padres les oculté que hacía kravmagá, solo les dije que hacía algo de defensa personal”, confiesa Estrella, que llegaba recurrentemente con hematomas a casa después del entrenamiento. “Mejor tener 40 moratones en el entrenamiento que una paliza en la calle”, apunta.
En este tiempo de preparación, Estrella ha cambiado su forma física. Admite que su nivel no es alto, pero ha experimentado un cambio de actitud. “No tengo una certeza del 100%, pero si me vienen con un cuchillo, sé que tengo la iniciativa de poder defenderme sola. Eso da seguridad. Antes era imposible, si no conoces las técnicas, te quedas paralizado. Espero que nunca me pase, pero espero poder reaccionar”, narra la joven.
“Al menos, esto sirve para quitarme el miedo; además de hacer deporte, sé que esto es útil, porque el bádminton no te salva de un desgraciado que venga a por ti”, zanja Estrella.
Es lunes y Estrella entrena en Budokan Sevilla, un dojo situado en el barrio de la Macarena junto a las murallas que hace siglos protegieron a la ciudad. Allí practican reacciones ante atacantes, respuesta a estrangulamientos en el cuello o cómo repeler agresiones con cuchillo. Ya saben cómo utilizar su cuerpo para actuar ante un ataque en el cuerpo a cuerpo o cómo usar su físico para aprovechar la inercia del golpe del contrario en su propio beneficio.
En el dojo hay un porcentaje de mujeres muy inferior al de hombres, pero en los últimos años se ha incrementado notablemente la presencia de ellas. También el propósito por el que llegaban. Antes eran mujeres muy interesadas en aprender kravmagá para sus trabajos como policías, militares o guardias civiles; ahora buscan conseguir herramientas que les ayuden a repeler una agresión.
“El kravmagá funciona”, asegura David Vallejo, el maestro de Budokan Sevilla y uno de los primeros de España en aprender estas técnicas usadas por el Ejército israelí. “Es directo contundente y eficaz, fácil de aprender en los primeros niveles; muy funcional, rápido; vamos a por ello y vamos ya”, explica con vehemencia.

Paula desarma a su compañero durante una práctica en el ‘dojo’ / Foto: Fernando Ruso

Angelina Jolie o Jennifer López, la moda del kravmagá

Vallejo explica que el interés de las mujeres en este derivado de las artes marciales se debe a la popularidad que ha alcanzado el kravmagá gracias a personajes como Brad Pitt, Angelina Jolie o Jennifer López. “En 2012 empezó a verse el auge de mujeres pidiendo este tipo de formación”, explica el instructor, cinturón negro en karate, aikido y kickboxing y kravmaga, disciplina en la que forma parte del tribunal internacional que examina y otorga los diferentes grados de este arte marcial.
“El kravmagá es muy militar, contra y con armas de fuego, armas blancas; se trabaja mucho la parte física, el entrenamiento en situaciones hostiles, la calle…”, describe Vallejo. “Un codo, un rodillazo, un cabezazo son todas unas buenas herramientas de autodefensa”, sigue.
“Cuando eres consciente de tus capacidades y recursos, ves que ganas autoestima y sientes que puedes conseguir una respuesta natural a una agresión”, insiste el maestro. Por eso trabajan el instinto de las alumnas, para que sepan reaccionar sin pensar, que sea como un acto reflejo. “Llevamos la situación al máximo de realismo para que nadie se vea bloqueada o en un estado de shock —detalla Vallejo—; y cuando el cuerpo lo tiene asimilado, reaccionará como debe”.
Muchas de las mujeres presentes en el dojo reconocen que acuden al kravmagá como respuesta al temor a las agresiones, sobre todo después del crimen de Laura Luelmo o La Manada. “Se sienten desprotegidas, con miedo y muy amenazadas”, apunta el sensei que siempre recomienda una secuencia de respuesta: codo en la tráquea, rodilla en los genitales y arañazo en la cara.
María del Mar tiene 17 años, lleva tres semanas practicando kravmagá y ya ha aprendido que esa secuencia de movimientos le puede salvar de un aprieto. Sus propios padres le animaron a formarse en esta disciplina. “Los fines de semana hablo con ellos de los chicos que se nos han acercado la noche antes, de que se acercan en grupo y te ves asustada, y me insistieron para que probase con las artes marciales”, afirma esta joven estudiante de bachillerato de Ciencias de la Salud.
Quiere ser policía, “pero inspectora de homicidios”, y aprender kravmagá es un plus para su currículo. A sus amigas todavía le cuesta entender qué hace ella en un dojo aprendiendo algo de lo que la mayoría de ellas no ha oído hablar. Aunque todas coinciden que hay que hacer algo. “Lo de Laura Luelmo o la Manada, te incentiva, te pone alerta.Creo que todo está irascible. Salen cada día más casos, la sociedad está más alerta, en defensa”, apunta María del Mar. “Y no debería suceder”, concluye.

Artes marciales, “por si acaso”

“Por si acaso” es la frase que justifica la concienciación entre ellas de que hay que adquirir herramientas para saber reaccionar ante una posible situación comprometida. “Por si acaso” esgrime Tamara Muñoz, cofundadora de Entreenate, una comunidad de amantes del deporte al aire libre surgida hace cuatro años y medio.
En torno al 70 por ciento de los integrantes de este grupo, de unas cien personas que entrenan en los parques de Sevilla, son mujeres. Para ellas, y también para ellos, en las próximas semanas impartirán un taller sobre defensa personal. “Nuestros usuarios lo demandan”, explica Muñoz, una joven de 29 años licenciada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.
“Si sales sola, siempre está la sombra de que algo puede pasar”, justifica. “¿Quién no ha sentido acoso verbal? ¿Algún percance? Todas las mujeres hemos sufrido actos irrespetuosos por el hecho de ser mujeres y tener herramientas que puedan hacerte sentir más segura, independientemente de que las uses o no, ya es una ayuda ante cualquier situación de peligro”.
Las clases tendrán una parte teórica que abordará cuestiones cómo en qué situaciones hay que pedir ayuda o cómo prestarla a aquellas que lo necesiten; “de cómo ser precavida o cómo actuar”, resume. También una práctica, donde se enseñará a hacer neutralizaciones, a cómo abordar posibles ataques con armas que puedan ser lesivas o cómo afrontar un cuerpo a cuerpo. “Técnicas que no está mal tenerlas —zanja Tamara—, por si acaso”.
Pepe Barahona y Fernando Ruso

domingo, 17 de febrero de 2019

Budokan Sevilla participa en el curso de Aikido impartido por Roberto Sánchez


En la mañana del sábado 16 de febrero, algunos de nuestros aikidokas (Borja, Manuel, David, Alma, Fernando y Oceanía) junto al sensei David Vallejo, participaron en el curso organizado por la Asociación Española Técnicos Aikido AIKIKAI ESPAÑA y su delegación en San José de la Rinconada (Sevilla) e impartido por Roberto Sánchez, Cinturón Negro 6 Dan.

En el curso pudimos practicar y compartir experiencias junto a las familias aikidokas que llegaron desde Barcelona, Zaragoza, Lisboa, Madrid, Granada, Ronda, Córdoba, Dos Hermanas (Sevilla) y Sevilla.

Alumnos de Budokan Sevilla y Fudoshi Dos Hermanas junto a Roberto Sánchez y Juan Luís González 

Una experiencia muy buena y fructífera para todos los aikidokas participantes en el curso, de la mano de un excelente aikidoka. Y especialmente para los integrantes de la familia de nuestro dojo que disfrutaron de un sábado aikidoka.

Oss
David, Alma, Borja, David Vallejo, Manuel, Oceanía y Fernando

martes, 8 de enero de 2019

El arte no marcial que está enseñando a las mujeres a defenderse

Varias mujeres han recurrido a esta técnica de combate para contrarrestar la violencia física y sexual
Krav Maga
Por: Liliana Pinzón
Las altas cifras de violencia contra la mujer generan alerta en autoridades y organizaciones que trabajan por los derechos y protección de este género que, a través de los años, se ha visto atacado de diferentes formas.  
Es por esto que, aparte del trabajo de diferentes actores y organizaciones por defender el género femenino ante los diferentes tipos de violencia, las misas mujeres han buscado otras alternativas para enfrentar una posible agresión
Aunque son diversas las formas de violencia, la física y la sexual son las que más aterran a las mujeres, razón por la que algunas recurren a aprender técnicas de lucha y defensa personal para evitar ser víctimas de estos delitos. 
Teniendo en cuenta que, en su gran mayoría, lo hombres son los protagonistas de violencia física y sexual contra las mujeres, este género ha decidido prepararse para enfrentar una situación de agresión que requiera de dominio de movimientos y mayor fuerza. Por esto las técnicas de lucha, artes marciales, defensa personal, entre otras, han comenzado a hacer parte del conocimiento general del género femenino. 
El Krav Magá, un sistema de lucha y defensa personal usado por Fuerzas de Defensa y Seguridad isrraelíes, también ha entrado en la lista de preferencia de las mujeres a la hora de aprender alguna técnica de defensa personal.  
Se trata de una técnica de combate creada y desarrollada para uso práctico en situaciones de riesgo reales, algo que ha ayudado a las mujeres o víctimas en situaciones de riesgo a defenderse sin más violencia
El Krav magá lo construyen tácticas, estrategias y la combinación convierte a la persona o al operador en un elemento altamente reactivó para conservar la vida y el control y las situaciones violentas.
Esta técnica, que es usada por fuerzas especiales en diferentes países, llegó al mundo civil a través de academias que enseñando el  Krav Magá ayudan a las mujeres a lograr el manejo de los estados violentos o depresivos, control de miedos, atención dispersa y agresión.

lunes, 7 de enero de 2019

Carlos Coello, el campeón del mundo de Muay Thai... que nació en Cádiz

Carlos Coello, tras proclamarse campeón del mundo por segunda vez, el pasado mes de diciembre
En 1989 Jean Claude VanDamme protagonizaba la película ‘Kickboxer’. Argumento al margen, el fondo de la historia versaba sobre la inmersión de un luchador occidental en el Muay Thai, arte marcial propio de Tailandia. Sí, era una película de acción. Sí, era una sucesión de combates extremos, pero también mostraba como el Muay Thai es parte de una filosofía milenaria, en la que el entrenador es también maestro y para ser maestro no basta dominar las técnicas de golpeo y defensa sino, en la línea de las enseñanzas del budismo, fundirse uno mismo con la sociedad y la naturaleza.
Al igual que a las películas de Bruce Lee, Steven Seagal, Jackie Chan o Chuck Norris, la crítica la propinó golpes más feroces que los que se veían en la pantalla. Pero al igual que las anteriores, fue un éxito de público y a un chaval de Cádiz, ya practicante de artes marciales, le animó nada menos que a irse a Tailandia para intentar hacerse nak muay -púgil-. De eso hace 10 años. Hoy, Carlos Coello Canales es en efecto nak muay. Y dos veces campeón del mundo.
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Por entonces tenía 18 años y, por supuesto, recuerda la sorpresa de sus padres… y también el apoyo que le dieron: “Sabían que si me lo había propuesto no habría forma de pararme. Un amigo y yo investigamos por internet cómo era aquello y nos fuimos al primer gimnasio que encontramos. Ya había practicado Muay Thai en Cádiz, pero queríamos ver las diferencias entre hacerlo aquí y allí. Me fascinó, porque, además de las reglas de puntuación, está también fundamentado en unos rituales que representan y transmiten los sentimientos de respeto, compañerismo y trabajo duro, de valorar lo que te han enseñado. No es sólo que un golpe de mano valga un punto y una pierna dos… Allí aparecimos, sin contactar con nadie. Y me enamoré del país y su cultura. Estuve unos meses entrenándome y conseguí pelear contra un tailandés. Gané a los puntos y desde ese momento mi objetivo fue volver y hacerme profesional”.
Porque el Muay Thai, en efecto, es parte del alma tailandesa, que a su vez es, no olvidemos, uno de los países más antiguos del mundo. Si la cultura como tal es más que milenaria, su organización como reino data de hace unos 800 años y nunca fue colonizado por Europa. Monjes y reyes han cuidado y protegido el Muay Thai y su evolución hasta su actual condición de deporte profesional con su propia liturgia, de tal forma que triunfar en él siendo extranjero no es sencillo: hay, antes, que ‘hacerse’ thai. Exigencias del Muay Thai son la cortesía, huir del cáracter violento, ser fiel a sí mismo y a los demás, ser perseverante, sacrificarse por el bien común, mantener siempre alta la moral, observar las reglas de competición, respetar la naturaleza… Antes de cada combate se realiza el wai kru ram muay, un ritual de respeto y gratitud al maestro, los padres, los antepasados y el deporte y el entorno en general.
“Llegué a Tailandia con 18 años, por supuesto sin hablar el idioma ni conocer a nadie”
Carlos Coello
Pero eso no significa que el Muay Thai sea un deporte “relajado”. En un hipotético ránking de 1 al 10 en dureza de deportes de combate y artes marciales mixtas, Carlos le da 9 sobre 10.Sus técnicas incluyen golpes con puños, codo, rodillas, patadas, barridos… Son combates a tres asaltos de cinco minutos, y si llegan al final se da ganador a quien ha infligido más daño visible. En cuanto al entrenamiento, corre un video en el que un sparring golpea a Carlos en el estómago para endurecer sus abdominales.

Dureza, exigencia e integración

Así, es inevitable preguntar a Carlos cómo entiende Tailandia a un extranjero que quiere triunfar en su deporte: “Depende de como te vean. Al principio pueden hacerlo como un turista que tiene dinero y el capricho de practicar Muay Thai allí. Pero cuando ya te ven más tiempo y que te integras -yo hablo ya el idioma-, entonces sí te respetan más. Son cada vez más los extranjeros en los ránkings importantes. Y nos hemos ganado el respeto de ellos”.
Pero allí… ¿se va a triunfar? Depende de lo que se entienda por triunfo. Cuando Carlos volvió de su primera experiencia thai, trabajó incesantemente para retornar: “Hace tres años ya pude firmar contrato con la promotora y el gimnasio en que estoy ahora. Así ya puedes ser profesional plenamente, porque al ser luchador de un gimnasio no tienes que pagar alojamiento ni manutención, y puedes guardar un poco de lo que ganas con los combates, porque tampoco el nivel económico de este deporte es desorbitado”. Sin embargo, el Muay Thai es en Tailandia “como el fútbol en España”. El seguimiento es constante. Además de las organizaciones internacionales, cuenta mucho el ránking particular de los grandes estadios de Muay Thai, el Lumpinee y el Rajadamnern.”En ellos se entiende que se practica el deporte más puro”. El nuevo objetivo de Carlos, además de sumar más títulos mundiales a los que ya posee, el WKN y el ISKA, es entrar por derecho en esos ránkings.
“Allí pueden ver al extranjero como turista con dinero y el capricho de pelear… te tienes que ganar su respeto”
Carlos Coello
En una temporada, Carlos puede llegar a disputar 15 combates. Como no tienen periodicidad fija, los púgiles están obligados a estar siempre a un 70% del máximo entrenamiento para poder forzar en las fechas previas al combate. Un entrenamiento, Carlos reconoce, “más duro que la competición. Siete horas de exigencia extrema, a diario…” En esos días difíciles le ayudó mucho, muy a su pesar, su madre: el maldito cáncer se la llevó y cumplir la promesa que le hizo de ser campeón del mundo le ha animado en muchas de esas madrugadas corriendo en la axfixiante humedad tropical. “Hay veces que estás exhausto, que el cuerpo no se encuentra bien, hay un físico muy duro, de mucho cardio…”
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Entre Cádiz y Rayong, donde reside ahora como luchador del gimnasio 7Muaythai, hay 10.677 kilómetros. Diez años después de haberlos recorrido por primera vez, un Carlos Coello Canales lleno de objetivos hace un balance “muy bueno. Esta temporada ha sido dura. Una lesión en la tibia apenas me ha dejado disputar cinco combates, pero he logrado ganar mi segundo mundial, cuando hace un tiempo era imposible pensar en eso. De hecho, yo ni siquiera sabía cuando empecé si iba a ser campeón de España. El 23 de febrero lucharé en Cádiz por otro mundial, con el apoyo del Cádiz CF y el Ayuntamiento. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero estoy contento de ser popular en Cádiz. Por lo que he conseguido, el ser reconocido por las calles, a través de las redes sociales… Para mí recibir el apoyo de mi gente es muy especial”. Y, desde luego, Carlos Coello ha luchado duro por conseguir lo que tiene… y lo que queda.
  • Fernando M. Carreño
Respetar a todos y a las personas que no practican tu estilo y/o pertenecen o no a otra federación, es fundamental.
No se hace distinción de estilos, federaciones, organizaciones y asociaciones.
Nadie es tan perfecto para criticar a los demás.
David Vallejo (Budokan Sevilla Dojo) www.budokansevilla.com