Imagina a un samurái en un duelo decisivo. ¿Qué ves? Probablemente una katana reluciente, tal vez un wakizashi, o incluso un arco. Pero hay un arma, pequeña y poco conocida, que fue una de las herramientas más ingeniosas y prácticas del periodo Edo: el Sokuto-ki, también llamado Suna Teppo.
Mientras que el cine y las leyendas se centran en espadas y lanzas, en las sombras de la historia bélica japonesa se esconde este discreto pero formidable dispositivo: un lanzador de humo y polvo cegador, diseñado para desorientar, confundir y crear una ventaja inmediata en combate.
¿Qué era exactamente el Sokuto-ki?
Era un artefacto compacto, generalmente una pequeña caja de madera o metal, con una boquilla para soplar y un orificio frontal. No era un arma letal en sí mismo, sino una herramienta táctica que priorizaba la estrategia sobre la fuerza bruta.
Su funcionamiento era astuto: el usuario cargaba en la caja un polvo especial, llevaba la boquilla a la boca y, con un soplo fuerte, proyectaba una nube directamente hacia el rostro del adversario. La verdadera genialidad estaba en su diseño: una cadena y un agarre lo aseguraban al cinturón (obi), lo que permitía soltarlo tras usarlo y tener las manos libres al instante para desenvainar la espada o cualquier otra arma. No había que guardarlo, no había que buscarlo. La batalla podía continuar sin pausa.
La receta del caos: un polvo diseñado para incapacitar
La efectividad del Sokuto-ki residía en su munición. La mezcla estándar era una combinación irritante y molesta de:
· Ceniza (como base y para crear una nube densa).
· Sal finamente molida (extremadamente irritante para los ojos y mucosas).
· Pimienta roja (causante de ardor, tos y ceguera temporal).
Algunas versiones más avanzadas, según los registros, añadían pólvora de hierro, lo que podía agregar un fogonazo repentino y aturdidor al efecto, aumentando el factor sorpresa.
Una herramienta transversal: de samuráis a policías
Aunque a menudo asociamos armas "sigilosas" exclusivamente con los shinobi (ninjas), el Sokuto-ki tenía un uso mucho más amplio:
· Samuráis: Para un guerrero como Miyamoto Musashi (que, según se dice, siempre portaba el suyo), este artefacto encajaba perfectamente con su filosofía de la estrategia. Musashi escribió en El Libro de los Cinco Anillos sobre la importancia de "perturbar" al enemigo. ¿Qué mejor manera que cegándolo momentáneamente para asestar el golpe definitivo? Es muy probable que, dada su mentalidad pragmática, la haya empleado en más de un encuentro.
· Fuerzas policiales (Doshin): Durante el pacífico pero estricto periodo Edo, los oficiales que mantenían el orden podían usar el Sokuto-ki para incapacitar a un sospechoso o criminal sin necesidad de recurrir a armas mortales de inmediato, facilitando su captura.
· Shinobi (Ninjas): Para ellos, era una herramienta de escape o distracción por excelencia. Crear una cortina de humo y polvo les permitía desaparecer en segundos, cumpliendo con su máxima de evitar el combate frontal.
Un legado histórico tangible
El ejemplar que ves en la imagen (y que amablemente compartimos gracias a la fotografía de Chris Glenn) no es una réplica. Es una pieza histórica real, y sus inscripciones indican que perteneció al clan Sanada de la provincia de Shinano. Curiosamente, esta región es considerada el lugar de origen de esta ingeniosa arma. Los Sanada, famosos por su astucia y resistencia, son un portador de lujo para un artefacto que representa precisamente eso: ingenio táctico sobre poderío convencional.
En conclusión: el arma de la mente
El Sokuto-ki o Suna Teppo nos recuerda que el bushidō (el camino del guerrero) no era solo honor y destreza con la espada. Era también estrategia, psicología y aprovechar cualquier ventaja dentro del complejo arte de la guerra. Representa el lado más pragmático y menos romantizado del combate histórico japonés.
Es un testimonio silencioso de que, a veces, la victoria no la conseguía el arma más afilada, sino la idea más brillante y el recurso mejor empleado.
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Fotografía: Chris Glenn
Referencia bibliográfica: Técnicas perdidas - Libro "La Ruta del Samurai".

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