miércoles, 28 de octubre de 2009

KARATE ES KARATE, Seminario en Rota (Cádiz)

David Vallejo
Karate es Karate

Por David Vallejo — Revista Digital Budokan

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Hay conversaciones que solo pueden tener lugar en un coche, con la carretera extendiéndose frente a ti y el eco reciente de lo vivido aún vibrando en los músculos. Juan Antonio y yo comentábamos esto mismo durante el viaje de vuelta, tras la primera toma de contacto con el Karate Shorin Ryu, en el curso celebrado el pasado fin de semana del 23 y 24 de octubre, en la localidad de Rota (Cádiz).

El viernes, primer día de seminario, sin más dilación nos pusimos a trabajar en un Karate distinto al practicado habitualmente; con un fondo o pozo, como diría el Sensei Deogracias Medina, igual a toda forma de Karate. Porque el Karate, al fin y al cabo, es Karate. Cada estilo tiene su manera de entenderlo, su acento particular, su propia respiración; pero el fin, ese horizonte que todos perseguimos, es siempre el mismo.

De manera rápida y eficaz, el Sensei Alberto Llusiá —de origen argentino y afincado actualmente en España, más concretamente en Barcelona— nos fue introduciendo en su estilo, demostrando una preparación física increíble, de esas que solo se forjan con décadas de sudor silencioso sobre el tatami.

Se trabajaron técnicas muy variadas. Reconozco que el trabajo de endurecimiento (kote kitai) me pasó factura, aunque calmó el ímpetu e intensidad en las técnicas de un servidor durante la primera jornada del curso, haciendo la práctica un poco —«sólo un poco», ¿verdad, Juan Antonio?— más relajada para la jornada del sábado.

En este segundo día del seminario, comenzamos a muy temprana hora de la mañana, con tibias y antebrazos muy castigados, pero no por ello nos faltaron ganas de seguir con las enseñanzas y experiencias por vivir en el último tramo del curso.

Jornada de sábado interesante, no menos dura que la vivida el día anterior y sí muy intensa en cuanto a preparación física se refiere.

Se trabajó tanto en la escuela (dôjô), como en el césped y, por supuesto, estando en Rota, en la playa. Porque hay algo ancestral en entrenar con la arena bajo los pies y el rumor del océano como único kiai: un regreso instintivo a los orígenes, cuando el Karate aún no tenía nombre ni cinturones, solo espíritu.

El estilo Shorin Ryu me recordó al más puro Karate de Okinawa, en su esencia y en la similitud con estilos como el Kyokushinkai, en su forma de entrenar, enfatizando mucho en patadas bajas y muy altas, puños partiendo desde guardia de boxeo, con golpes circulares en forma de ganchos y entrenamientos de preparación física fuerte.

Al final del seminario, con la satisfacción del deber cumplido y la gratificante sensación de haber superado una prueba más —de esas que no se miden en medallas, sino en callos y en silencios—, conociendo un estilo nuevo para nosotros y, por supuesto, conociendo a un grupo de compañeros y a un gran maestro del Karate, nos relajamos con la sesión de fotos para el recuerdo y unas amistades de por vida gracias al Karate.

Porque eso es lo que nos queda cuando el cuerpo ya no responde: los rostros, las risas compartidas tras el esfuerzo, la memoria de un maestro que te corrige con paciencia y te abraza con humildad.

Gracias, Sensei Llusiá, por sus enseñanzas y su amistad, por hacernos sentir como en casa incluso a kilómetros de ella.

OSU!!

David Vallejo
www.budokansevilla.com

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Que el camino del Karate nos siga encontrando, una y otra vez, sobre el tatami de la vida.

1 comentario:

  1. en rota hay centros de aprendizaje o de karate para aprender. saludos atentamente isaias

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Respetar a todos y a las personas que no practican tu estilo y/o pertenecen o no a otra federación, es fundamental.
No se hace distinción de estilos, federaciones, organizaciones y asociaciones.
Nadie es tan perfecto para criticar a los demás.
David Vallejo (Budokan Sevilla Dojo) www.budokansevilla.com