viernes, 2 de octubre de 2026

El aikidoka


LAS MANERAS QUE IDENTIFICAN A UN VERDADERO AIKIDOKA: NATURALIDAD, DELICADEZA EXTERIOR Y FUERZA INTERIOR, LA ALEGRÍA Y UN AMBIENTE DE PRACTICA AGRADABLE Y FESTIVO.

"Mucha gente aplaudió especialmente el tercer artículo [se refiere a las seis <Advertencias en la Práctica del Aikido> del Fundador, emitidas en 1935]: «El entrenamiento debe efectuarse en una ambiente agradable y festivo.» Un estereotipo común en las artes marciales es del tipo duro y rudo, con andares fanfarrones, pero la exhibición de bravuconería evidencia claramente la ignorancia del auténtico budo y, de hecho, es un intento infantil de ocultar una falta de confianza. Los que conocen auténticamente el budo tienen modales relajados, incluso dan la impresión de ser suaves y gentiles. Aquellos que tienen confianza en el budo nunca fanfarronean ni hacen alardes, y su comportamiento siempre es agradable y alegre. Exteriormente manifiestan delicadeza; interiormente poseen una gran fuerza. En la vida diaria son modestos y sin pretensiones, y sus actos son naturales, nunca forzados. Se muestran tal como son, viviendo la vida natural y espontáneamente. Este es el retrato del verdadero alumno de artes marciales. Cuando gente así se reúne para practicar aikido, el ambiente es en verdad agradable y alegre.

(...) Es un orgullo que la inmensa mayoría practiquen aikido con gran seriedad y dedicación. Pero cuando llegamos a la cuestión de cuántos gozan realmente la experiencia de un entrenamiento agradable y jovial, no puedo decir que el número sea tan grande. Muchos practican aikido usando excesivamente la fuerza; otros, con ceñuda resolución, e incluso otros, de forma vacilante y sin confianza. Es delicioso ver practicantes que disfrutan realmente de su entrenamiento. 

Muchos de ellos han estado practicando durante cinco, diez o incluso más años siguiendo su propio ritmo y haciendo del aikido parte de su rutina diaria. Aparecen en el dojo, actúan sin mucho bullicio proyectando y siendo proyectados, siguen calladamente las instrucciones y se marchan cuando se ha terminado la clase. Parecen no estar interesados en promocionarse y tienen el aspecto de la gente que se está divirtiendo. Son los mejores alumnos de aikido." 

Ueshiba Kisshomaru Doshu - "El Espíritu del Aikido"

jueves, 1 de octubre de 2026

La relación dialéctica entre el Do y el Dojo


La relación dialéctica entre el "camino" personal del estudiante de Karate Kyokushin y la dimensión colectiva en el Dojo: Técnicas y prácticas compartidas

Por Tamer Sarkis Fernández

Este artículo explora la profunda conexión dialéctica entre el "camino" (Do) personal de cada practicante y la dimensión colectiva del Dojo en el Karate Kyokushin. En este sentido, se examina cómo las técnicas y prácticas comunes, como el Kihon y la alternancia de combinaciones, permiten que "lo personal" del alumno emerja y se desarrolle. A su vez, se analiza cómo este proceso de evolución personal ocurre en un entorno colaborativo, donde la interacción con los compañeros es fundamental para el crecimiento y la diferenciación, formando una "personalidad de Dojo" colectiva y consciente.

Este proceso no solo desafía la dicotomía entre individuo y sociedad, tan presente en nuestra cultura contemporánea, sino que también cuestiona la concepción tradicional de la "libertad de expresión" como un fenómeno estrictamente individual. En el Dojo, la expresión personal se enriquece con la interacción constante, especialmente a través de ejercicios en pareja y el combate (Kumite). Estos elementos se examinan a la luz de las interpretaciones del Kanji japonés Kara o Ku ("Vacío"), que incluye conceptos como interdependencia, transitoriedad y apertura mental, fundamentales para el desarrollo de virtudes como la humildad, la adaptabilidad y la escucha activa.

Autoconciencia y evolución en la práctica

El papel de la autoconciencia en el Karate Kyokushin se discute en términos de los conceptos nietzscheanos de "activo" y "reactivo". La autoconciencia activa impulsa la acción y fomenta un crecimiento continuo, mientras que la reactiva tiende a inhibir y paralizar. Este enfoque se vincula con la evolución del practicante hacia la maestría, donde la práctica se convierte en una extensión natural del ser, libre de las restricciones del pensamiento consciente.

La práctica de Kudo Daido Juku y su relación con el Kyokushin se analiza en términos de cómo cada uno aborda la "verdad artística del pupilo", destacando sus diferencias en la atención a las Katas y otros elementos formativos.

Producción comunitaria de lo personal

En el Dojo, el aprendizaje técnico es un medio para la expresión personal. Al igual que en la danza, donde el canal de expresión se forma a través de una estructura motora básica, los practicantes de Kyokushin transforman esta base en algo único al incorporar su "vida en movimiento". Esta síntesis de técnica y personalidad refleja el ciclo de la vida y el universo, donde la diferenciación personal es una fuente de unidad y comunidad.

Combate como comunicación

El combate en Karate Kyokushin es un medio de comunicación integral que trasciende las nociones convencionales de libertad de expresión. En lugar de limitarse a la emisión de mensajes, el combate fomenta la incorporación de habilidades y la transformación personal. Esta perspectiva desafía las concepciones habituales al destacar la importancia de la auto-modificación material y la construcción de un sentido común de identidad en el Dojo.

Acción consciente y maestría

La evolución hacia la maestría en Karate Kyokushin implica un proceso de integración donde la autoconciencia se funde con la acción, permitiendo que el conocimiento se manifieste de manera intuitiva y fluida. En este estado avanzado, la práctica se realiza sin el obstáculo del pensamiento consciente, reflejando un nivel de integración y maestría que es tanto personal como colectivo.

En definitiva, la práctica del Karate Kyokushin y de artes relacionadas como el Kudo Daido Juku ofrece un profundo espacio para la exploración del ser personal y colectivo, donde la técnica se convierte en un vehículo para el desarrollo y la trascendencia.
Respetar a todos y a las personas que no practican tu estilo y/o pertenecen o no a otra federación, es fundamental.
No se hace distinción de estilos, federaciones, organizaciones y asociaciones.
Nadie es tan perfecto para criticar a los demás.
David Vallejo (Budokan Sevilla Dojo) www.budokansevilla.com